Saturday, March 12, 2016

TESIS CIENTIFICA SOBRE EL PORQUE LOS CHAVISTAS DEBEN SER ESTALINISTAS, MARXISTAS-LENINISTAS Y NO TROTSKISTAS. HAY QUE ODIAR A TROTSKY Y EL TROTSKISMO, QUE ES EL CANCER DEL COMUNISMO


    Vamos a tocar en este trabajo el tema de las diferencias que tenemos con las concepciones de León Trotsky y, si el tiempo lo permite, también con las diferencias que tenemos con quienes defienden esas concepciones en la Argentina.

    En primer lugar, creo que se impondría una aclaración. En general, los trotskistas en nuestro país, siguiendo en este punto al mismo Trotsky, han tratado de presentar las cosas como si la gran divisoria de aguas se planteara entre Trotsky y Stalin. Y en realidad nosotros, que reivindicamos muchas cosas de Stalin (otras no), creemos que esa presentación de la polémica es falsa. Lo cierto es que el choque o confrontación, que venía de mucho tiempo atrás, estaba planteado entre Trotsky y Lenin.

    Vamos a tratar de demostrar por qué afirmamos tal cosa. En este sentido queremos hacer referencia también a que otras de las mentiras giran en torno al comúnmente llamado "testamento de Lenin". O sea, una de las últimas cartas que escribe Lenin, dirigida al Comité Central, en el año 1923, donde -según los trotskistas- el fundador del estado soviético criticó duramente a Stalin.

    Es cierto que en ese documento (recién fue publicado oficialmente 30 años después) Lenin criticó en algunas líneas a Stalin. Dijo que éste era un hombre de mal genio, autoritario y que no sería la persona más adecuada para ser el secretario general del Partido. Pero yo digo que hay contrabando de los trotskistas, porque en ese mismo documento Lenin criticó a Trotsky, de quien dijo que si bien era un hombre capaz, a menudo se desviaba ideológicamente. Y le destinó unos cuantos párrafos con observaciones no ya de tipo metodológico sino político. Lenin le hizo críticas ideológicas a Trotsky y dijo de él que tampoco podía ser el dirigente del partido bolchevique.

    Quiere decir, entonces, que en este testamento se criticaba a los dos. Y no sólo a uno, como dicen los trotskistas.

    Y, en segundo lugar, contra Stalin -si no conté mal- en ese testamento Lenin dedicaba 9 líneas en total. Sin embargo aquí tenemos el tomo I y el tomo II de "Contra el Trotskismo", con recopilación de citas de Lenin contra Trotsky, que suman más de 400 páginas. Y eso que ésto es solo una selección de algunos párrafos, o sea que no es una publicación completa de las obras en las que Lenin criticaba enérgicamente a Trotsky, tratándolo de todo menos de bonito. Le decía Judas, derechista, liquidador, menchevique, charlatán, etc.

    Para quienes tienen interés en estos temas que vamos a tocar someramente hoy, recomendaría como material de lectura estos trabajos: tomos I y II de la selección de las polémicas de Lenin con Trotsky.


    Hecha esta aclaración y yendo directamente al grano, me parece que hay cinco grandes temas a tocar. Demostrarían que en definitiva Trotsky y el trotskismo, en primer lugar, no suponen un sinónimo, sino todo lo contrario, algo opuesto al leninismo. El primer cargo que haría es que el trotskismo no es el leninismo. En segundo lugar, que los trotskistas no son revolucionarios. Tercer tema: los trotskistas no son unitarios. Cuarto tema: no son socialistas y, en quinto lugar, que no son objetivos, sino una corriente que cultiva el subjetivismo como método de análisis y para la toma de decisiones políticas.

    El trotskismo es opuesto al leninismo

    Esto habría que analizarlo en tres puntos. En primer lugar, las diferencias que ambos tuvieron a propósito del análisis del imperialismo; en segundo lugar, acerca de la etapa de la revolución y finalmente sobre qué tipo de partido político construir. Son tres grandes temas que a mi juicio demuestran algunas de las divergencias de principios entre el leninismo y el trotskismo.

    Vamos por partes. Es sabido por todos que en el análisis leninista del imperialismo se apunta a la ley de desarrollo desigual del imperialismo, como la norma que caracteriza la esencia del imperialismo. Desarrollo desigual en los ritmos de crecimiento económico, en la expansión política, en la lucha por los espacios y los mercados, etc.

    Esa ley de desarrollo desigual que caracteriza al capitalismo monopolista, o sea al imperialismo, fue definida por Lenin como ley principal. En función de ella se explica el desarrollo a saltos que la historia ha comprobado tanto en el imperialismo como en la revolución proletaria. Primero estuvo al tope Inglaterra como la punta de lanza del imperialismo, en algún otro momento lo fue Alemania, luego EU. Hoy existen diferencias, hay un mayor desarrollo en Japón y Alemania, etc. Es decir, hay un clima de alteración permanente en el "ranking" de los países imperialistas. Y eso ha conducido a las guerras y también a las revoluciones, digamos entre paréntesis.

    En función de este concepto del "desarrollo desigual" apareció en el pensamiento leninista la otra idea clave, que fue la del "eslabón débil". El mapa del imperalismo ofrecía a la revolución proletaria mundial una cadena que tenía, en algunos puntos (por razones de orden económico, político, histórico, militar y sus crisis) los eslabones débiles que podían ir rompiéndose con el avance de la revolución socialista.

    Y el remate lógico, coherente, de esta teoría leninista fue el de la revolución que comenzaba no de manera simultánea en todos los países, o en grupos numerosos de países, sino en uno o en pocos países. O sea, la vituperada -por los trotskistas- teoría del "socialismo en un solo país" que le achacan a Stalin.

    Lenin en su trabajo "El programa militar de la revolución proletaria", en setiembre del 16, dijo lo siguiente: "En tercer lugar, el socialismo triunfante en un país no excluye, de modo alguno, de golpe todas las guerras en general. Al contrario, las presupone. El desarrollo del capitalismo sigue un curso extraordinariamente desigual en los diversos países. No puede ser de otro modo bajo el régimen de producción de mercancías. De aquí la conclusión indiscutible de que el socialismo no puede triunfar simultáneamente en todos los países. Triunfará primero en uno o varios países, mientras los demás seguirán siendo, durante algún tiempo, países burgueses o preburgueses. Esto no sólo habrá de provocar razonamientos, sino incluso el intento directo de la burguesía de los demás países a aplastar el proletariado triunfante del Estado Socialista" (Editorial Cartago, tomo III, página 551).

    Esta es la concepción leninista. En cambio, la idea trotskista se tocó en este punto con ideas como las de Rosa Luxemburgo, Hilferding y Kautsky, quienes llegaban a la teoría del "ultraimperialismo".

    O sea que ellos no advertían que en el imperialismo existe una doble tendencia que es contradictoria: por un lado a la competencia y a la lucha; por otro lado a la monopolización. Y esta monopolización genera ciertos niveles en que los países imperialistas se van emparejando entre sí. Pero justamente esta monopolización y esta tendencia a la nivelación entre los países imperialistas (una tendencia cierta), lejos de suponer la desaparición de las contiendas, agudizaba el fenómeno de la lucha interimperialista. No le quitaba vigencia, sino todo lo contrario, a la denominada "ley del desarrollo desigual".

    En cambio, Trotsky planteaba concretamente que la ley del desarrollo desigual era más vieja que el imperialismo, que el capitalismo en los distintos países se desarrollaba de manera desigual en extremo. Pero en el siglo XIX, afirmaba él, esta desigualdad era más considerable que en el siglo XX. Y que debido precisamente al capital financiero, que era una forma más vieja del capitalismo, el imperialismo desarrollaba más las tendencias "niveladoras" que en el capitalismo pre-monopolista.

    En función de este mundo monopolista "nivelado", con un fuerte desarrollo de las fuerzas productivas, es que Trotsky fundamentaba en definitiva su teoría de la "Revolución Permanente". Ella debía abarcar al conjunto de países industrializados o, al menos, en forma simultánea (y por eso lanzó la consigna de los "Estados Unidos Socialistas de Europa"), a la Europa avanzada, occidental y capitalista.

    En su trabajo "Las lecciones principales, qué es la Revolución permanente, tesis fundamentales", publicado en 1946 por la revista "Octubre", de los trotskistas argentinos, Trotsky decía textualmente que "el triunfo de la revolución socialista es inconcebible dentro de las fronteras nacionales". Y al fundamentar una visión que en definitiva era derrotista -como cuando la Unión Soviética se quedó sola, allá por los años 19 y 20, luego del reflujo y de la derrota de la Revolución en Hungría y en Alemania-, insistía en esta visión: o había revolución en el conjunto de Europa o no tenía sentido la Revolución en un país aislado (como se había producido en Rusia). Afirmaba en este mismo trabajo que "la división mundial del trabajo, la subordinación de la industria soviética a la técnica extranjera, la dependencia de las fuerzas productivas de los países avanzados de Europa respecto de las materias primas asiáticas, hacen imposible la edificación de una sociedad socialista independiente en ningún país del mundo".

    Entonces reitero la primera conclusión. Lenin apostaba a la Revolución Socialista Proletaria Mundial; con un criterio en absoluto estrechamente nacionalista, sino internacionalista. Entendió que este avance de la revolución tenía que ser a saltos, rompiendo las cadenas por los eslabones débiles, primero en algunos puntos antes que en otros, etc. Y mantuvo firmemente una posición no derrotista, de ofensiva, aún en los años en que la Unión Soviética se quedó casi totalmente sola.

    Frente a estas concepciones, el trotskismo elucubró las suyas rayanas en el ultraimperialismo, sobre los Estados Unidos Socialistas de Europa. Cuando estas ideas no se hicieron realidad, se tornaron profundamente derrotistas, de derecha, liquidadoras, con respecto a la posibilidad y las perspectivas de que el régimen soviético se pudiera consolidar.

    Etapas de la revolución

    Otro punto en que se produjo el choque entre Lenin y Trotsky fue el de las etapas de la revolución.

    De acuerdo al leninismo vivimos en la época del imperialismo y de la revolución proletaria mundial, tanto de los países que han podido hacer una revolución socialista, cuanto en su alianza con los movimientos de liberación nacional y social.

    De esta concepción surge la necesidad de prever y de tener en cuenta las distintas etapas o fases de la revolución en los distintos países.

    Hay mucho escrito por Lenin al respecto. Yo les recomendaría el trabajo "Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática", porque creo que es uno de los textos donde más sintética y fundamentadamente se expone su teoría sobre las etapas de la lucha.

    Al efecto de ilustrar esta concepción, vemos que en el tomo IX de las obras completas de Lenin, éste planteaba el siguiente punto de vista: "De la revolución democrática comenzaremos a pasar enseguida, y precisamente en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado con conciencia de clase y organizado, a la revolución socialista. Somos partidarios de la revolución ininterrumpida, no nos quedaremos a mitad de camino".

    Así proponía Lenin esa concepción que nosotros defendemos, la revolución ininterrumpida que distingue fases y etapas. Y, en cada una de las mismas, blancos, fuerzas motrices, programas y objetivos políticos, económicos y militares, diferenciados de acuerdo a cada correlación de fuerzas y a cada etapa de la revolución, siempre bajo dirección del proletariado y su partido revolucionario.

    Inclusive, y sintetizando más aún el debate, en noviembre del 18 Lenin recapitulaba: "Las cosas ocurrieron tal como dijimos que ocurrirían. La marcha de la revolución confirmó la exactitud de nuestro juicio. Primero, junto con todos los campesinos, contra la monarquía, los terratenientes, contra el medievalismo. Y, hasta ese punto, la revolución sigue siendo burguesa, democrático-burguesa. Después, junto con los campesinos pobres, con los semiproletarios, con todos los explotados, contra el capitalismo, incluyendo a los ricos del campo, los kulaks, los especuladores, y es en ese punto donde la revolución se convierte en socialista".

    Y esta definición de la etapa la completó, desde el punto de vista leninista, planteando que debía ser la clase obrera la que encabezara la revolución democrática. Así marcó la gran diferencia que tenía con los mencheviques -y de hecho con Trotsky, en aquella época emblocado con ellos-, en cuanto a una revolución democrática que la clase obrera no debía dejar en manos de la burguesía, sino acaudillarla. Debía golpear junto a la burguesía y marchar separado de ésta; tratar de hegemonizar esa revolución democrática para luego, cuanto antes, "en la medida de nuestras fuerzas", pasar a la etapa de la revolución socialista.

    De más está decir que este planteamiento de la revolución democrática de parte de Lenin fue una innovación. Uno de los grandes aportes que hizo a la cuestión, tomando en cuenta que, hasta ese momento, el movimiento comunista internacional se seguía manejando con la táctica esbozada en el capítulo de cierre del Manifiesto Comunista por parte de Marx y Engels. En general, ellos planteaban una táctica de apoyo crítico a tal o cual fracción de la burguesía, para desgastarlas, en tanto esperaban que sonara la hora de la clase obrera para pasar a derribar a la última fracción de la burguesía que ya estuviera desmoralizada, dividida y, sobre todo, desprestigiada ante las masas (ver capítulo titulado "Actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposición" del Manifiesto ComunistaObras Escogidas Marx-Engels, tomo I, página 139-140).

    El enfoque de Lenin es diferente. En la época del imperialismo, vista la aceleración de las contradicciones, las guerras, la maduración de las contradicciones objetivas y subjetivas -y éste es uno de los aportes fundamentales de los bolcheviques al arsenal teórico del marxismo- el proletariado debía encabezar la revolución democrática, y luego pasar de modo ininterrumpido, sin etapas intermedias de dominación burguesa, a la lucha por el socialismo.

    La consigna que sintetizó esta idea leninista fue la de un "gobierno democrático-revolucionario de los obreros y campesinos".
    Frente a ésto se alzaron los puntos de vista del trotskismo, que planteó en los años de la Revolución de 1905 la errónea y sectaria consigna de "Sin Zar, por un gobierno obrero". El Trotsky que agitaba esa consigna formaba el bloque con los mencheviques desde 1901 hasta 1905.

    Sobre esto hay que recordar algunas citas críticas en los trabajos de Lenin, que nos ayudan a situar la historia del personaje que venimos criticando: "Trotsky representa únicamente sus vacilaciones personales, y nada más. En 1903 fue menchevique, abandonó el menchevismo en 1904, volvió al menchevismo en 1905, haciendo gala de una fraseología ultrarrevolucionaria; en 1906 se apartó de nuevo; a fines de 1906 defendió los acuerdos electorales con los Kadetes (es decir, de hecho estuvo de nuevo con los mencheviques). Y en la primavera de 1907, dijo en el Congreso de Londres que divergía de Rosa Luxemburgo más sobre ´matices individuales de las ideas que sobre tendencias políticas´. Trotsky plagia hoy los bagajes ideológicos de una fracción, mañana de otra y como consecuencia, se proclama ubicado por encima de ambas fracciones. En teoría Trotsky no está de acuerdo en ningún punto con los liquidadores y otzovistas, pero en la práctica está en un todo de acuerdo con ellos". (V.I. Lenin, Contra el trotskismo, tomo I, página 92).

    En una carta a Máximo Gorki, Lenin escribió el 13 de febrero de 1908: "Yo personalmente, por ejemplo en el período 1903-1905, cuando Trotsky era menchevique, tuve con él choques que llegaron a convertirse en verdaderas batallas".

    En otra carta al mismo Gorki, el 11 de abril de 1910, el jefe de la revolución rusa añadió que "Solamente un charlatán como Trotsky supone que este rechazo (al liquidacionismo y otzovismo) puede evitarse".

    En 1911, lo calificó de "Judas Trotsky" en estos términos: "En el pleno del CC el Judas Trotsky se deshizo en ataques contra el liquidacionismo y el otzovismo. Juró y aseguró que era fiel al Partido. Le fue concedido un subsidio. Después del pleno del CC se debilitó y se fortalecieron los de Vperiod, que ahora tienen dinero. Se robustecieron los liquidadores que a la vista de Stolipin escupían a la cara del partido ilegal. El Judas expulsó de Pravda al representante del CC y comenzó a escribir artículos liquidacionistas en Vorwats".

    La posición del trotskismo era en aquellos años -y luego sus herederos lo continuaron- la de "Sin Zar, por un gobierno obrero". Según él era errónea y reaccionaria la consigna bolchevique de un "gobierno de unidad obrero-campesina".

    Muchos años después, en "La Revolución Permanente", Trotski afirmó textualmente: "La tendencia de la Internacional Comunista de imponer actualmente a los pueblos orientales la consigna de la dictadura democrática, superada hace años por la historia, no puede tener más que un carácter reaccionario".

    Su concepción era la no distinción de las etapas dentro de la Revolución. La suya fue una crítica a todos aquellos que plantearan una línea de alianza obrero-campesina (como la quería primero Lenin y luego Mao, Ho Chi Minh, Fidel Castro y el Che Guevara), afirmando que renegaban de la lucha por el socialismo.

    Lenin era enemigo de la teoría de la Revolución Permanente y mantuvo una posición concluyente con respecto a ella. Dijo irónicamente: "Trotsky mantiene su ´original´ teoría de 1905, negándose a reflexionar sobre las causas por las cuales durante 10 años la vida ha pasado de largo ante esta magnífica teoría. La ´original´ teoría de Trotsky copia de los bolcheviques el llamamiento al proletariado a una lucha revolucionaria resuelta y a la conquista del poder político, y de los mencheviques, la negación del papel del campesinado". (V.I. Lenin, "Las dos líneas de la revolución", noviembre de 1915).

    El tema del campesinado constituyó una diferencia con Lenin que no data solamente de aquellos años, 1905/1912/1917. Inclusive después del 17 Lenin siguió enfatizando acerca de la necesidad de la unidad de los obreros con los campesinos. Máxime en un país como Rusia, donde había una abrumadora mayoría de campesinos. Por eso el jefe de la revolución soviética hizo concesiones a los campesinos y al partido de los campesinos -que era el de los Socialistas Revolucionarios-, no sólo en las polémicas de 1905, sino cuando tomó el poder y firmó el Decreto de la Tierra. Ese fue el primero del nuevo poder soviético, junto con el Decreto de la Paz que firmaron Lenin y el Consejo de Comisarios del nuevo Gobierno del Pueblo.

    El 30 de diciembre de 1920, Lenin observó: "Se trata de que (el poder soviético) no es un Estado completamente obrero. Aquí es donde el camarada Trotsky comete uno de sus errores fundamentales. En primer lugar el nuestro no es, en realidad un estado obrero sino un estado obrero y campesino". ("Los sindicatos, la situación actual y los errores del camarada Trotsky").

    En cuanto a la tierra, justamente, Lenin fue flexible frente a los campesinos, abandonó su consigna de "nacionalización de la tierra" por la cual luchó durante 15 años, y tomó en cuenta el mandato campesino inspirado por los Socialistas Revolucionarios de izquierda. En suma planteó una consigna de reforma agraria que entregaba la tierra a los campesinos, promoviendo luego la cooperativización.

    Incluso en polémicas que sostuvo con Bujarin y el mismo Trotsky, en el VI y VII Congreso del partido bolchevique (en el 17 y 18 respectivamente), Lenin definió al poder soviético como un estado obrero y campesino. Lo hizo hostigado por los insultos de Bujarin y Trotsky, a quienes les parecía inconcebible una definición de esas características.

    Con esto quiero significar que no se trataba de una mera discusión teórica, sino algo práctico y trascendente. Fue en base a la alianza obrero-campesina que Lenin pudo hacer y sostener la Revolución. Por tener una línea para los campesinos después de tomar el poder, fue que pudo mantener el poder soviético en momentos en que -todos lo sabemos- se desarrollaron las dificultades ocasionadas por la intervención extranjera, la Guerra Civil, la injerencia militar de los alemanes, japoneses, ingleses, franceses, etc. contra el naciente poder soviético.

    Creo que esta discusión, hoy, que han transcurrido muchos años, se da en términos generales, cuando ya están maduras las condiciones para evaluar -a la luz de la práctica- quién tuvo la razón.

    La realidad ha demostrado, después de transcurridos muchos años, que la razón la tuvo Lenin. Desde 1902, desde el "Qué hacer" en adelante, él sostuvo hasta 1917 -hasta "Las Tesis de Abril", del 17- la necesidad de la Revolución Democrática y del Gobierno Obrero y Campesino.

    En "Las Tesis de Abril" fue cuando Lenin planteó el cambio de las etapas de la Revolución y reclamó que todo el poder debía pasar a los soviets. De allí en adelante, sobre todo desde la represión del gobierno burgués de Kerensky en junio-julio de 1917, orientó al partido para poner a la orden del día la preparación de la insurrección armada y el planteamiento de la Revolución Socialista.

    Eso tenía que ver con que en febrero del 17 el zarismo había sido derribado por una revolución popular y se había creado una dualidad de poderes. Por un lado Kerensky y la burguesía, y por el otro los Soviets o consejos de delegados obreros, soldados y campesinos. Esto debía dar lugar a una resolución por medio de una revolución socialista que pusiera todo el poder en manos de los obreros.

    La vida ha demostrado lo correcto de las teorías leninistas en general sobre las distintas etapas de la revolución. Esta verdad general y esta conclusión histórica también deben traerse a colación en la Argentina.
    Aquí, donde no hemos hecho la Revolución, también chocan dos concepciones.

    La de los trotskistas, que conducen al aislamiento. No son revolucionarias, son sectarias, debilitan y aislan a la clase obrera; en nombre del socialismo abandonan las reivindicaciones democráticas y antiimperialistas en manos de la burguesía y de la pequeña burguesía.

    Por otro lado nosotros, que humildemente intentamos ser herederos de los bolcheviques, queremos hacer también una revolución cuya primera etapa sea democrática, antimonopolista, antioligárquica, antiimperialista, profundamente popular y dirigida por la clase obrera. Una revolución cuyas dos tareas centrales -que para Lenin fueron paz, pan y tierra- sean en la Argentina las de forjar una revolución democrática seguida por la expropiación y confiscación de los 300 monopolios nacionales y extranjeros como Bunge & Born y Pérez Companc. Esto significa en nuestro país una Revolución Democrática. Y que, simultáneamente, se destruya, desde los cimientos hasta el techo, el edificio fascista de las Fuerzas Armadas, que es justamente el que asegura esta dominación oligárquico-imperialista. Esta es la gran tarea popular siguiendo las concepciones leninistas para la revolución en un país capitalista dependiente como el nuestro. Así se abrirá paso al socialismo.

    Entendemos junto a Lenin y por oposición a Trotsky que hubo una etapa democrática de la revolución en Rusia, pese a que era un país imperialista (atrasado dentro de los países imperialistas).

    Lejos de lo que planteaba Trotsky, cuando decía que estaba superada por la historia, la vida demostró que en China hubo dictadura democrática de obreros y campesinos, con etapas de la revolución; en Nicaragua la hay; en Europa Oriental las hubo con las Democracias Populares. No conocemos caso algunos de las revoluciones que no hayan atravesado en su lucha esa etapa preparatoria de la revolución socialista en base a aquella alianza obrero-campesina que tanto repugnaba a Trotsky.

    Que los sectores reformistas (los "mencheviques" de la Argentina, los Juan B. Justo y los Victorio Codovilla) hayan hecho seguidismo detrás de la burguesía nacional y hasta de la gran burguesía, en nombre de la "etapa democrática", no significa que el leninismo haya perdido vigencia. Ni que el trotskismo tenga razón con su estrecha propuesta de "gobierno obrero".

    En los países avanzados como Francia, Alemania y EU, por supuesto, habrá que plantear las cosas directamente como revolución socialista. Pero en las revoluciones que hubo hasta ahora, incluso en algunos casos como el de Rusia, que no era un país típico del Tercermundo, colonial o semi-colonial, hubo etapas.

    Construcción del socialismo

    En cuanto a la construcción del socialismo, yo trataría de sintetizar en dos grandes puntos estas diferencias, aunque hay muchas más por supuesto. Pero veamos estos puntos fundamentales: uno, el tratado de paz de Brest-Litovsk; otro, la polémica acerca de los sindicatos.

    El caso de Brest es muy sencillo: el imperio alemán, apoyándose en que Rusia no tenía casi fuerzas armadas, que estaba construyendo el socialismo sin clase obrera -como lo expresó paradojalmente el mismo Lenin en alguna oportunidad-, presentó una serie de reclamos territoriales y económicos. Frente a ésto Lenin dijo que había que ganar tiempo. Trotsky fue como canciller soviético a estas negociaciones, procedió de acuerdo con Lenin durante algún tiempo, y luego lo desobedeció. No firmó la paz con los alemanes y desmovilizó al ejército. Esto creó condiciones para que los alemanes avanzaran y la Rusia soviética tuviera que pagar con más territorio y más dinero, aparte de tener que ceder Ucrania, Finlandia, Estonia y otros territorios que los alemanes reclamaban. Ahí se armó un gran debate de política internacional en el VII Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso.

    La discusión sacudió a todo el partido. Trotsky afirmó que era una traición haber firmado la paz de Brest. La oposición "de izquierda" se coaligó contra Lenin-Stalin a propósito de esta cuestión. Habló de que se traicionado la revolución alemana, entregado Finlandia, etc. Lenin le contestó indignado diciendo que eran como los niños, que pensaban que quien firmaba un pacto se vendía a Satán y al infierno. Que eso era sencillamente ridículo, pues la historia militar demostraba con claridad que la firma de un pacto después de una derrota era un recurso para unir fuerzas. "Hicimos todo lo que se podía hacer. Con la firma del tratado salvamos a Petrogrado, aunque más no sea por unos pocos días". Trotsky, Bujarín y toda la oposición "de izquierda" dijo que era una traición. Afortunadamente Lenin ganó esa votación en el Comité Central, aunque ajustadamente. Y en el VII Congreso partidario ganó con 30 votos contra 12 y 4 abstenciones.

    Las concepciones de esta oposición se ligaban a lo que decíamos antes sobre la Revolución Permanente, y a lo que dijimos sobre la no distinción de etapas en la revolución. ¿Por qué? Porque Lenin quería firmar la paz para salvar Petrogrado "aunque más no sea por unos pocos días", porque esta ciudad era la base o la posibilidad para salvar luego por un largo período ese poder soviético que, por el reflujo de la revolución en Europa, se veía condenado a un aislamiento temporal.

    Los hechos probaron que hubo socialismo durante muchas décadas. Y que en definitiva vino la revancha soviética, conducida por Stalin, cuando los ejércitos rusos llegaron hasta Berlín, en la 2° Guerra Mundial, aplastando al hitlerismo y liberando a media Europa.

    En cambio Trotsky, con su concepción del "todo o nada", "Revolución Permanente", "Estados Unidos Socialistas de Europa o nada", en la medida en que no había habido revolución en Alemania ni en el resto de Europa, se veía profundamente deprimido. Ya no tenía sentido para él mantener un poder soviético aislado, una sola Rusia atrasada que supuestamente nada podía hacer sin la ayuda de los obreros avanzados de Europa Occidental.

    En ese VII Congreso del partido bolchevique, Trotsky planteó abiertamente: "Si el proletariado revolucionario no puede librar todavía un combate decisivo contra el imperialismo, decid que el poder Soviético es, para el proletariado revolucionario, una carga demasiado pesada, que nosotros nos hemos presentado demasiado temprano y que ahora debemos pasar a la clandestinidad".

    Por eso Trotsky, a quien no le preocupaba rifar el poder soviético, disolverlo y "pasar a la clandestinidad", fue quien se opuso a la firma de la paz de Brest. Lenin le pegó duro: "El camarada Trotsky dice que eso será una traición en el sentido cabal de la palabra". (V. I. Lenin, Contra el trotskismo, tomo II, página 96).

    La otra polémica importante en esos años fue a propósito de los sindicatos. Lenin retrucaba a Trotsky en su trabajo (citado más arriba) y desarrollaba el concepto del sindicato como escuela del comunismo; como organismo de las masas. El sindicato -aun en organismos soviéticos- no debía ser como un departamento oficial del Gobierno, del Partido o del Estado, sino como una correa de transmisión. El Partido debía dirigirlo pero como un organismo de la masa.

    Por lo tanto, no se debían confundir los sindicatos con el Partido de vanguardia, con el Partido Bolchevique. Este debía tener una táctica flexible y de masas hacia los sindicatos para hegemonizarlos, por línea, por trabajo, y no dictando órdenes burocráticas. En cambio Trotsky, junto a Bujarín y Krestinski, plantearon a Lenin una proposición que decía: "Es necesario proceder ahora mismo a la reorganización de los sindicatos. Es necesario, ante todo, realizar una selección de funcionarios desde este ángulo".

    Lenin se burló de eso y dijo que no era posible. Aparte Trotsky propuso la consigna: "Sacudir los sindicatos desde arriba". Lenin lo criticó diciendo que confundía lo que era un sindicato. Dijo que era inverosímil la cantidad de errores teóricos que podía llegar a cometer Trotsky al no distinguir un sindicato del Partido, un sindicato del Gobierno, un sindicato del Estado.

    Y aquí Lenin puntualizó que "justamente, las diferencias que tenemos con Trotsky giran en torno a cómo abordar las masas, cómo vincularnos con las masas".

    En definitiva, la polémica hacía a la política de masas que tenía que darse al Partido. Lenin advertía acertadamente que si los bolcheviques corrían peligro de ser derribados del poder que habían logrado instaurar, solamente podría suceder no por la intervención del imperialismo, al que no le tenía miedo. Estaba convencido de que un gobierno soviético que le daba pan y paz al obrero y al campesino, no podía ser derribado por la guerra civil desde adentro o la intervención imperialista desde afuera. Estaba convencidísimo de eso. Lo que Lenin opinaba es que ese poder soviético podía ser desbancado sólo si se rompía el vínculo entre el Partido y las masas.

    Y ahí, una vez más, Trotsky puso en peligro el poder revolucionario. Antes, llevándolo al peligro de una guerra prematura contra los alemanes, dejando la criatura inerme frente a una potencia como la prusiana, a la que "se le hacía agua la boca" esperando liquidarla. Y, después, poniendo en riesgo el vínculo entre el Partido y las masas obreras y campesinas, lo que podía conducir a la derrota a ese naciente y aún débil poder.

    Esta diferencia acerca de cómo abordar a las masas, qué línea de masas darse, por qué había que trabajar con paciencia y no "sacudir los sindicatos" desde arriba, no militarizar los sindicatos, tenemos que conectarla con la actitud de Trotsky hostigando a los campesinos.

    En tanto, la política leninista era amistosa hacia los campesinos, retomaba el mandato de la tierra que no le pertenecía, hacía concesiones a los campesinos y modificaba su consigna agraria, con tal de consolidar su alianza con ellos. Y, aparte de entregarles tierras, les daba cargos en el gobierno. Por eso él aceptó el programa agrario de los SR de izquierda que se dividieron de los SR de derecha (aliados de los mencheviques, de Kerensky y demás) y vinieron a formar parte, por lo menos un año, del primer gobierno soviético.

    Entonces, la línea de masas vino a ser un debate central que se desarrollaba, sobre la línea que debía darse hacia el movimiento obrero y hacia los campesinos. ¡Nada, casi nada!

    Acerca del Partido

    El cuarto punto se refiere a la teoría del Partido.  El planteo leninista es muy conocido. Ustedes lo pueden ver especialmente en libros como"Qué hacer?""Un paso adelante, y dos atrás", en el artículo "Por dónde empezar?", etc. Esos son algunos de los trabajos donde Lenin fundamentó la necesidad de una organización de vanguardia, capaz de conducir la lucha obrera, de luchar por el poder, de destruir al zarismo y expropiar a los capitalistas.

    Una organización superior de la clase obrera, de cuadros, de revolucionarios profesionales. Así lo planteó Lenin en un momento crucial del debate con los economistas y mencheviques. Le daba un carácter conspirativo, a pesar de que sabía que lo iban a "chicanear" diciendo que su propuesta era una reunión de agentes, un complot de conspiradores. No obstante, planificaba estas características para el partido de vanguardia.
    En contra de Lenin, los economistas libraron batalla durante los primeros años del siglo XX. Luego, más abiertamente y constituídos como fracción política, lo hicieron los mencheviques, después del II Congreso del POSDR. A lo largo de esa década fueron cambiando sucesivamente de nombres: liquidadores, oztovistas, bloque de agosto de 1912, etc.

    Trotsky no se perdió ninguna, se anotó en todas esas fracciones antileninistas, y ello no fue casual. ¿Por qué se sumó a esas fracciones de derecha? Lo hizo desde el primer gran debate que se armó en 1903 en el II Congreso del Partido, a propósito del artículo 1° de los Estatutos. Allí Lenin defendió una concepción del partido revolucionario de vanguardia, o sea que selecciona a los militantes. Por otro lado, la concepción "movimientista", "amplia", de los economistas, de los mencheviques, en definitiva del reformismo, al que se sumó alegremente Trotsky. Estos sectores planteaban que cualquier "huelguista" podría ser miembro del partido. Es decir, un partido abierto, supuestamente de masas. Y ésta fue una diferencia básica entre uno y otro.

    O sea que en el debate principal sobre el tipo de partido a construir, Trotsky se unió a los mencheviques y enfrentó a Lenin.

    Esta concepción antileninista es una constante que constituye uno de los puntos de diferenciación que tenemos con los trotskistas de la Argentina. Nosotros humildemente queremos ser herederos de los bolcheviques y nos mantenemos, aún con muchas inconsecuencias y errores, en el modelo del partido bolchevique como organización de avanzada.

    En tanto que los trotskistas como Nahuel Moreno y el Movimiento Al Socialismo (MAS), o sea lo que era antes el PST, se inclinan ante la masa y la concepción reformista del "partido de masas".

    En el artículo necrológico sobre Nahuel Moreno, el MAS rescató cuatro puntos que parecen ser las principales lecciones que les dejó su dirigente. La conclusión sería esta: "Les decimos a los obreros que no crean en patrones, que no crean en guerrilleros, y que no crean ni siquiera en nosotros", -dice el MAS- "sino que confíen solamente en su lucha".

    Es la misma concepción espontaneísta que Trotsky tenía sobre el partido, del que podían formar parte todos "los huelguistas". Una definición que no planteaba fronteras entre la vanguardia y la masa. Ellos plantean permanentemente -los trotskistas actuales, reivindicándolo a Trotsky- que lo fundamental es la movilización democrática "autoorganizada" de las masas.

    En cambio, para contraponerse a estas concepciones espontaneístas, oportunistas y "masistas", Lenin advirtió: "Pero no se puede ejercer la dictadura del proletariado a través de una organización que abarque la totalidad de esta clase, porque en todos los países capitalistas y no sólo en el nuestro, uno de los más atrasados, el proletariado está aún dividido, tan degradado y tan corrompido en algunas partes -por el imperialismo, en algunos países-, que una organización que englobe a la totalidad del proletariado no puede ejercer directamente la Dictadura del Proletariado. Sólo puede ejercerla la vanguardia que concentra la energía revolucionaria de la clase. El conjunto es algo así como un sistema de engranajes. Tal es el mecanismo básico de la Dictadura del Proletariado y la esencia de la transición del capítalismo al comunismo".

    Por eso, en síntesis, quería plantear estas diferencias sobre la organización. Está la concepción bolchevique de un partido que, abarcando la vanguardia, tenga mil vínculos con las masas. Y está la idea de una organización de la cual puede ser miembro "todo huelguista" (y que a la vez les dice a los que no son huelguistas que no crean en los patrones ni en los guerrilleros, ni en "nosotros", sino solamente en "ustedes mismos"). O sea, la demagogia más barata, el obrerismo más bajo.

    Otra expresión de lo mismo es la consigna trotskista de "que la base decida". Esto estaría bien a condición de que quienes se reivindican como fuerza de vanguardia (el MAS, por ejemplo) le hicieran propuestas a la masa. Que se jueguen y arriesguen una posición frente a un tema candente, antes que hacer la fácil de "tirarle el problema" a la gente.

    Si el partido bolchevique hubiera dicho "que la base decida" en 1917, muy probablemente no hubiera habido revolución. Lenin ni siquiera aguardó el inicio del II Congreso de los Soviets sino que lanzó la insurrección unos días antes y llevó a ese Congreso los primeros decretos del nuevo poder sobre la paz y la tierra. 

    En los momentos críticos, jugar a los plebiscitos y asambleas puede ser la derrota de la revolución socialista. Y suelen ser también el recurso de rehuir responsabilidades políticas de parte de los partidos que quieren "borrarse" de la lucha.

    El trotskismo no es revolucionario

    Otro tema que quería abordar es porqué los trotskistas no son revolucionarios. Aquí lo voy a dejar de lado a Lev Davidovich Bronstein quien, a diferencia de sus herederos, participó en 1917 de la revolución de Octubre. De sus seguidores no se puede decir que hayan tenido una actitud similar. O sea que en esto Trotsky los supera ampliamente no sólo porque no han tenido tal actitud, sino que -frente a las revoluciones triunfantes- tuvieron siempre un política de hostigamiento, denuncia y contradicciones.

    Y creo que no son revolucionarios porque, en primer lugar, no se plantean la necesidad de una fuerza combativa para luchar seriamente por el poder. O sea que el horizonte estratégico del MAS y de otros partidos que tienen filiación trotskista y trotskizante, es -como alguna vez lo dijo su líder Luis Zamora-: "El MAS es un partido de obreros para luchar contra los patrones". Es decir, una rueda de auxilio de la mera lucha gremial. Lo sindical, en la medida en que se plantea mejorar las condiciones de trabajo y por un salario digno, supone en definitiva luchar por vender en mejores condiciones la fuerza de trabajo, pero no va más allá.

    Por tal motivo, el horizonte del MAS, que gusta definirse como partido de los obreros para luchar contra los patrones, tiene como "techo" el bono para el fondo de huelga, la olla popular y algún otro planteo gremial, cuando no abiertamente reformista, como su apoyo al programa burocrático de los "26 puntos" de la CGT de Saúl Ubaldini-Lorenzo Miguel.

    Nosotros creemos que, en cambio, un atributo para aquel que quiera hacer la revolución es definir claramente que la vía para alcanzarla es la lucha revolucionaria por el poder. Y eso supone la construcción de las organizaciones adecuadas a tal fin.

    El congreso realizado en 1982 por la LIT (Liga Internacional de los Trabajadores -IV Internacional), organización fundada por Nahuel Moreno y dirigida hegemónicamente por el MAS, consideró muy importante que una de sus primeras resoluciones fuera la "Tesis contra el guerrillerismo", como documento constitutivo. Parece que el guerrillerismo en Nicaragua y El Salvador suponían un grave peligro para las posiciones del trotskismo.

    En esas tesis la LIT caía en posiciones absolutamente reformistas. Afirmaba, por ejemplo, que la insurrección no es una lucha de un ejército contra otro, sino una lucha por el ejército. Como si se pudiera luchar por destruir, dividir y atraer una parte del ejército enemigo sin algo que lo golpee, lo derrote y le imponga bajas como para que se precipite su crisis.

    Lenin evidentemente se quedó con militares zaristas, con unidades que se pasaron de bando. Pero, ¿sobre la base de qué? Sobre la base de la insurrección, del Comité Militar-Revolucionario de Petrogrado, la Guardia Roja, el asalto al Palacio de Invierno iniciado tras los cañonazos del crucero Aurora, etc. Sobre esta base pudo dividir al ejército zarista, semidestruído previamente por la guerra imperialista iniciada en 1914.

    La LIT se preguntaba, en esta resolución, cuáles son las condiciones en que se puede formar un ejército; y su posición fue concluyente. La cito textualmente: "La necesidad de construir un ejército sólo se plantea a partir de la constitución del Estado Obrero". O sea, primero habría que tomar el poder y sólo después formar un ejército para defenderlo.

    Es una posición teóricamente derechista y oportunista. Y por supuesto, no se quedaron allí sino que en política pasaron a juzgar las revoluciones existentes. Por ejemplo, a la Revolución Sandinista. Este era un ejemplo más que les quería dar de porqué entiendo que los trotskistas no son revolucionarios.

    Repito: porque no se plantean formar fuerza propia para tomar el poder. Porque a las revoluciones que aparecen, como la Sandinista, las descalifican con estas palabras: "Otras direcciones como las guerrilleras se oponen al avance de las masas hacia el socialismo. El sandinismo, por ejemplo, luchó heroicamente para derrotar a la dictadura de Somoza, pero después no permitió que su pueblo siga adelante quitándole las tierras y las fábricas a los explotadores. Dedicó el sandinismo todo su prestigio, influencia y fuerza a impedir ese paso al socialismo".

    Y no son sólo estas las cosas que quería comentarles, sino que volviendo al documento programático de línea de la LIT, sigue diciendo textualmente acerca del tema militar: "Las acciones que la guerrilla efectúa no acercan al proletariado a las masas, sino lo alejan de ellas. La guerrilla es un obstáculo absoluto para este programa militar trotskista para el armamento del proletariado. Es, por el contrario, imprescindible denunciar a la organización guerrillera y sus acciones ante el movimiento de masas, si verdaderamente queremos que los trabajadores se armen".

    Creo que está claro y que no hacen falta mayores comentarios. Una posición similar de virulencia tienen contra Cuba, aunque la isla se mantiene firme en el socialismo pese al bloqueo del imperialismo declarado totalmente en febrero de 1962.

    Por eso repito que a mi juicio queda demostrado que la propuesta y dirigencia trotskista no son revolucionarias. Naturalmente me refiero a la mayoría de sus dirigentes, reconociendo que en su base y sectores de direcciones intermedias hay muchos luchadores honestos y revolucionarios.

    Trotskismo y divisionismo

    Este problema, de que el trotskismo es divisionista, es en general un valor bastante entendido. Creo que de todas las críticas que le hacemos al trotskismo, es la más comprendida por los militantes populares porque la izquierda argentina lo ha vivido en carne propia. Veamos: hace algún tiempo, antes de que el Partido Comunista argentino los echara -cosa que el PC quería hacer- el Movimiento Al Socialismo dividió el Frente del Pueblo (FP), y en este punto coincidió con el Partido Obrero (PO), que ya lo había dividido anteriormente por la sencilla razón de que no había confluído a su conformación. Allí tenemos un ejemplo concreto de divisionismo y de por qué esas direcciones no son unitarias.

    Rastreando algunos antecedentes en opiniones y puntos de vista de Trotsky, está su posición respecto a los frentes populares, los cuales, como todos sabemos, fueron planteados para enfrentar al nazismo. Lo hizo la III Internacional comunista en su VII Congreso de 1935 a través del informe del dirigente búlgaro Jorge Dimitrov, titulado"Fascismo y Frente Único".

    En oposición a los planteos de la III Internacional, Trotsky dijo en el documento de la IV Internacional del año 1938: "La primera condición necesaria para la lucha revolucionaria contra el fascismo es el desenmascaramiento de la teoría y práctica del Frente Popular". Les pido que asociemos esto con los dichos del PO, que decía que para unir la izquierda, primero había que destruir al FP.

    Cuando los frentes populares, a pesar de la advertencia de Trotsky, se fueron formando y jugando su papel en la lucha antifascista, este sentenció: "Los frentes populares por una parte y el fascismo por otra, son los últimos recursos políticos del imperialismo en la lucha contra la revolución proletaria".

    Pero la vida demostró que los frentes populares servían para luchar contra el fascismo. Así se probó en España, China, Vietnam, Europa Oriental, etc. Los frentes no sólo eran antagónicos con el fascismo sino que desementían rotundamente a Trotsky, para quien sólo representaban maniobras del imperialismo. La verdad fue que el imperialismo se benefició con la labor escisionista de los trotskistas.

    ¿Son socialistas?

    El cuarto punto a tocar es que los trotskistas no son socialistas.

    Hay muchas razones para esgrimir al respecto. Pero esencialmente una: ¿cómo podemos calificar de socialista a quienes, en la tesis de fundación de la LIT (Cuarta Internacional) dijeron:

    "Por un lado, todas las burocracias que regentean a los Estados obreros, sin excepción -desde Brezhnev a Deng Xiao Ping, desde Fidel Castro a Kim Il Sung- sean cuales fueran sus diferencias políticas, coinciden en el mantenimiento del statu quo, es decir, en defender el mantenimiento del capitalismo a escala mundial. Son contrarrevolucionarios por todos sus costados y sin ´doble´ naturaleza alguna. El poderío que tienen (...) lo usan para impedir que el capitalismo sea expropiado en el conjunto del planeta"?

    Agregaron: "Por otro lado las burocracias están hundiendo a los estados que gobiernan en el pantano sin fondo de la crisis capitalista mundial. La dirección burocrática, que antes era un obstáculo relativo para el desarrollo de las fuerzas productivas en los estados que dirige, hoy se ha convertido en una traba absoluta para el desarrollo de las economías planificadas. Las únicas ´salidas´ a las que atina la burocracia son, por un lado, la imposición de planes de hambre y superexplotación, peores que los de las más bárbaras dictaduras capitalistas. Y, por otro lado, la creciente dependencia que está en tren de convertir a muchos estados obreros burocráticos en virtuales semicolonias de la banca imperialista" (Tesis de Fundación de la LIT, aprobadas en enero de 1982, página 19).

    Tenemos muchas críticas que hacer al proceso de construcción del socialismo. En la URSS de hoy, a la "perestroika" de Mijail Gorbachov; hace unos años y en el pasado a las políticas revisionistas aplicadas por Nikita Kruschov y Leónidas Brezhnev. Las tenemos, inclusive, como diferencias -en algunos casos graves- con respecto a lo que pueda hacer Deng Xiao ping en China.

    Pero de ahí a sumarnos a un ataque a esos países socialistas con las mismas palabras, los mismos enfoques que el imperialismo; calificar a esos países como que son peores que los países imperialistas, decir que son "virtuales semicolonias de la banca imperialista", etc. hay una distancia muy grande.

    Estoy convencido de que los dirigentes trotskistas, con puntos de vista como los que acabo de citar, se ubican en el campo del imperialismo, objetivamente hablando. Esto más allá de las buenas intenciones y las reservas revolucionarias de mucha buena gente que milita en partidos trotskistas, en particular en el MAS -que es un partido con influencia de masas, etc.- y también de la que hay en el PO. 

    Pero más allá de las reservas de esos socialistas honestos, este tipo de puntos de vista de sus direcciones los lleva a coincidir en los puntos claves con el cuestionamiento del imperialismo a los países socialistas. Que son, justamente, su supuesto escaso desarrollo económico; que para los trotskistas es peor aún: es retroceso hacia la virtual semicolonia.


    Y su segunda crítica, que no figura en la cita que hemos dado acá, pero que ustedes ya conocen, es el tema de la democracia. Que en Cuba no la hay, que en Rusia y en China tampoco, etc. Y en este sentido, las dos críticas que hace el trotskismo a los países socialistas son las dos críticas que hace el imperialismo: la supuesta falta de bienestar material y de desarrollo económico, y la presunta inexistencia de democracia política.

    Subjetivismo del trotskismo

    Pasando, por último, al quinto punto, quiero plantear que lo que caracteriza al trotskismo es su condición de fuerza política subjetivista. No hace análisis objetivos y científicos de las cosas, de los procesos y, por lo tanto, tiene una política errónea. A veces de "izquierda", muchas veces de derecha -en definitiva errónea-, que le hace mucho daño al movimiento revolucionario. Y lo voy a ilustrar con dos o tres ejemplos.

    Un caso de subjetivismo: los trotskistas critican a la URSS afirmando que no pone en marcha los planes económicos que ellos proponen (lo cierto es que no se sabe cuáles son). Y que, por no prestarle atención a sus planes económicos, la Unión Soviética está estancada y no consigue darle trabajo a su gente. Y más aún: si se llevara el apunte a lo que ellos plantean, la Unión Soviética estaría en condiciones de darle trabajo a los millones de desocupados que hay en Europa capitalista, con lo cual se demostraría la superioridad del mundo socialista frente al capitalismo. O sea que ellos terminan criticando a la Unión Soviética por no resolver los problemas de desempleo que el capitalismo les depara a sus trabajadores.

    Nosotros, en cambio, creemos que el socialismo debe construir la nueva sociedad en un país y ayudar política, económica y materialmente a los pueblos, incluyendo a los trabajadores europeos afectados por la desocupación, para hacer la Revolución; cosa que tal vez los soviéticos no hagan bien. Y ahí, entonces, hay que criticar fraternalmente a los dirigentes de aquellos países socialistas que no apoyan, o no lo hacen suficientemente, a las revoluciones obreras y populares.

    Pero hay que criticarlos porque no ayudan, o no ayudan lo suficiente; y no porque no le dan trabajo a los millones de desocupados. Esto es lo que la burguesía europea querría: que la URSS les saque de encima a esos 30 millones de desocupados. Estos constituyen la principal fuente de conflicto, de lucha y, por ende, de factor revolucionario interno, que está muy lentamente fermentando en Europa occidental.

    El segundo ejemplo del subjetivismo que quería marcar es que en una de las lecciones en que "Solidaridad Socialista" sintetizó la herencia que les dejó Nahuel Moreno se fundamentaba el por qué de un Partido Revolucionario Mundial. Cuando lo planteaban (para ellos es la LIT), se preguntaron a propósito de la dictadura de Pinochet: "¿Cómo echar de una vez por todas al siniestro Pinochet?". Y se contestaron: "Tenemos que unirnos en todas partes para declarar un boicot. Que no llegue un buque ni un avión, que no suene un teléfono en Chile mientras esté este asesino en el gobierno. Caería inmediatamente".

    Esa es la acendrada subjetividad de los trotskistas. No entienden que si Pinochet sigue firme en Chile, es porque tiene Fuerzas Armadas que están con él, tiene apoyo del imperialismo yanqui, está bancado por la oligarquía, el reformismo tiene mucho peso en las fuerzas de izquierda, hubo una derrota de la cual éstas se están recuperando, etc. En fin, estas son las razones por las que no cayó Pinochet, además de la falta de un partido revolucionario internacional. Y estas razones básicas no van a desaparecer inmediatamente gracias al recurso mágico de formar un "Partido Revolucionario Mundial".

    El tercer ejemplo que serviría para demostrar el subjetivismo de los trotskistas se refiere a su crítica fácil contra la burocracia en general, a los "Estados obreros burocráticos o degenerados", como los llaman ellos.

    Acá confunden una primera cuestión, al identificar a Gorbachov con Lorenzo Miguel. No es mi intención seguir aburriendo con citas, pero el punto 3 de "Las lecciones" de Nahuel Moreno ("Democracia obrera""Por qué y para qué") identificó literalmente a Gorbachov y Fidel con Lorenzo Miguel. Veamos: "En la URSS, igual que en Cuba y en el sindicalismo de Lorenzo Miguel, hay lista única, no se permite hacer asambleas, y se impone una dictadura totalitaria para mantener los sueldos millonarios y los privilegios de la casta administradora". Está clarito: Gorbachov, Fidel Castro y Lorenzo Miguel serían casi lo mismo.

    Yo creo que es monstruoso confundir la burocracia de Lorenzo Miguel (secretario vitalicio de la Unión Obrera Metalúrgica), a sueldo de los patronales, vehículo no sólo teórico sino también fuerza de choque de las clases dominantes de un país capitalista dependiente, con los problemas reales de burocracia -en este caso agrandados por los trotskistas- que existen en los países socialistas.

    Los trotskistas deberían ser honestos y confesar que no están polemizando con Gorbachov hoy, como antes con Stalin. Están polemizando con Lenin, porque fue el hombre que a la cabeza del partido bolchevique organizó ese Estado obrero y campesino en la Rusia atrasada donde se consiguió tomar el poder.

    En el tomo II de sus escritos contra Trotsky, Lenin reconoció en primer lugar que se necesitaba la burocracia y los especialistas, y que había que pagarles sueldos mejores porque los precisaba para estructurar el poder soviético. El reconocía que apostó a que los obreros avanzados de Europa vinieran en auxilio de la naciente sociedad soviética para enseñar cómo hacer determinadas cosas. "Pero como esa revolución se atrasó", -decía Lenin- "es que tenemos que acudir dentro de Rusia y fuera de Rusia, en el país y en el extranjero, al auxilio de los intelectuales y especialistas burgueses, pagando".

    Con ello planteaba abiertamente que era un impuesto que tenía que pagar para que la burguesía, los organizadores de trusts, de monopolios y de empresas, les enseñaran cómo hacer para organizar grandes empresas soviéticas.

    Luego de este período, Lenin mismo reconoció que el problema de extirpar la burocracia era un complicado y muy difícil proceso. Concretamente advirtió: "Pasarán décadas antes de que podamos superar los males de la burocracia. Es una lucha muy difícil, y cualquiera que afirme que podremos librarnos de golpe de las prácticas burocráticas adoptando plataformas antiburocráticas, no es más que un charlatán con inclinación a las palabras bonitas. Por supuesto que los excesos burocráticos deben corregirse de inmediato. Una cosa son los excesos que se pueden evitar, y otra cosa es el mal de fondo de la burocracia que, lamentablemente, pasarán décadas antes de que podamos conjurarlo".

    Y más preciso todavía -esto en respuesta a trotskistas que hablan del Estado burocrático o de deformación burocrática-, Lenin más adelante dijo: "Cuando hombres como Kutuzov dedican parte de un discurso práctico a señalar los excesos burocráticos de nuestro aparato, respondemos: Eso es cierto, nuestro Estado tiene una deformación burocrática. Invitamos a los obreros y apartidistas a unirse a nosotros para luchar contra eso".

    ¿Cuál es la razón de la aparición de la burocracia, por ejemplo en la Unión Soviética? Creo que la razón de fondo es de orden objetivo, junto con los errores políticos que pueden haber cometido y que cometen hoy los dirigentes de países socialistas. Existen razones objetivas, que explican el por qué de esa aparición de fenómenos de burocracia y también de hegemonismo. Para mi sorpresa, en un trabajo de Lenin de 1922, hablando del imperialismo y del hegemonismo leí: "Otra cosa es cuando nosotros mismos caemos, aunque más no sea en pequeñeces, en actitudes imperialistas hacia nacionalidades oprimidas, quebrantando con ello por completo nuestra sinceridad de principios, toda la defensa que -con arreglo a los principios- hacemos de la lucha contra el imperialismo". ("Acerca del problema de las nacionalidades", Lenin, 30/12/1922).

    O sea que el mismo jefe de la revolución soviética, que reconocía que el Estado Socialista tiene deformaciones burocráticas, admitía también que a veces se cae en algunas actitudes hegemonistas o imperialistas, frente a las nacionalidades oprimidas. En este caso se trataba de la Unión Soviética y creo recordar que se refería a Georgia, criticando la actuación que allí tuvo Stalin.

    El dato concreto es que aún en el socialista aparecen o se mantienen la burocracia y otros fenómenos de características profundamente criticables. Eso tiene muchas raíces. Las vueltas de la historia y las condiciones de lucha contra el imperialismo determinaron que la revolución socialista se pudiera realizar primero no en las avanzadas de Washington, Londres o Berlín. Por esos recodos que caracterizaron siempre el camino recorrido por la lucha de clases, los comunistas nos alzamos con el poder en la atrasadísima Rusia, medievalista, bárbara, asiática, la de Petrogrado y de Moscú. Y hete aquí que los revolucionarios luego vencimos en la semicolonial China, más tarde en La Habana y en Managua.

    Este es el rumbo que siguió la Revolución Socialista y la causa de la liberación nacional y social en estos últimos 70 años. Resulta claro que en estos países atrasados desde el punto de vista de su desarrollo económico, existe también "atraso" en lo científico, tecnológico y en el resto de la superestructura ideológico-política.

    No sólo reconocemos estos atrasos, sino que también afirmamos que hubo, y siguen habiendo errores, de derecha y de "izquierda", en el tratamiento de esos atrasos.

    Nos preocupa en este momento el desarrollo de concepciones oportunistas de derecha, reformistas, en el interior del movimiento comunista internacional. Entre otras consecuencias negativas, dichas concepciones afectan y rebajan la consigna del internacionalismo proletario.

    En cuanto a los planes para la construcción del socialismo en cada uno de estos países se están produciendo reformas profundas, como es el caso de la "perestroika" de la Unión Soviética. Al respecto reconocemos como necesidad un aspecto de dicha "renovación": lo que tenga que ver con una mayor democracia, agilización de los planes económicos, descentralización de organismos y administradores, eficientización de los resultados económicos, etc.

    Pero ello no nos impide plantearnos toda una serie de dudas e interrogantes sobre los otros aspectos del problema; no estamos de acuerdo con quienes dicen que es necesaria una tasa determinada de desempleo en un sistema socialista; no estamos de acuerdo con ataques unilaterales contra la obra de Stalin; no estamos de acuerdo con la visión de un "mundo integrado, más allá de las ideologías, un mundo humano", etc.

    Pero una cosa son estas opiniones críticas, y otra muy distinta es un balance liquidador, unilateral, enfatizando sólo los "errores" de la "burocracia degenerada", tal como gustan llamarla los trotskistas.

    Por otro lado, la pregunta que deberíamos hacer a estos señores es: ¿entonces no debíamos tomar el poder de estos países atrasados?¿Qué tenían que hacer los sandinistas?¿Acaso esperar que los Robelo y Chamorro se encargaran de desarrollar las fuerzas productivas en Nicaragua y recién entonces tomar el poder?¿Y si se hacía demasiado tarde?

    En definitiva. Los trostskistas coinciden con los mencheviques en que el enfoque leninista de "crisis revolucionaria" y asalto del poder sería "aventurerismo" y "terrorismo". Había que aguardar el turno de la burguesía, decían los mencheviques, para que ésta "europeizara" la Rusia atrasada. Con desarrollo económico, fuertes sindicatos, mucho parlamentarismo, abundante democracia, educación obrera, etc., recién entonces los trabajadores podrían comenzar a pensar en algo diferente y socialista.

    La respuesta más contundente a este razonamiento reformista fue dado por Lenin en su trabajo "Nuestra Revolución", escrito en 1923 para hacer un balance de la revolución bolchevique.

    Dijo allí: "Por ejemplo, no puede ser más estereotipada la argumentación empleada por ellos, y que han aprendido de memoria durante la época del desarrollo de la socialdemocracia de Europa Occidental, de que nosotros no hemos madurado para el socialismo, que no existen en nuestro país -como se expresan varios señores eruditos que militan en sus filas- las premisas económicas objetivas para el socialismo. Y a ninguno de ellos se les pasa por la imaginación preguntarse: ¿Pero no podía un pueblo que se encontró con una situación revolucionaria como la que se formó durante la guerra imperialista, no podía bajo la influencia de su situación desesperada lanzarse a una lucha que le brindara por lo menos alguna perspectiva de conquistar para siempre condiciones no del todo habituales para el mejor incremento de la civilización?. ´Rusia no alcanzaba tal desarrollo de las fuerzas productivas que haga posible el socialismo´. Todos los héroes de la II Internacional, entre ellos naturalmente Kautsky, van y vienen con esa tesis como chicos con zapatillas nuevas. Esta tesis indiscutible la repiten de mil maneras y les parece que es decisivo para valorar nuestra Revolución. Pero, qué hacer si una situación peculiar ha llevado a Rusia primero a la 1° Guerra Mundial imperialista, en la que intervienen todos los países más o menos importantes de Europa Occidental y ha trocado su desarrollo al borde de las revoluciones de Oriente, que comienzan y que en parte han comenzado ya, unas condiciones en las cuales hemos podido llevar a la práctica, precisamente, esta alianza de la guerra campesina con el movimiento obrero, de la que, como una de las probables perspectivas, escribiera Marx en 1856, refiriéndose a Rusia. Si para implantar el socialismo se exige determinado nivel cultural, pero nadie me puede decir cuál es ese nivel cultural, ya que es diferente en cada uno de los países de Europa Occidental, porqué entonces no podemos comenzar primero por las conquistas, por vía revolucionaria, de las premisas para este determinado nivel, y luego, ya a base del poder obrero y campesino, ponernos en marcha para alcanzar a los demás pueblos".
    En definitiva los pueblos que han hecho la revolución, Rusia, China y Cuba, entre otros, se han encontrado con mil problemas. Creo que muchos de ellos son de base objetiva, o sea que tienen que ver con el tipo de sociedades en las que triunfó la revolución y se pudo tomar el poder.
    Reitero que lamentablemente no fueron los EU, Alemania, Francia, Japón o Inglaterra. Si hubiéramos tomado el poder en cualquiera de estos países, por supuesto que tendríamos un montón de cosas mucho mejor resueltas. Porque en la Unión Soviética el primer tractor recién salió fabricado en 1930. Si hubiéramos tomado el poder en Inglaterra o en EU, evidentemente el progreso técnico, organizativo y material hubiera sido mucho más rápido, porque habríamos partido de otro nivel inicial.
    Hay razones objetivas, repito, ligadas con el tipo de sociedades en las que se conquistó el poder y se comenzó a forjar el socialismo.
    En segundo lugar, otras de las razones de orden objetivo son las guerras que sufrieron estos países socialistas.
    En el caso de la Unión Soviética hay que tener en cuenta que el país perdió en los cuatro años de la guerra imperialista de 1914, y entre 1918 y 1922, 8 millones de habitantes entre la población civil, y un millón de combatientes del Ejército Rojo en la época de la Guerra Civil. Estas cifras deben tenerse en cuenta, así como lo que los soviéticos sufrieron en la llamada Gran Guerra Patria, entre 1941 y 1945. Porque allí perdieron 20 millones de hombres y el 40% de la industria que habían alcanzado a levantar desde 1930 en adelante. Perdieron enteras 1.700 ciudades, 70 mil aldeas, más de dos mil sovjoses y koljoses, miles de kilómetros de vías férreas.
    Y desde ya reconocemos que también hay razones de tipo político, ya que no todas las causas son de tipo objetivo. Es en el campo político donde debemos preguntarnos: ¿estuvo bien o mal la "Revolución Cultural Proletaria en China"?; ¿es correcto enfatizar tanto en los países socialistas los aumentos de salarios y otros beneficios o "incentivos" materiales?; ¿por qué ingresó Polonia en el FMI?; ¿está bien arrendar a familias las tierras públicas e incluso empresas estatales?
    Como podrán apreciar ustedes, nuestro Partido no es consulado político de nadie y tiene su opinión independiente acerca de estos temas. Pero lo discutimos a fondo, fraternalmente, dentro del movimiento comunista internacional, sin pelos en la lengua. Es una cosa muy distinta a lo del MAS, que propone para Cuba "un gobierno de trabajadores" porque supuestamente el Partido Comunista y Fidel Castro no permitirían la democracia.
    Confío en que haya quedado en claro porqué el Partido de la Liberación se basa en el marxismo-leninismo y no en el trotskismo, corriente ideológica y política con la que libra una lucha de principios, táctica y estratégica.

ESTIMADOS AMIGOS, NO VOTEN, LAS ELECCIONES SE INVENTARON PARA JODER A LA GENTE, PARA ENGAñAR A LAS MASAS PORQUE DE ACUERDO CON CARLOS MARX, NO EXISTEN CAMBIOS CONTUNDENTES ATRAVES DE ELECCIONES. SI LA GENTE POBRE QUIERE SALIR DE LA POBREZA DEBE HACERLO ATRAVES DE GUERRAS REVOLUCIONARAS ENTRE COMUNISTAS Y GOBIERNOS DERECHISTAS.


La clase dominante del Estado Español, comandada por el capital financiero y desenvolviéndose en su estadio superior y último: el imperialismo; quiere comenzar el nuevo año, siglo y milenio, convocándonos, una vez más, a otra farsa de su viejo circo electoral, a su raído baile de máscaras, con el fin de que elijamos a aquellos cuyo único fin es tratar de perpetuar su denominada democracia, que en sí no es más que lo que al lobo la piel de cordero, el viejo y raído manto con el que el imperialismo trata de ocultar su dictadura de clase para seguir explotando y oprimiendo al proletariado, las masas y los pueblos y naciones oprimidos del mundo y contender, en colusión con el resto de los países imperialistas, por la hegemonía, opresión y explotación mundial en el marco de la CEE.
            ¿Qué espectativas enfrentan las actuales elecciones y se desenvuelve la política del Estado hoy? Hemos de entender que, la política ha desenvolver por el próximo gobierno de la clase imperialista monopolista, ha de enmarcarse en la especificación de los cuatro ejes que hoy rigen la política internacional: Primero, la globalización que no es sino la mayor concentración, la mayor socialización de la producción que el mundo ha vivido hasta hoy, y que implica una más profunda explotación y opresión de la clase obrera, las masas y los pueblos y naciones por el imperialismo, principalmente en beneficio del imperialismo yanqui. Segundo, la más profunda socialización de la producción que con mayor y más grande impulso somete a cientos de millones del proletariado y las masas al mismo proceso explotador, lo que necesariamente hace madurar la realidad objetiva que acentuará el clamor de sus esperanzas por transformar el orden imperialista imperante. Tercero, el aumento de los apetitos bélicos del imperialismo, principalmente del imperialismo yanqui, quien no sólo se ha convertido en el único gendarme del mundo sino que, de nuevo principalmente, es el mayor enemigo del proletariado, las masas y los pueblos del mundo. Cuarto, el repliegue político general de la Revolución Proletaria Mundial y que en el Estado Español se especifica como la desmembración y desorganización del movimiento obrero consciente.
            Cuatro grandes ejes que hemos de entender los comunistas, el proletariado y las masas, aplicando firmemente los principios del marxismo-leninismo-maoísmo, siendo flexibles a la vez en su aplicación a la realidad concreta, aprendiendo a enfrentarla y manejarla correctamente, para definirla adecuadamente viendo los logros y fracasos para lograr el éxito. En definitiva, ver y definir nuestro propio camino y, a pesar de los reveses, fracasos y hasta profundos retrocesos que podamos sufrir, asumir nuestro marcado destino en nuestras propias manos, pues nunca jamás nada nos ha sido dado por obra divina, y cumplir con nuestra incuestionable tarea: La instauración del Comunismo sobre la faz del Planeta.
            Los de siempre, los oportunistas, escisionistas, revisionistas de viejo, nuevo y más reciente cuño, liquidacionistas y cualesquiera de las manifestaciones de aquellos cuyo fin es cabalgar por encima de los intereses del proletariado, tratan de detenernos en nuestro inexorable camino y hacernos retroceder. Estos oportunistas, en unión con toda esa sarta de miserables plumíferos al servicio de pequeños y egoístas intereses particulares, hoy se alían, unen sus fuerzas a los que durante trece años desenvolvieron la mayor ofensiva de la burguesía contra la clase obrera, continuando así apretando su yugo sobre las gargantas de las masas obreras y campesinas.
Dicen que su alianza es para vencer a la derecha. Qué beneficios nos traerán a los obreros que nos gobiernen la derecha o la izquierda, si ambas forman parte del Estado burgués, ambas parten de una misma base económica y ambas desarrollarán la política que le conviene a su amo y señor: el capital financiero. ¿Es qué acaso la política del PSOE avanzó en la supresión de la propiedad privada de los medios de producción, en la supresión del trabajo asalariado, en la eliminación de la opresión y la explotación, del paro, etc.?
¿Sus trece años de gobierno nos colmaron de algún beneficio? Al igual que los últimos cuatro años de gobierno de derechas del PP, nuestros beneficios se midieron por la pérdida de derechos y conquistas logrados en duros años de lucha. Ni tan siquiera cumplieron con los principios demoliberales que dicen defender. Por lo tanto, ¿qué podemos esperar de un hipotético futuro gobierno del PSOE con la alianza de IU? Mayor ofensiva contra las organizaciones obreras y mayor control del movimiento obrero y progresista, para que el Estado Imperialista Español desenvuelva su política enmarcada en los cuatro ejes de desenvolvimiento de la política mundial.
¿Cuáles son las repercusiones fundamentales en la clase obrera, como consecuencia del desenvolvimiento de los cuatro ejes de la política del Estado?
Si bien la Constitución burguesa reconoce el trabajo como derecho y deber.
La Ley de leyes por la que dicen han de regirse el Estado y ningún otro desarrollo puede transgredir, en teoría, dice: "Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una renumeración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo." También dice : "Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo".
Es un hecho innegable, que a pesar de su Constitución, de sus leyes, sus palabras altisonantes y sus promesas de turno, el deber de trabajar y el derecho al trabajo, del que hablan, nada tiene que ver con la realidad objetiva. Para el Estado, los deberes y derechos están sometidos a las leyes de mercado que rigen su sistema económico explotador y opresor, el trabajo no es ni un deber ni un derecho, es una mercancía de la que extraer ganancias, y cuanto mayores sean mejor. Esa es la única y exclusiva ley por la que se rigen los imperialistas. Tampoco, en consecuencia, fruto del trabajo de aquellos que tengan el parabién de ingresar en el mercado del trabajo podrá garantizarnos una renumeración suficiente para satisfacer sus propias necesidades y las de su familia.
Puesto que el trabajo es considerado como una mercancía, como toda mercancía se hallará sometido a las leyes de mercado, a la ley de la oferta y la demanda. Como resulta que el único que puede regular la oferta y la demanda de esa mercancía, es el mismo que se sirve de ella, elpleno empleo y la  renumeración suficiente de la que habla su Constitución, jamás podrá ser garantizada. Así, los 21 años de Constitución burguesa, de dictadura burguesa enmascarada con manto de democracia, ha lanzado a millones a la desocupación, a la miseria, al hambre y a la falta de perspectivas. Si miramos a los efectos que están produciendo la globalización, la primera crisis de la globalización y la creciente y desenfrenada agresión imperialista, podremos ver las consecuencias del futuro que nos aguarda, a pesar de sus leyes y promesas.
Hoy, a pesar de que todo el mundo ve como falsean los hechos y las cifras, la realidad es que no han reducido el desempleo, que sufrimos más de un 15 % de paro, superando en las zonas más deprimidas del estado el 30%, que hay más de ocho millones de pobres, que por ley se ha permitido la sobreexplotación del trabajo, el abaratamiento de los salarios y la mayor perdida de derechos y conquistas con las ETT, que por ley se ha decretado la movilidad laboral arrebatándonos el derecho natural a vivir y trabajar en la tierra donde hemos nacido y nos someten a un continúo proceso migratorio interno, que el desarrollo desigual inherente al capitalismo sume a amplias zonas del estado en la miseria y el decrecimiento económico, que la pérdida de poder adquisitivo es una constante, que los derechos y conquistas logrados con años de lucha, sangre obrera y sacrificio, se volatilizan por sus normativas internas y leyes. En definitiva, vemos como los menos son cada vez más ricos y los más somos cada vez más pobres y con menos garantías, que sus leyes garantizan únicamente los derechos del gran capital, la banca y las multinacionales, que son quienes tienen realmente el poder y ejercen su dictadura de clase sobre el proletariado y las masas. Nosotros, los que sostenemos el cielo y la tierra con nuestro trabajo, esfuerzo y sacrificio, nada se nos garantiza, nada se nos da, sólo promesas que nunca llegan.
Ahora, nos están prometiendo el oro y el moro, el pleno empleo, para la próxima legislatura. Oigan. Explíquense, ¿es qué ven muy próxima una nueva contienda imperialista por un nuevo reparto del mundo? ¿Acaso nos dirigen hacía un nuevo régimen fascista? Como la historia del siglo XX ha demostrado, solamente se alcanzaron cotas de aproximación al pleno empleo bajo el sistema económico capitalista vigente, bajo economías de guerra en plena contienda imperialista y bajo regímenes fascistas como el de Alemania.
Dicen que con la aplicación de las 35 horas semanales, se resolverán todos nuestros problemas. Oigan, en Francia se han aplicado las 35 horas semanales y a pesar de que el nivel económico de un obrero francés es superior al nuestro, la tendencia del paro no se ha reducido y la pérdida de derechos y conquistas de la clase obrera en Francia, es también una constante zigzagueante. Pero además, por ley está reglamentada la jornada laboral de 40 horas, ¿en qué sector no se nos obliga a trabajar un mínimo de 10 horas diarias, para que se nos dé trabajo y poder llevar a casa el mínimo sustento?
Si hablamos de la sobreexplotación y condiciones de trabajo, sólo hemos de remitirnos a los accidentes laborales, que en el sector de construcción es prácticamente un obrero diario el que muere, por no hablar de los heridos para que luego se les otorgue una pensión de miseria a aquellos que se ven incapacitados para poder continuar ofertándose como mercancía en el mercado laboral, ejerciendo su derecho al trabajo.
Se reconoce, aunque como los hechos han venido demostrando de manera formal, que todos los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo.... Sin embargo, se calcula que anualmente más de 300.000 mujeres sufren malos tratos en el hogar; decenas de mujeres son asesinadas en sus hogares; si se da el caso en que es la mujer, harta de vejaciones y malos tratos, la que mata al marido o compañero, las leyes generalmente no conceden ninguna eximente a la mujer le aplican el agravante de premeditación y alevosía, pues prevalecen las tesis de la "naturaleza humana" y "naturaleza femenina" difundidas por la iglesia. Contrariamente, en el caso de los hombres, siempre se aplican las eximentes de enajenación mental transitoria, etc. De dominio público son los múltiples casos en que los jueces han decretado la inocencia en casos de violación, alegando que había provocación por parte de la mujer por llevar pantalones vaqueros o un aspecto considerado, por el mismo juez, como provocativo. ¿Dónde está la no discriminación?
En los últimos años se ha marcado una tendencia hacia la integración de la mujer al mercado de trabajo, pero no nos engañemos, este avance no se ha producido con el ánimo de emancipar a la mujer, el que la mujer trabaje le sirve a los empresarios para reducir el salario a los obreros, pues el salario no es más que el mínimo indispensable que los capitalistas pagan al obrero para que continúe reproduciendo su fuerza de trabajo y asegure la subsistencia de su familia, la aportación del salario de la mujer a la familia ha permitido, de hecho, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Así, lo que realmente ha producido la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, no ha sido un avance para ella, sino una agudización de la competencia en el mercado de trabajo y una reducción  salarial. Es más, la discriminación salarial entre el hombre y la mujer es un hecho, pues en condiciones de trabajo iguales la mujer percibe hasta un 25 % menos con respecto al hombre. ¿Dónde esta el derecho de igualdad?
Con la tendencia que se ha venido marcando de ruptura familiar o aumento de separaciones y divorcios, los jueces entregan los hijos de la pareja a la mujer, sin que exista una garantía real de protección de los hijos, puesto que el salario del hombre escasamente puede mantener a la familia sin la aportación de la mujer y mucho menos da para mantener dos casas. Aparte de todo esto, socialmente se considera culpable de la separación siempre a la mujer, dado el carácter machista de la sociedad, con lo que unido a la picaresca y la no intervención efectiva de los jueces, los hijos pasan a ser una carga más de la mujer, que le van ha impedir cualquier avance en su incorporación al mercado laboral y su emancipación.
Pero no pensemos que la incorporación de la mujer al mercado de trabajo va a garantizar la emancipación de la mujer, es solamente un punto de partida en el proceso de emancipación de la mujer. A los que nunca les ha interesado la emancipación de la mujer, consideran que con la incorporación de ésta al mercado laboral se ha logrado todo, cuando realmente lo que están haciendo es ocultar la causa real de su opresión: la propiedad privada de los medios de producción. La emancipación de la mujer sólo puede venir  de la mano de la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, lo que traerá la desaparición del concepto burgués de familia monogámica y del estado, pues en el comunismo, ambos no tendrán razón de ser. Los intereses de la mujer están indesligablemente unidos a los del proletariado y la revolución proletaria. Su emancipación no puede venir de la confrontación hombre mujer, como hace el feminismo burgués, pues no es esta confrontación la que genera su opresión, sino la sociedad de clases la que oprime y explota a hombres y mujeres. Las mujeres, como los hombres, se dividen en reaccionarias, centristas y revolucionarias, y sólo la revolución socialista sentará las bases de su emancipación.  
La Constitución dice que, "todos tienen derecho a la educación" y que "La enseñanza básica es obligatoria y gratuita". La realidad es bien distinta. La enseñanza básica es obligatoria pero no gratuita, se ha convertido en un negocio que sangra a los padres cada curso en beneficio de las grandes empresas editoriales, se ha convertido en el principal recurso económico de los centros privados, ligados a la iglesia, el OPUS DEI y demás centros privados que han convertido la educación en lo que realmente es en este sistema: un derecho para las clases pudientes y un negocio para editoriales, iglesia, OPUS DEI y privados. Es más, la educación básica enfrenta el fracaso escolar más alto de la CEE, lo que manifiesta un rotundo fracaso del sistema educativo, que para nada sirve al desarrollo cultural de la persona y que sólo sirve como instrumento de adormecimiento  y pudridero de las conciencias de los hijos de la clase.
Las universidades no son centros de preparación, de cultura y de debate de lo nuevo, son centros donde se almacenan a los jóvenes con la falsa esperanza de una formación que les prepare para enfrentar la vida y el futuro con más garantías. Al final de sus carreras, nutren las filas del paro, carentes de una preparación y experiencia suficientes que no les puede dar el sistema educativo burgués. Eso sí, serán parados con título o trabajadores a tiempo parcial con un título en la pared de su cuarto.
Como colofón de la perspectiva universitaria, hoy el Estado se plantea la privatización de las universidades, siguiendo con su política de liquidación del patrimonio nacional y conversión de las conquistas sociales en sectores productivos en manos de los de siempre.
También se refiere su Constitución a las pensiones de aquellos que, tras una larga vida de haber sido exprimidos al máximo, llegan a la edad en que no pueden ser mercancía en el mercado laboral. Así dice: "Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. " ¿Cuál es la realidad? Que la mayoría de las pensiones rondan las 30.000 pesetas mensuales. Eso es lo que llaman pensiones adecuadas suficiencia económica. Eso si, en períodos previos al circo electoral, se les da un aguinaldo extraordinario para que vayan a avalar con su papeleta la dictadura burguesa.
También dicen en su Constitución que, "Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos". La realidad es que, todos estamos sufriendo la inoperancia del sistema de la Seguridad Social. El mismo médico que te atiende en la consulta pública, te despacha con la receta que le da más ganancia (después de haber acordado con la multinacional x su comisión por recetar uno u otro medicamento, y que hoy hemos de pagar en su totalidad después de los llamados: medicamentazos, impuestos por los diferentes gobiernos), si el mal persiste te ofrece su consulta particular donde te sacará la pepita del alma, para que después tengas que retornar a la Seguridad Social a continuar tu tratamiento, ¿por qué? Porque el derecho a la salud ha sido convertido transformado en un negocio más y al que sólo tienen derecho aquellos que pueden pagárselo. Al resto de los mortales les toca sufrir, aguantar y esperar años las listas de espera para el que necesita una intervención quirúrgica. Hoy hablan de las "Fundaciones Públicas Sanitarias", lo que en sí no es otra cosa que el primer paso para privatizar los sectores más rentables de la Seguridad Social.
Sobre la vivienda, dice su Constitución: "Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo con el interés general para impedir la especulación." Los hechos demuestran lo contrario, la vivienda se ha convertido en el mayor sector especulativo, después de la banca, el sector de la construcción es el mayor centro especulativo de reserva de las grandes fortunas, es el lavadero donde se limpia el dinero negro fruto de la sobreexplotación y la rapiña de unos pocos. Mientras hay ciudades de 200.000 habitantes donde sobran más de 15.000 viviendas, la permisibilidad de los poderes públicos con las rentas abusivas es un hecho innegable y la especulación en la venta de viviendas hace que los precios suban hasta un 20% anual. ¿Para quiénes son las viviendas dignas? Como siempre, para todo aquel que se la pueda pagar y para aquellos que aún conservan unos mínimos derechos y son encandilados a comprarse una vivienda que les va a hipotecar su vida por 20 ó 25 años. El resto, a pagar precios abusivos.
Su Constitución también habla del sistema tributario que ha de regir en el Estado, y dice: "Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad". ¿Es esto así? La mayoría de los obreros se han encontrado con la retirada, en sus nóminas del mes de enero, de hasta el 50% de lo que deberían cobrar, supuestamente a cuenta de sus obligadas aportaciones a las arcas del Estado; pero la realidad es bien distinta, quieren cargar sobre las espaldas de la clase obrera el costo, que para el Estado, supone el fraude fiscal de los patronos. Dicen también que han bajado los impuestos y las retenciones y que los bajarán más en la siguiente legislatura. Mentira. Lo que han bajado en impuestos directos a sido más que multiplicado en impuestos indirectos, que graban a los consumidores, es decir a la clase obrera y las masas. Contrariamente, vemos como la tónica general de la corrupción se extiende como una mancha de aceite beneficiando a los de siempre.
Después de lo analizado, ¿a quién beneficia realmente la política económica y fiscal del Estado? A los de siempre. A los que se les está entregado a precio de saldo los sectores productivos del patrimonio del Estado acumulado a costa de nuestro trabajo, privaciones y sacrificios. A aquellos que se han repartido las decenas de miles de millones de las "stock options".
Nos hablan de buscar la paz, de pacificar Euskadi. Pero, ¿cómo es esto? Si nunca han reconocido el estado de guerra con una parte de la sociedad vasca. ¿Cómo van a buscar la paz? ¿Qué clase de paz buscan? La permanencia de más de 500 presos políticos en las cárceles, alejados de su entorno familiar que conculca el tratamiento penitenciario en pro de la reinserción, el GAL y el acento en las medidas policiales y represivas, son muestras más que suficientes de cómo buscan la paz y qué tipo de paz quiere el Estado, la de los cementerios.
En las dos oportunidades que los nacionalistas de ETA han declarado la tregua y solicitado mantenido conversaciones de paz, en la primera el gobierno de turno asesinó a los emisarios nacionalistas en Argel; en la última oportunidad mandaron detener y encarcelar en Francia a los emisarios de los nacionalistas. Obviamente, ante la luz de los hechos, lo que nos muestra el Estado es que está dominado por posiciones guerreristas, que no quieren la paz, que sólo buscan sangre y represión sobre el pueblo vasco, que únicamente aspiran a solucionar los problemas por medios policiales, en definitiva, que la lucha armada de los nacionalistas de ETA sirve al Estado como justificación para desarrollar leyes y prepararse con medidas policiales para cuando la lucha de clases se exprese de forma armada por el poder.
Por un lado, los nacionalistas mediatizan a una parte de la juventud obrera, desviándola de sus verdaderos objetivos de clase, pues en los objetivos de ETA, para nada entra la base ideológica del proletariado ni sus objetivos y metas; por otro lado, el Estado trata de mediatizar a la clase obrera, de utilizar sus ansias de paz, para hacerla partícipe de sus objetivos contrarios a la clase. La paz es una necesidad para la clase y el pueblo vasco. Las posiciones represivas y militaristas que dominan en el Estado, sólo sirven al imperialismo.  
Entre la clase obrera del Estado no podemos de olvidar, hemos de incluir necesariamente, a los trabajadores emigrantes procedentes de países pobres del denominado Tercer Mundo, que día a día incrementan las filas de la clase y son relegados al escalafón más bajo de los explotados. La Constitución burguesa, se refiere a los emigrantes procedentes de otros países, concediéndoles todos los derechos salvo el del voto. Pero, las diferentes leyes que se han desarrollado, nos muestran que cada vez han sido más restrictivas, que el emigrante ha sido y es considerado, como mercancía barata de mercado, que en la medida en que entra a competir con la mercancía de trabajo local, sirve a la reducción del costo del valor del trabajo y es aprovechada esta circunstancia para dividir aún más a los obreros, para fomentar ideas xenófobas entre la clase obrera e impedir la unión y organización de todos los obreros, independientemente de su procedencia.
El mismo concepto racista que difundió el franquismo, respecto a los inmigrantes internos, hoy está siendo alimentado por el Gobierno de turno, y en la medida en que la movilidad laboral se extienda más, volveremos a tener que oír, que si los gallegos, que si los andaluces, que si los castellanos, etc. La clase obrera ha de hacer suya la necesaria unidad, organización y defensa, codo con codo, de los derechos de los obreros emigrantes. El proletariado es, ante todo y sobre todo, una clase internacional, no tiene nación ni país, su único deber es la defensa del internacionalismo proletario, la dictadura del proletariado y la patria socialista. Nuestro lema establecido por C. Marx y F. Engels es: ¡Proletarios de todos los países, uníos!
Hemos visto el camino y el derrotero de la clase dominante, de sus leyes y la concreción de la ofensiva contrarrevolucionaria general del imperialismo y el revisionismo contra la clase obrera, sus mentiras y engaños. Por lo tanto la forma que cabe de rechazar sus mentiras y engaños, es negarle el aval a su podrida democracia, no votar; pues al igual que todo la democracia también tiene carácter de clase, y la actual no es más que la  expresión de la dictadura burguesa. Su camino es el señalado, el nuestro, ha de ser persistir en la lucha de clases, continuar en el camino emprendido de la reconstitución Partidaria, reorganizar al movimiento obrero. En pocas palabras: reestructurar nuestras filas en función del Poder.

Sobre el proceso de la historia y su perspectiva.
No podemos mirar al futuro sin saber de dónde venimos, cual ha sido el derrotero de la humanidad. Así, a modo de síntesis, es un hecho incuestionable que, desde la aparición de la propiedad privada, la sociedad ha sido dividida en clases sociales. Únicamente la burguesía, los reaccionarios, los fascistas y algunos revisionistas, siguen negando la verdad inmutable del desarrollo y pervivencia de las clases sociales y de la lucha de clases como motor de la historia.
El esclavismo generó al hombre esclavo quien, como nos demuestran los hechos históricos, se reveló y luchó por sacudirse el yugo de la esclavitud. Al esclavismo le siguió, como sociedad de clases, el feudalismo que generó los siervos los cuales se revelaron intermitentemente contra la servidumbre impuesta por los señores feudales. Finalmente, como nueva, superior y última sociedad de clases, la burguesía aplastó a sangre y fuego al feudalismo y generó al proletariado, convirtiendo lo en mercancía. Así, de forma incuestionable, es como surge nuestra nueva y última clase en la historia, cuyo fin es terminar con toda opresión y explotación, con toda sociedad de clases.
Así, hoy el factor determinante de la historia pasada y venidera, y que los hechos han demostrado, es que, con el recién terminado siglo 20, la humanidad entra irreversiblemente en una nueva época que se sigue desenvolviendo, la época del imperialismo y la revolución proletaria.
No podemos terminar este punto sin citar las magistrales palabras del Pte. Gonzalo sobre los procesos históricos, que nos aclaran y definen con luminosidad la perspectiva histórica de la clase y la humanidad, al mismo tiempo que sintetiza el momento histórico actual y abre el camino para que la revolución peruana cumpla el papel de ser nexo entre la primera gran ola de la revolución proletaria mundial y la futura nueva gran ola.
"...La comprensión de la sociedad ha llegado a científica y comprobada. Miles de años se dijo todo pasado fue mejor: primero edad de oro, luego de plata, después de cobre y lamentaron vivir en decaída edad de hierro; evidente dominio de invocadas divinidades y hombres dioses, y casi nula comprensión del mundo social. Más según las sociedades se desarrollaron y el conocimiento de pueblos e historia se acrecentaba, el pasado no fue ya lo brillante, el futuro devino la perspectiva en que los hombres esperaban construir un mundo mejor con sus manos. El género humano había tomado conciencia de la necesidad de asumir la conducción de su destino y no esperar fluyera de los dioses, el progreso comenzó a cuajar como rumbo; pero el conocimiento social era escaso y superficial preponderando la especulación. En el largo discurrir de los siglos, reiteradas utopías campearon; así las de comienzos de la época expresaron agudas críticas al presente oscuro y esbozos de buenos deseos en sociedades imaginarias. Y si bien la burguesía avanzó con su "contrato social" y "el hombre nace bueno y la sociedad corrompe", obviamente le escapó la esencia del problema; y su orden sometido a la demoledora acusación de los socialistas utópicos, quienes no obstante sus geniales atisbos hubieron de deslizarse en el camino de las utopías sin que ello mengüe sus méritos."
"...Cupo a la clase obrera con Marx y Engels sentar las 'piedras miliares de la comprensión científica, transformadora de la sociedad tomando la lucha de clases como 'hilo conductor de la historia', desentrañando la base del sistema capitalista y su marcha inexorable hacia la dictadura que en la larga transición construiría la nueva sociedad. Y lo establecido el XIX lo comprobó el siglo XX: sesenta y seis años abrieron en los hechos la más grande transformación revolucionaria jamás vista, elevó a los explotados al poder iniciando su liberación y benefició tan inmensas masas como nunca antes la historia registrara. Sesenta y seis años de socialismo, de construcción bajo poder rojo en la URSS de Lenin y Stalin y del Presidente Mao en China demuestran que la nueva sociedad, la de los oprimidos primero y la subsiguiente, la comunista de toda la humanidad, es realidad posible; los pueblos del mundo testificaron su construcción, y como fue construida se volverá a construir. Sí, es cierto, la arrogancia triunfalista pregona la caducidad del marxismo y el fracaso del socialismo. Mas qué ideología puede sustituirla y, lo principal, cuál que no sea el marxismo ha demostrado transformar la sociedad en función de los explotados y el futuro de la humanidad. Y por qué pedir al proletariado hacer en menos de siete decenios lo que a la burguesía llevó trescientos años. Sueña el imperialismo y quienes lo siguen que el orden imperante es un siempre y el futuro una evolución de lo mismo; mas la vigésima centuria, el último siglo del segundo milenio lo registra sin posibilidad de borrón y cuenta nueva, y lo sabemos: de las entrañas del imperialismo la partera de la historia hizo nacer la nueva sociedad. Y lo volverá a hacer cuantas veces sea necesario, pues lo viejo no puede prevalecer sobre lo nuevo."
"Asimismo los tiempos muestran que si una gran ola acabó, otra se desenvuelve."

Sobre el imperialismo.
            ¿Cuáles han sido las piedras miliares del imperialismo el pasado siglo? Mayor explotación y opresión de las clases y pueblos oprimidos, guerras de rapiña por doquier y dos monstruosas guerras Mundiales que sangraron al proletariado y las masas sembrando el terror por todo el orbe, crisis que empobrecieron más y más al proletariado, las masas y los pueblos oprimidos del mundo y que sirvieron a un mayor enriquecimiento de la gran burguesía de los países imperialistas. Así el imperialismo, como síntesis de las sociedades de clases habidas, ha terminado el siglo y el milenio, desarrollando la mayor ofensiva contrarrevolucionaria general contra el proletariado, las masas y los pueblos y naciones oprimidos del mundo, globalizando su opresión y explotación y manteniéndonos en un estado de guerra de baja intensidad con el objetivo de aplastar todo intento de emancipación y liberación de las clases y pueblos y naciones oprimidos por su enmascarado yugo. Esta y no otra, ha sido y es la realidad de la burguesía en su estadio superior y último, el imperialismo.
            Pero, como el marxismo ha demostrado sin lugar a refutación, el imperialismo es la antesala del socialismo. ¿Cómo se ha desenvuelto esto?
            La globalización, a pesar de las periódicas crisis que la azotan, madura más y más la socialización de la producción. Aunque dejemos que las palabras, que a pesar de sus detractores siguen vigentes, del gran maestro y timonel del proletariado Lenin nos expliquen esto:
"Los términos más usuales que los economistas emplean al describir el capitalismo moderno son los de 'entrelazamiento', 'ausencia de aislamiento', etc."
"¿Qué significa, pues, la palabreja 'entrelazamiento'? Expresa únicamente el rasgo más acusado del proceso que se está desarrollando ante nosotros; muestra que el observador cuenta los árboles y no ve el bosque..... Pero lo que constituye la base de dicho entrelazamiento, lo que se halla detrás del mismo son las relaciones sociales de producción sometidas a un cambio continuo. Cuando una gran empresa se convierte en gigantesca y organiza sistemáticamente, apoyándose en un cálculo exacto  con multitud de datos, el abastecimiento de 2/3 ó de 3/4 de las materias primas necesarias para una población de varias decenas de millones; cuando se organiza sistemáticamente el transporte de dichas materias primas a los puntos de producción más cómodos, que se hallan a veces separados por centenas y miles de kilómetros; cuando desde un centro se dirige la transformación consecutiva del material en todas sus diversas fases hasta obtener numerosos productos manufacturados; cuando la distribución de dichos productos se efectúa según un plan único decenas y centenares de millones de consumidores (venta de petróleo en América y Alemania por el trust del petróleo norteamericano)entonces se advierte con evidencia que nos hallamos ante una socialización de la producción y no ante un simple 'entrelazamiento'".
            Así, pues, hemos de entender que lo que hoy el imperialismo denomina globalización no es otra cosa que el 'entrelazamiento', del hablaban los economistas burgueses en el pasado y del que nos habla Lenin. De su desarrollo y evolución, no podemos esperar más que la más profunda agudización de las contradicciones sociales inherentes al capitalismo. Es decir, un mayor aumento de la opresión y explotación de los países pobres dependientes de las potencias y superpotencias imperialistas, una mayor usura en beneficio, fundamentalmente hoy, del imperialismo yanqui, una mayor agresividad por parte de los países imperialistas, principalmente del imperialismo yanqui, una mayor desigualdad entre las clases y las naciones, una mayor descomposición de los países imperialistas al acentuarse su parasitismo y agonía y, finalmente, una mayor maduración de la preparación de la transición al socialismo.
            Así, Lenin, marcándonos la brillante perspectiva histórica, nos dice: "Se comprende la razón de que el imperialismo sea un capitalismo agonizante, en transición hacia el socialismo: el monopolio que nace del capitalismo, es ya su agonía, el comienzo de su tránsito al socialismo. La misma significación tiene la gigantesca socialización del trabajo por el imperialismo(lo que sus apologistas, los economistas burgueses llaman 'entrelazamiento')."
            Cien años de desarrollo de imperialismo nos han confirmado su naturaleza opresora, explotadora, reaccionaria y belicista, sin otra razón que la perpetuación del sometimiento de las clases sociales, pueblos y naciones, que nos confirman las palabras del Pte. Mao sobre el imperialismo: "No hay necesidad de que exista el imperialismo". Y, "Actualmente, Estados Unidos es un país poderoso; pero examinándolo con una óptica amplia, en su conjunto y en perspectiva, se hallará que este tigre de papel morirá sin remedio, porque es impopular, aplica una política que no complace a nadie, y oprime y explota a los pueblos.... Se hace por eso necesario proseguir la lucha contra él, empeñar grandes esfuerzos en ello y arrebatarle posición por posición. Eso requiere tiempo."
            "Todo parece indicar que los países de América, Asia y África tendrán que seguir peleando con Estados Unidos hasta el fin, hasta que el viento y la lluvia destruyan este tigre de papel."
            Ciertamente, el imperialismo hoy vive un momento de recuperación transitoria, fruto de los grandes avances tecnológicos de los últimos tiempos. Pero, también es cierto que la crisis económica mundial iniciada el 97, aún no ha concluido y es preludio de futuras crisis. Eso sí, la actual crisis económica mundial, ha socavado el dominio del Japón en Asia en beneficio del imperialismo yanqui, lo que ha significado un mayor hundimiento de los países dependientes, mayor opresión y explotación de la clase obrera y las masas y un paso en la perspectiva de agudización de las contradicciones del imperialismo en la zona.
            La ciencia ha alcanzado grandes logros y abierto posibilidades extraordinarias para la humanidad. Mas, la realidad es que de los seis mil millones de habitantes que poblamos la Tierra, la gran mayoría como mucho sobrevive debido a la siniestra, férrea y aplastante del orden imperialista imperante. Los avances de la ciencia pueden hoy aportar inmejorables condiciones a la humanidad, pero no lo hacen porque están sometidas a la esclavización, al igual que los hombres, de la propiedad privada de los medios de producción, que niega y esteriliza su potencial, de la misma forma que se condena a la explotación y miseria a la mayoría de la humanidad. Así, a pesar de los avances, no es la ciencia la que liberará al hombre, sino el hombre el que liberará a la ciencia del control y la esterilización a que la somete la propiedad privada de los medios de producción, y ella misma, como producto de los hombres, nos servirá para alcanzar nuestra emancipación.    
           
¡Abajo el imperialismo! ¡Salvo el Poder todo es ilusión!
            El siglo 20 ha sido marcado definitivamente por el proletariado, por su superior ideología, por su sociedad, por el Socialismo y la Dictadura del proletariado. Así, la clase obrera y su Partido Comunista, han estampado incuestionablemente la historia con las grandes piedras miliares de sus hitos imperecederos: La Revolución de Octubre en 1917, el triunfo de la Revolución China en 1949, la Gran Revolución Cultural Proletaria en China de 1966 y el inicio de la Revolución Peruana que va a marcar el camino hacia el inicio de la entronización del maoísmo como tercera etapa y principal del desarrollo de la invicta ideología universal del proletariado.
            Mas los hechos muestran que si una primera ola terminó, la segunda se desenvuelve. Hechos recientes como: la globalización que madura más la socialización de la producción; la primera gran crisis del 97 no terminada de la globalización, el paro que ha condenado a millones en el mundo al hambre y la miseria; las luchas populares, de obreros en nuestro país, Corea, Alemania, Rusia o Francia, de campesinos en Bolivia o Brasil, de trabajadores en América Latina y Asia contra las crisis que los hunde, las agresiones imperialistas crecientes y desenfrenadas que irán generando resistencia y cuyo punto álgido es hoy Yugoslavia. Son muestras de que el viejo topo sigue su vida debajo de la tierra, aunque hemos de entender que la carencia principal es la falta de dirección ideológica política proletaria.
            Pero, al igual que el desarrollo de la lucha de clases aquí ha generado e impulsado la Reconstitución y su desarrollo, de la misma forma que nos ha llevado a entronizar el maoísmo, definiendo hoy que ser comunista es ser marxista-leninista-maoísta, principalmente, maoísta, el desarrollo de la situación mundial impulsa la resistencia hacía el imperialismo, generará Partidos comunistas y volverán a poner como voz de mando la destrucción del imperialismo y la necesidad de concretar las luchas en función del Poder.

¡Unir a la reconstitución del Partido, la defensa del Presidente Gonzalo y la línea roja del PCP!
         Desde que en 1983 sancionáramos, "La Revolución Peruana es Nuestra Revolución". Los hechos han venido demostrándonos la justeza de nuestra consigna. Esta nos ayudó a deslindarnos claramente de las posiciones del revisionismo, a definir y combatir las posiciones liquidacionistas, entronizar el maoísmo e iniciar la reconstitución. Por ello declaramos y asumimos con plena y consciente convicción que el Partido Comunista del Perú es la vanguardia del Movimiento Comunista Internacional y el Presidente Gonzalo el más grande comunista viviente.
            Los revisionistas y demás oportunistas de toda calaña, con el fin de negar la base ideológica del marxismo-leninismo-maoísmo, el carácter de todo Partido Comunista, la insoslayable necesidad de aplicar en los hechos el Internacionalismo Proletario, ejercer el control de Partidos por parte del revisionismo contemporáneo y encontrar base jurídica que le permita al imperialismo la persecución internacional de todo comunista, el imperialismo, el revisionismo y todos los reaccionarios, han acuñado los términos de: "partido padre, partido hijo, sucursal de..., etc.". Así, desde que iniciáramos el proceso de reconstitución, muchos han sido los que nos han acusado de ser una simple "sucursal" del Partido Comunista del Perú. Nada más lejos de la realidad. Pero, si así fuere, ¿qué mayor orgullo de clase para un Partido que ser una "sucursal" de quién en los hechos ha demostrado ser un auténtico Partido y ser la vanguardia de todos los Partidos Comunistas? Las acusaciones de todos estos se vuelven contra ellos.
            Mas hoy el Partido Comunista del Perú se haya en peligro por la acción del Bloque escisionista y la misión histórica del Presidente Gonzalo y del Partido Comunista del Perú, se ve seriamente amenaza, al persistir el encierro del Presidente Gonzalo en las mazmorras de Fujimori y no haberse reforzado el rumbo rojo en las filas del PCP. Esta situación está retrasando el trabajo por la gestación de la Futura Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, de la que el Presidente Gonzalo y el PCP son nexo de unión.
Por ello, hacemos un llamamiento a los comunistas, los obreros y las masas y los pueblos del mundo, a que asuman y breguen porque se rompa su aislamiento, se libere su libertad de pensamiento, exigiendo su presentación pública ante los medios de comunicación para que fundamente su posición por el acuerdo de paz. Hemos de defender la vida del Presidente Gonzalo, la unidad del Partido Comunista del Perú, la vida del PCP y la revolución peruana que hoy se haya en un proceso de repliegue político militar. Unir a todas las reivindicaciones populares la defensa del Presidente Gonzalo y su presentación pública, es primordial para los propios intereses inmediatos y futuros de la clase y las masas.


¡NO VOTAR!
¡GLORIA AL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO!
¡IMPULSAR LA RECONSTITUCIÓN DEL PARTIDO!
¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA Y SU JEFATURA EL PTE. VICTOR!
¡DEFENDER LA VIDA DEL PRESIDENTE GONZALO!
IMPEDIR Y DESENMASCARAR EL ASESINATO QUE ESTA PERPETRANDO EL GOBIERNO DE FUJIMORI, EN CONTRA DEL PRESIDENTE GONZALO!
¡DESENMASCARAR EL GENOCIDIO EN CONTRA DE LOS PRISIONEROS DE GUERRA Y PRESOS POLÍTICOS!
¡DEFENDER LA UNIDAD DEL PCP ENARBOLANDO EL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO PENSAMIENTO GONZALO, PRINCIPALMENTE PENSAMIENTO GONZALO, MANDO Y GUIA DE LA GUERRA POPULAR!
¡LUCHAR POR LA PRESENTACIÓN PUBLICA DEL PRESIDENTE GONZALO ANTE LA PRENSA NACIONAL E INTERNACIONAL!

Comité Central

Partido Comunista de España

Friday, August 14, 2015

ENVER HOXHA HABLANDO DE LA POSICION MARXISTA-LENINISTA DE STALIN SOBRE EL REVISIONISTA TITO Y LOS PUEBLOS YUGOSLAVOS


«El camarada Stalin fue muy justo y prudente, y se atenía a los principios en estos problemas tan delicados y complejos. Cuando las relaciones con la Yugoslavia titoista habían entrado en el período más grave de la crisis, cuando la enemistad entre nosotros y los titoistas había llegado al punto culminante, cuando todos luchábamos contra los revisionistas de Belgrado, que se oponían al socialismo y al movimiento comunista, en una conversación que tuve con Stalin, entre otras cosas me dijo que la Federación yugoslava, en tanto que unión de diversas repúblicas, en su aspecto formal, es progresista. Considerándola desde este punto de vista, no hay razón alguna para que ella se disgregue, pero el titoismo y los titoistas, en tanto que traidores al marxismo-leninismo, deben ser combatidos ideológica y políticamente. La lucha contra ellos no debe ser desarrollada desde las posiciones chovinistas y partiendo de las reivindicaciones territoriales, y tampoco debe llevarse a cabo contra los pueblos de Yugoslavia, sino que es preciso ayudar a las naciones que la integran, para que gocen del derecho a la autodeterminación e incluso a la misma separación de la Federación. A Yugoslavia y al pueblo yugoslavo no debemos tocarlos ni atacarlos, sino convencerlos de que a su cabeza se encuentra una dirección traidora que los lleva hacia el precipicio. Que sea el propio pueblo yugoslavo quien pronuncie su palabra, que sean los propios comunistas yugoslavos quienes pronuncien su palabra.

Esta era la actitud de principios de Stalin y nosotros siempre hemos estado completamente de acuerdo con ella. Entonces se podrán exponer los problemas fronterizos, conversar como hacen los marxista-leninistas y, en el espíritu del internacionalismo proletario, encontrar soluciones justas, que vayan a favor, no sólo de los intereses pura y simplemente nacionales, sino también de los intereses del comunismo mundial». (Enver Hoxha; La lucha contra el jruschovismo no debe perderse en reivindicaciones territoriales; Reflexiones sobre China, Tomo I, 6 de marzo de 1964)

Tuesday, August 11, 2015

DE LA CONSTRUCCION DE LA MISION VIVIENDA DEL GOBIERNO VENEZOLANO, QUE SE ESTA HACIENDO EN FUERTE TIUNA LOS MISMOS ENCARGADOS DE LA MISION VIVIENDA SE ESTAN ROBANDO EL CEMENTO, LAS CABILLAS Y LOS BLOCKS

Angel V Rivas

Por: Angel V Rivas


Cuando el 6 de diciembre de 1999 el inolvidable Hugo Rafael Chávez Frías se hizo con el volante de Venezuela, algo especial brilló en la mente de quienes durante décadas esperamos por LA DECENCIA GUBERNAMENTAL.

El sueño venezolano se hacía realidad: ya no veríamos más dentro de quienes iban a manejar los hilos administrativos de la república venezolana el insolente y descarado robo a que fue sometida la patria bolivariana durante casi cincuenta años por adecos y copeyanos. Al diablo se irían esos demonios del hampa política que desde las catacumbas de AD y Copei, hurtaban el dinero que era de todo el país y por ende de todos los que aquí nacimos.

Antes de Chávez ni el más inocente de los patriotas, ignoraba que en Venezuela había una sociedad hambrienta. Habitante de cerros, orillas de quebradas, laderas, y otra opulenta y rica, con todos los bienes y lujos inimaginables que se ubicó al ESTE DE LA CAPITAL cuna de Simón B, desde cuyo lugar despotricaba de los "desdentados, negros, sucios, tierrúos y muertos de hambre" del oeste, norte y sur caraqueño.

Esa sociedad recién vestida que inauguró nuevas urbanizaciones, chalets, quintas, pent house y que adquirió autos de lujo, yates, aviones, tarjetas de créditos a nivel mundial, cuentas en Suiza, fue el gusanero que parió AD Y COPEI Y QUE AUN SE PASEA POR CENTROS COMERCIALES DE LA "jaisocieti" hablando "fisno y jelo".

Esa gusanera venezolana se envileció, se tornó en eterna viajera, inscribió a sus hijos en colegios y universidades allende las fronteras y se echó encima el manto de NUEVORICO, gracias a que los que dirigieron la nación de la Alma Llanera, fueron ADECOS Y COPEYANOS. Ningún país del mundo fue saqueado en tan corto tiempo ni aun en esos donde se daban golpe de Estado diariamente, como lo fue Venezuela por AD Y COPEI en escasas cinco décadas.

Y con Hugo Rafael Chávez Frías nos llegaba una esperanza. Se haría un CONTRALORÍA de los bienes que poseían adecos y los copeyanos de las cúpulas, UNA CONTRALORÍA para que los nuevos ricos expusieran y mostraran de qué manera se hicieron de esos lujos, de cómo adquirieron sus montonales de dinerales, sus lujosas propiedades, pero….(ahí comenzó nuestro dolor que hoy se agranda)

Se agranda cuando escuchamos tantas cosas negativas desde que se marchó el Comandante del siglo XX. Soportamos estoicamente, nos hacemos los locos cuando nos dicen que "El que administra el Consejo Comunal del barrio equis, es corrupto, la que maneja la Casa de Alimentación, le ha puesto tres pisos a su vivienda, la que reparte los juguetes para los niños del barrio, los vende, la que administra el edificio de la Misión, pide 29 millones para apurar un apartamento, hay empleados con camionetas blindadas, hay gente en Mercal, Bicentenario y otros que vende los alimentos a la empresa privada…"

Tenemos y mantenemos la esperanza de que eso sea la llamada VOX POPULE que anda por ahí diciendo cosas sin pruebas, día de agosto de 2015…

UN DÍA de agosto de 2015 escuchamos a ese ejemplar caballero del periodismo y la lucha política, llamado José Vicente Rangel, decir en uno de sus CONFIDENCIALES algo así: "…De la construcción de la Misión Vivienda que se está haciendo en Fuerte Tiuna, SE ESTÁN LLEVANDO EL CEMENTO, LAS CABILLAS, LOS BLOQUES y todo lo que tenga que ver con la construcción…Y quien lo está haciendo es la misma gente DE LA MISIÓN VIVIENDA"- ¿Esperanza inútil, flor de desconsuelo?

Thursday, August 6, 2015

COMO SON POSIBLES LOS JUICIOS SINTETICOS A PRIORI?

Un juicio sintético a priori es aquel que nos dice algo sobre el mundo sin necesidad de recurrir a la experiencia. ¿Cómo podemos conocer algo del mundo de esta forma? Esta pregunta apunta a explicar cómo las leyes del mundo físico (para Kant las de la física de Newton) se aplican necesariamente para toda experiencia posible, de tal modo que sabemos, sin recurrir a experiencia alguna, que todo lo que sucede tiene una causa, que el mundo está regido por leyes necesarias.

La salida de la metafísica tradicional es afirmar una suerte de intuición racional, pura, mediante la cual accedemos a los objetos tal como son en sí mismos, independientemente de nuestro contacto sensible con dichos objetos. Kant rechaza esto como dogmático e indemostrable, y su propuesta implica el famoso giro copernicano, a saber, el aspecto más novedoso de la filosofía trascendental, el abandono del supuesto según el cual todo conocimiento debe regirse por los objetos, principal obstáculo del anhelo metafísico “de establecer algo a priori sobre los objetos” .

En realidad, Kant está tirando al tacho, definitivamente, la pretensión de obtener conocimiento alguno de los objetos en sí mismos mediante conceptos puros. El conocimiento a priori de las cosas será posible si nos limitamos “sólo [a] aquello que nosotros mismos ponemos en ellas” (Bxviii), es decir, si suponemos que los objetos deben regirse por nuestro conocimiento (Bxvi). Es en este contexto que la experiencia misma, el lugar donde los objetos conocidos se encuentran únicamente como objetos dados (fenómenos) y no como cosas en sí mismas (Bxvii), se establece como regida necesariamente por reglas (al igual que todos los objetos que se encuentran en ella), que son dadas por el entendimiento y sus conceptos puros, conceptos que a su vez operan sobre la información sensible que nos es dada en cierta forma espacio temporal.

Es decir, tanto el espacio como el tiempo (formas puras de la sensibilidad), como las categorías del entendimiento (que son doce: unidad, pluralidad, totalidad, realidad, causalidad, substancia, etc.), son representaciones que el sujeto pone en el mundo, de modo que si conocemos el mundo a priori es porque nuestra subjetividad está ya en el mundo: en tanto sujetos constituimos el mundo y su objetividad.



Si sabemos que todo lo que sucede tiene una causa (ejemplo de un juicio sintético a priori), es porque la categoría de causalidad se aplica a los sucesos temporales en el espacio, y esa articulación causalidad-temporalidad-espacialidad es necesaria para todos los objetos de la experiencia.

Detallemos. Un sujeto camina por un mercado y se dispone a comprar frutas. Sin el uso del entendimiento, sin la facultad de juzgar, tendríamos a un sujeto abrumado por sensaciones, colores, olores, sin poder referirse a nada. En realidad, el sujeto está ya juzgando. Al ver las manzanas, reconoce que son muchas (categoría de pluralidad), y selecciona una por una (unidad). Tal vez su criterio de selección implica buscar cierto tipo de color, a saber, rojo (accidente de una sustancia), que, en tanto está frente a nosotros, consideramos  real y existente. Este tipo de actividad la realizamos todo el tiempo en todo tipo de circunstancias, sean frutas, unidades de transporte público, o palabras para un examen parcial.

Las categorías no dependen de tal o cual referencia a una experiencia determinada, sino que son, más bien, leyes que rigen el funcionamiento del pensar, del juzgar, y por tanto se aplican a todas las representaciones sensibles (intuiciones) que la sensibilidad obtiene pasivamente de su ser afectada por objetos. Un concepto, por su parte, es tal únicamente “porque bajo él están contenidas otras representaciones” (A69/B94). Explicitando la relación entre juicio y concepto, quizás a estas alturas ya evidente, tenemos que el concepto es una representación que por definición agrupa a otras (por ejemplo, animal agrupa a perro, gato, humano); el juicio es, a su vez, el acto de agrupar representaciones múltiples bajo una común, que yace por encima de ellas en lo que refiere a su generalidad.

Volviendo al ejemplo mencionado, la categoría (concepto puro) no puede ser una generalización de la manzana, como fruta, objetos redondos en general, o como un ente, sino que representa el juzgar más elemental del entendimiento humano: diremos que la manzana es una entre muchas, que tiene ciertos accidentes que le son propios en tanto una sustancia, vemos que si está abollada, aquello tendrá una causa, posiblemente un golpe, y que hubiera sido posible que no se hubiera golpeado, a saber, que el golpe es contingente, y por tanto, podemos reclamarle al vendedor. Todas las palabras en cursivas corresponden a las categorías, que no extraemos de la sensibilidad, sino que son aquello que el entendimiento puro pone en los objetos, y que conocemos a priori en tanto se aplican sobre “un múltiple de la sensibilidad, que la estética trascendental le ofrece” (A76-77/B102), a saber, la materia sin la cual las categorías serían completamente vacías, y no podrían decirnos nada sobre el mundo: están atadas a las condiciones del espacio y del tiempo.

El conocimiento a priori sobre el mundo (los juicios sintéticos a priori) es posible dado que el mundo mismo, la naturaleza, como ya señalamos, no es independiente del sujeto. El conocimiento de cómo se articula nuestro entendimiento con nuestra forma de intuir del mundo es a priori, dado que depende enteramente de nosotros, y sin embargo, alcanza al mundo dado que el mundo mismo se rige por estas reglas: el sujeto ordena el mundo, le prescribe sus leyes a la naturaleza (B163).

De esto se desprende, sin embargo, que jamás conoceremos el mundo tal como es en sí mismo, independientemente de nuestra actividad cognitiva.