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Thursday, August 8, 2013

¿PRECARIADO O CLASE OBRERA? ¿COMO LA CLASE OBRERA Y LOS PARTIDOS SOCIALISTAS DOMINICANOS PODEMOS ORGANIZARNOS, AGLUTINARNOS TODOS EN UN GRAN FRENTE PATRIOTICO SOCIALISTA Y TUMBAR A LA MAFIA CAPITALISTA DEL PLD? UN INTERESANTE DEBATE


El primer texto publicado por Pablo Iglesias Turrion en Publico.es desencadeno el debate sobre la existencia de clase obrera en pleno siglo XXI y cuales serian las formas de organizacion de los nuevos trabajadores precarios, con formacion universitaria y con experiencias laborales diversas

Durante mucho tiempo, en Europa, la clase obrera representó una enorme masa de población asalariada. Aquella clase obrera, que trabajaba en fábricas y se organizaba en sindicatos y partidos que la representaban como clase, era la identificación del pueblo para los socialistas, los anarquistas y los comunistas. Aquella clase obrera, mayoritariamente masculina, urbana y vestida con mono de trabajo, representaba el sujeto de avance hacia el progreso, era la artífice de la extensión del sufragio y de los derechos sociales y la punta de lanza hacia una sociedad mejor.

Pero como dice Owen Jones en su imprescindible Chavs, un trabajador varón con mono azul y carné sindical pudo ser un símbolo apropiado de la clase trabajadora en el pasado, pero hoy su mejor representante sería una reponedora mal pagada y a tiempo parcial. El trabajo ha cambiado y una de sus consecuencias ha sido el progresivo debilitamiento político y social de las clases obligadas a trabajar para vivir. El grueso de esos obligados a trabajar para vivir sin muchas comodidades, en la más absoluta precariedad o incluso en la pobreza, ya no puede identificarse con un sector específico de los asalariados vinculados a la industria. Sin duda estos últimos siguen existiendo y es conmovedor ver a la izquierda más nostálgica llegar al orgasmo, cuando trabajadores sindicados de los astilleros o de la minería defienden con sus familias los puestos de trabajo y a sus comunidades frente a los antidisturbios. Pero ni los mineros, ni los trabajadores de astilleros, por mucho que les admiremos, son hoy los que mejor representan a los que deben trabajar para vivir. Los que hoy están en la base de la estructura económica son irreductibles a una sola unidad simbólica; son teleoperadores, parados, empleadas del hogar, camareros, enfermeros, trabajadores públicos de los que cobran menos del mil euros, profesores interinos, estudiantes que ponen copas en negro para pagarse la matrícula, chavales que reparten pizzas, cincuentones que jamás volverán a encontrar trabajo, migrantes que trabajan en la agricultura, que se prostituyen, que venden dvd´s o que cuidan ancianos, falsos autónomos, pero también quien monta un bar con unos amigos, o una cooperativa, o una pequeña empresa de servicios informáticos, o la señora de la tienda de fruta, o un agricultor. Esos son los de abajo y sólo la miopía de cierta izquierda puede insistir en agruparles a todos bajo la etiqueta de obreros e invitarles a afiliarse a los sindicatos (ojala pudieran). Muchos de ellos ni siquiera pueden ejercer su derecho a la huelga y, sin embargo, ellos son el pueblo, ellos son los que pagan impuestos (no como los ricos) y los que sacan el país adelante.


Contesto Nega, vocalista de Los chikos del Maiz reivindicando el caracter obrero de los " nuevos trabajadores"
Nega escribió:

Mi bisabuela murió en una cárcel franquista, desnutrida y enferma de tuberculosis, fue torturada salvajemente por la Guardia Civil para que confesara el paradero de dos de sus hijos, fugados dirigentes de la CNT en Valencia. Analfabeta y criada en el campo, no hizo otra cosa durante toda su vida que fregar suelos de señoritos desde los nueve años. Probablemente sufrió alguna vejación o abuso de tipo sexual por parte del señorito, los amigos o hijos del mismo; era lo habitual en la época. Siempre se consideró a sí misma de la clase obrera. 

Mi tía y mi abuela (sus hijas) tampoco hicieron otra cosa que fregar suelos de señoritos desde los nueve años. Como mi abuela era muy bajita para su edad y no llegaba a la pila para poder fregar los platos, el señorito le habilitó un taburete para que alcanzara a fregar los platos con facilidad, qué atento. Siempre se consideraron a sí mismas de la clase obrera. 

Mi madre empezó a trabajar en una fábrica a los trece años, pero con el tiempo y dada la reconversión industrial que el PSOE llevó a cabo en los años ochenta, terminó fregando suelos, escaleras y platos de señoritos. Un poco menos señoritos (sin violaciones y guantazos con la mano abierta) pero igual de explotadores. Familias pequeño-burguesas del centro de la ciudad en las que todos los hijos van a la universidad y la madre, de profesión liberal, carece de tiempo para atender los quehaceres domésticos. Entonces acude a limpiar la madre de la periferia que, por cierto, siempre se consideró a sí misma de la clase obrera.

No es una tradición familiar o una maldición, mi familia por parte de madre no tiene ningún apego especial por fregar los suelos ajenos. El fenómeno tiene una explicación racional y sociológica: se trata de la reproducción social del sistema y sus relaciones de producción y poder. Para que algunos tengan chalet en la playa y un Mercedes de gama alta, otros tienen que fregar suelos y escaleras. O trabajar en fábricas. O reparar instalaciones eléctricas. O hacer prácticas gratis. O servir mesas un sábado por la noche a seis euros la hora. Lo interesante es que las tres generaciones (mi bisabuela, mi abuela y mi madre) siempre se identificaron con la clase obrera sin necesidad de ser hombres y levantar barricadas con un mono azul de trabajo. Tanto mi bisabuela como mi abuela en el prefordismo como mi madre durante el fordismo y el postfordismo, sufrieron una precariedad salvaje, de hecho ninguna de las tres tuvo jamás un contrato de trabajo como empleadas de hogar: sin cotizar, sin paro, sin vacaciones, sin poder ponerse enfermas, etc. Precariedad en estado puro, sea en los años 30, en los 60 o en los 90.


David Garcia Aristegui aporto su vision al debate

David Aristegui escribió:
La cosa está muy mal (una introducción)

El momento en el que escribo este artículo es bastante peculiar en mi vida. No me pagan desde hace meses en mi trabajo, precisamente en un período de mi vida en el que por primera vez desde que acabé la carrera no estoy en un sindicato. Justo cuando más necesitaría una organización especializada en la defensa de los intereses de las y los trabajadores, me encuentro partiendo casi de cero con otros compañeros y compañeras, impulsando asambleas y redes de apoyo mutuo, por desgracia desde fuera de las distintas organizaciones y facciones enfrentadas que revindican ser las herederas de la Confederación Nacional del Trabajo – CNT.

La acuciante falta de dinero y la angustia que provoca el no saber que va a ser de tu vida a corto y medio plazo hace que se observe todo lo relacionado con la política y el 15M bajo un prisma distinto. Después de la Acampada de Sol, de la articulación del movimiento en los barrios y de las distintas Mareas queda la impresión de que el discurso y las formas del 15M no parecen calar en la realidad laboral de este país. Hablamos de una realidad cada vez más y más precaria, con la impensable cifra hace sólo unos años de más de seis millones de personas sin ningún empleo remunerado.

¿Qué nos pasa?

Pero la situación tan grave que vivimos no hace que se busquen formas colectivas de lucha en todo lo relacionado con lo laboral, más bien al contrario. En su capítulo para el libro colectivo ¿Y ahora qué? Impactos y resitencia social frente a la embestida ultraliberal Paloma Monleón nos recordaba que "en los sectores más precarizados, las formas colectivas de negociación han alcanzado su práctica desaparición, sustituidas por procesos individuales de pseudo-pacto entre las dos partes. (...) Estos cambios se reflejan en la conciencia de las personas. (...) Se configura una conciencia de individualidad, opuesta a los referentes colectivos tales como la noción de clase social". Esta nula conciencia colectiva podría explicar la fiebre dentro de la clase media sociológica por las iniciativas de auto-empleo y en emprendizaje, pero no nos vamos a extender más en este punto.

Volviendo a las luchas colectivas, siempre me ha fascinado el que las críticas más ácidas y más duras a los sindicatos suelen provenir de gente que jamás ha estado en uno de ellos y, por tanto, son realizadas desde un desconocimiento total. Recientemente Pablo Iglesias, un académico sin filiación o actividad sindical conocida, elaboraba un listado de empleos y situaciones vitales supuestamente atípicas (de teleoperadores a sin papeles, de falsos autónomos a prostitutas) para llegar a la conclusión que “esos son los de abajo y sólo la miopía de cierta izquierda puede insistir en agruparles a todos bajo la etiqueta de obreros e invitarles a afiliarse a los sindicatos (ojalá pudieran). Muchos de ellos ni siquiera pueden ejercer su derecho a la huelga”.


Jorge Moruno pide resituar al proletariado actual como precariado

Jorge Moruno escribió:
El comunismo no puede ser un régimen jurídico constituido, no es la nostalgia conservadora de la burocracia estalinista, o la caricatura infantil que quieren dibujar los liberales. Tampoco es un partido que interpreta la palabra dada ni un símbolo, ni una preciosa canción, es en cambio, esa parte que cambia y toma partido donde no está ni se le espera. El comunismo es sobre todo una tensión donde la intensidad puede circular pero el voltaje siempre permanece, a veces en suspenso, a veces exaltado. El comunismo es la continua búsqueda por transformar la vida, por modificar el genoma de las relaciones sociales basadas la explotación y la dominación. Es la impugnación de la separación entre quien manda y ejecuta, entre quien piensa y actúa, entre quien decide y acata. La tensión que fuerza al capitalismo a buscar otros métodos de control acordes a su necesidad de mantener la explotación, empujado por la pulsión de una fuerza de trabajo constituyente que muta y lucha por liberarse del trabajo. Es anterior a Marx, pero también va más allá de él, y como agudamente interpretaba Lenin,comienza un nuevo ciclo con los partidos, las clases y los Soviets renovados por el fuego de la lucha, templados, instruidos, reconstruidos por el curso de la lucha.

Su agente de cambio se llama proletariado, pero no confundamos su presencia con el aspecto que éste pueda tomar en una época fechada y anclada en la historia. Proletarii son aquellos tan pobres que tienen como única pertenencia a sus vástagos. Así se definió Auguste Blanqui en 1832 cuando un juez le preguntó por su profesión y domicilio: proletario, la cárcel, respondía. Pero proletarios eran originalmente los romanos que engrosaban con sus hijos las filas del ejército imperial. La relación salarial tampoco es nueva, data de cuando la sal era un objeto de gran importancia y se construían salitreras desde Ostia hasta Roma en el siglo V A.C. En ese trayecto que se llamaba Vía Saliria, los soldados que custodiaban el trayecto recibían parte de su pago en forma de sal, un salarium argentum, agregado de sal. Las palabras son ancestrales y mantienen gran parte de su significado, pero no podemos sentir y emocionar nuestro tiempo pensándolo desde el pasado, aunque resulte fundamental para comprender el presente. No es lo mismo hablar de relación salarial en Roma, en la Edad Media con los servicios laborales, en el pauperismo de siglo XIX, a principios del XX, el keynesianimso de después de la II Guerra Mundial, o en nuestra postmoderna y mezclada actualidad, a pesar de que algunas comparaciones nos resulten más familiares. El espíritu permanece pero todo cambia; al materialismo histórico no se le encierra, no se le encadena ni se le fosiliza, se abre paso cual torrente de río que arrasa con todo.


John Brown aporta una vision posmoderna sobre las clases sociales

John Brown escribió:
Con todo mi respeto hacia Pablo y el Nega, considero que ambos tienen una visión premarxista de las clases y dan prioridad a las clases -concebidas como sujetos- respecto de la lucha de clases que las constituye como tales. Ciertamente, el artículo de Pablo Iglesias Turrión tiende a desdibujar los contornos de la clase obrera actual, prefiriendo expresiones como "los de abajo", mientras que el Nega describe una clase obrera con una identidad claramente definida y con historias individuales y familiares muy características. Ambos de sitúan, a pesar de sus indudables diferencias, en el plano de una fenomenología sociológica de las clases. Sin embargo, desde Marx, esta visión sociológica no se sostiene : la lucha de clases -como afirmaba mi querido maestro Althusser- prima sobre la lucha de clases . Louis Althusser en su Respuesta a John Lewis recordaba la necesidad de superar los dualismos imaginarios : "hay que superar la imagen del campo de rugby, por lo tanto, de dos grupos de clases que llegan a las manos, para considerar lo que hace de ellas clases y clases antagonistas: a saber la lucha de clases . Primacía absoluta de la lucha de clases (Marx, Lenin). No olvidar nunca la lucha de clases (Mao)." Las clases se hacen en su lucha, pero e n ningún modo preexisten a esta. Pensar las clases desde un punto de vista materialista es pensar sus condiciones de existencia, las causas que las determinan a existir y actuar. Las clases son como toda realidad efecto de una causa. La causa que hace que existan clases es la división esencial de la sociedad de clases entre quienes se apropian los medios de producción y la riqueza y quienes se ven expropiados de ellos. Esa división estructural de todas las sociedades de clase se expresa como una lucha, concretamente la lucha de clases. Los sujetos de esta lucha (las clases) no son así origen sino resultado, efecto, como lo es, por cierto, todo sujeto para el materialismo. 

Solo la lucha de clases, por otra parte, produce la variedad de manifestaciones del proletariado y de las clases capitalistas que hoy nos desorienta, esa variedad que hoy resulta irreductible a las formas simples de representación que algunos añoran, pero que no excluye sino que implica la lucha de clases y la consiguiente constitución y composición de las clases en esta misma lucha. Es, por lo demás, la propia lucha de clases la que reconfigura los contornos de las clases y hace que se produzcan ciertos fenómenos de convergencia entre sectores proletarios cuya actividad puede llegar a integrar un fuerte componente intelectual y sectores de la pequeña burguesía empobrecida. En los repartos de pizza y los supermercados, pero también en la industria informática o en los centros de prueba de videojuegos coinciden -como muy bien observa el Nega- estos dos sectores. Lo que está en juego -y, de nuevo, es una cuestión de lucha de clases- es en favor de qué sector se hará la unidad, más allá de la coincidencia de hecho. En otros momentos, una convergencia laboral y local de este tipo podría haber servido para afirmar la universalidad de la "clase media", hoy, en tiempos de rapiña, el mito de la clase media se desvanece y los distintos sectores que integraban esa nebulosa ocupan nuevos lugares. Si en el siglo XIX nos encontrábamos en plena formación de la clase obrera (Thompson hablaba de The Making of the English Working Class -el "hacerse" de la clase obrera inglesa), hoy nos encontramos ante el deshacerse (the Unmaking) de esta y una profunda recomposición del proletariado sobre bases productivas y sociales distintas, pero también ante el desvanecimiento del mito de la "clase media" como clase universal. Hoy, la única "clase universal" es la multitud explotada, el proletariado en sus diversas composiciones.


Desde Mundo Obrero llega una puesta al dia del debate, recuperando las categorias de analisis marxista para intervenir en la realidad de los trabajadores. 
Alfonso Lago escribió:

Cuando debatimos sobre estas cuestiones, debemos tener claro cual será el marco de la discusión. ¿De qué estamos hablando? Si queremos adoptar un enfoque lo más objetivo posible, debemos tratar de analizar los hechos, la realidad tal como se presenta, y tratar de despojarnos al máximo de los prejuicios que cada uno pueda albergar. Asimismo las experiencias personales pueden ser muy valiosas, y no dejan de ser parte de la realidad, pero una parte tan microscópica (hablamos de grupos formados por cientos de miles y millones de personas) que puede hacernos perder de vista el bosque.

El proletariado no es una idea. Es un sujeto social real del que forman parte millones de personas de carne y hueso. Si hablamos de clases sociales hablamos de formaciones sociales construidas históricamente, de grandes grupos de personas, que tienen una posición común en una estructura social históricamente establecida. En el capitalismo las principales clases son los propietarios de los medios de producción en la era de la gran industria y la producción mercantil (los capitalistas), y los trabajadores asalariados, que crean las riquezas y necesitan vender su fuerza de trabajo a los primeros por un salario para vivir. Unos basan sus ingresos en la propiedad del capital, los otros en la venta de su fuerza de trabajo.

Uno de los aspectos de la discusión sería si siguen existiendo estas clases, y como siguen existiendo, cuales han sido las continuidades y cambios en las mismas desde su constitución.


La perdida de poder en las empresas es una de las razones que exige un nuevo sindicalismo. Eldiario.es lo explica en cifras

Angie Gago escribió:
La crisis económica ha sacado a la luz una cuestión clave: el papel de los sindicatos frente a las políticas de austeridad y su poder de oposición a ellas. Ante el nuevo escenario de austeridad y de estrategias gubernamentales liberalizadoras y desreguladoras, tanto del mercado laboral como del Estado de Bienestar, las organizaciones sindicales se ven forzadas, cada vez más, a poner en marcha nuevas estrategias. Los sindicatos tienen que explorar nuevos caminos que les permitan seguir desarrollando un papel relevante en el campo de la defensa de los derechos sociales y económicos de las clases trabajadoras. Al mismo tiempo, tienen que mantener o revitalizar su poder institucional, en la empresa u organizativo, apelando a nuevas bases sociales y a nuevas formas de resolución de conflictos y de intervención responsable en las políticas económicas.

Los sindicatos se encontraban ya con una afiliación disminuida y en una posición defensiva en 2008 cuando la crisis económica estalló en algunos países europeos como España. Varios fenómenos habían contribuido al declive de las organizaciones sindicales en las últimas décadas, como la reestructuración del mercado laboral y la progresiva desregulación de los derechos laborales. Desde la recesión de los años setenta se han producido una serie de cambios en los mercados laborales europeos como el aumento de la temporalidad y de la parcialidad que se han visto acentuados por la actual crisis y a los que hay que añadir otros problemas como el del paro, que afecta significativamente a España.

Además, la fuerza de los sindicatos en las empresas ha disminuido tras las recientes reformas laborales, las cuales han minado la autonomía y la libertad de las organizaciones sindicales y han cambiado los criterios de representatividad de los interlocutores sociales. A esto se le suma la tendencia hacia la descentralización colectiva y la crisis actual en la negociación de los convenios. De hecho, en los últimos cinco años se han reducido casi a la mitad el número de convenios firmados, de 5.987 en 2008 a 3.378 en 2012.


Pablo Iglesias expone unas citas del ultimo libro de David Harvey para resituar el debate. " La gente de izquierda tambien se equivoca"

Pablo Iglesias Turrion escribió:
Viniendo de uno de los pensadores marxistas más pegados a la tradición de “El Capital”, creo que es una excelente aportación para nuestro debate. Abuso de las negritas para destacar los elementos que entiendo más relevantes para la discusión. Al final del texto, incluyo los enlaces de algunos de los textos del debate.

Pablo Iglesias

Fuente:Extracto de “El enigma del capital” de David Harvey, Akal, 2012, pp. 201-202

(...)La primera categoría corresponde a la figura marxista del proletariado, cuyos miembros se esfuerzan por liberarse de sus cadenas constituyéndose como vanguardia de un proyecto socialista o comunista. Los que realmente importaban desde el punto de vista marxista eran los obreros de las fábricas y las minas del capitalismo industrial, dado que sus condiciones de explotación eran dramáticamente obvias, tanto para sí mismos como para quienquiera que entrara en una fábrica o bajara a una mina. Además, su localización en espacios comunes facilitaba el desarrollo de la conciencia de clase y su organización para la acción colectiva. También tenían la capacidad de poner trabas al capitalismo mediante las huelgas que interrumpen el proceso de trabajo.

http://www.kaosenlared.net/territorios/t/madrid/item/64609-la-gente-de-izquierda-tambi%C3%A9n-se-equivoca-debate-con-nega.html

Por ultimo, la Coordinadora Estatal de Informatica de la CGT aporta al debate. Es posible organizar al precariado como clase obrera, ellos lo han demostrado

CGT escribió:
Desde la Coordinadora de informática de CGT hemos estado siguiendo con interés el cruce de artículos que se ha estado produciendo a partir del debate abierto entre Nega y Pablo Iglesias que ha generado muchas otras intervenciones al respecto. ¿Qué es clase obrera en 2013? ¿Hay formas de trabajo que generan un nuevo tipo de actor, comúnmente conocido como 'precariado', que poco o nada tiene que ver con lo que llamamos clase obrera?

Se agradece que Nega haya citado la huelga indefinida de los informáticos e informáticas de HP como piedra de toque en su argumentación de que las nuevas formas de trabajo precarias o alienantes son simplemente obstáculos a derribar, que sus trabajadores son tan clase obrera como cualquier otro asalariado. Y que sí se puede recobrar la toma de conciencia colectiva que permite activar la lucha de clases.


Hemos tenido este debate de forma más o menos continua en nuestro seno desde hace algunos años y hemos realizado algunas adaptaciones paulatinamente. Nos gustaría aportar una visión práctica de un sector laboral con precariedad galopante, individualista, con una historia reciente de comportamientos elitistas y alienados. Y sí, se puede.




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Thursday, February 7, 2013

SOLO UN PARTIDO DOMINICANO MARXISTA-LENINISTA GRANDE Y FUERTE PUEDE LLEVAR A LA CLASE OBRERA DOMINICANA AL PODER, Y DIRIGIR EL PROCESO REVOLUCIONARIO EN NUESTRO PAIS



texto publicado por el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE) en enero de 2011

tomado del blog Andalucía Proletaria en 2013

Fuente: blog de Euskal Herria Sozialista 

La historia del desarrollo de la sociedad recoge con acierto el rol que juegan las masas en los cambios y transformaciones. El partido del proletariado no puede dejar de lado esta realidad si quiere llevar adelante un proceso revolucionario victorioso. Por ello, el Partido Comunista Marxista-Leninista de Ecuador (PCMLE) plantea trabajar por desarrollar y mejorar una estrecha vinculación con las masas.

Si bien los sectores populares han alcanzado un importante nivel de conciencia, en donde la unidad y la necesidad de organizarse es una prioridad, es preciso indicar que esto no es suficiente para luchar por la transformación radical de la sociedad y derrotar definitivamente a los explotadores. La conciencia de los trabajadores y los pueblos debe dar un salto cualitativo para desarrollarse en conciencia política; en conciencia socialista. Esto no ocurre por sí solo, el Partido Comunista, marxista-leninista, tiene la responsabilidad de trabajar para ello. Lenin, en su libro "¿Qué Hacer?" señala que ni siquiera el proletariado, que es la clase más avanzada, es capaz, por sí sola, de adquirir conciencia de su rol histórico. Ésta es dada desde fuera, por la acción política del Partido de la clase obrera, señala.

Entendiendo que la revolución es tarea de las masas y que el Partido del proletariado tiene la responsabilidad histórica de dirigirla, es imprescindible asumir adecuadamente la responsabilidad de construir el Partido y acumular fuerzas para la revolución, lo que será posible si se aplica adecuadamente la línea política de masas trazada, cuyo eje principal es la relación Partido-Masas. Ésta permite que los comunistas se involucren fácilmente en el movimiento social, organices el combate reivindicativo y político, asuman la dirección y el liderazgo en las acciones de lucha, y a la par, se desarrolle la conciencia política de las masas.

Este estrecho contacto crece cuando los comunistas que actúan en cada organización sindical, gremial, estudiantil, barrial, indígena, campesina, etc. son referente y logran ganar la dirección del movimiento; cuando en su interior actúan las células y los comités del Partido, donde su política es aceptada y aplicada; y, además, conviertan a estos espacios en escenarios para educar políticamente a las masas; para elevar la lucha reivindicativa a la lucha política. Solo así, el Partido ganará la confianza de las masas y podrá liderar el proceso revolucionario.

Una correcta relación con las masas demanda actuar sin sectarismo ni voluntarismo. El seguidismo, asistencialismo, burocratismo, caudillismo, y otras taras, perjudican el trabajo.

Un Partido grande y fortalecido

Para cumplir con la tarea histórica, el Partido Comunista requiere de una organización grande y poderosa, no solo en número, sino también en calidad; esto significa que sus militantes deben ser hombres y mujeres destacados, calificados como cuadros revolucionarios: excelentes organizadores de las masas. Esta condición tiene que ver con un aspecto de trascendental importancia, como es la formación multilateral de los militantes.

Pero... ¿qué significa tener una formación multilateral? Quiere decir que el militante debe tener una formación ideológica y política que le permita actuar y enfrentar todas las tareas que el Partido debe emprender; debe poseer una sólida formación marxista-leninista.

Los comunistas deben estar formados en todos los campos, no se puede pensar en un militante que no sea un político sagaz, propagandista, agitador, financista, organizador, un soldado y dirigente de la revolución, pues, su acción está vinculada a todas estas tareas.

La vida y el desarrollo del Partido han obligado a especializar a muchos de sus cuadros en diferentes áreas, pero el comunista debe ser competente para ejercer la dirección y enfrentar cualquier tarea que la revolución le exija. La formación del miembro del Partido es una garantía para el crecimiento organizativo, tanto en el plano cualitativo como cuantitativo.

La lucha ideológica tiene que ver, en un nivel, con la forma cómo el Partido lleva la política a las masas, cómo le disputa la dirección de éstas a la burguesía, que a diario busca engañar y confundir a las masas para mediatizar su lucha. Cómo, a través de sus medios de propaganda, la política revolucionaria se difunde y se anida entre los sectores populares.

La crítica y la autocrítica, herramientas de construcción del Partido


Al interior de la organización, la lucha ideológica permite superar las limitaciones, corregir los errores, logrando así alcanzar una unidad ideológica y política que, sin duda, fortalece y hace más grande al Partido.

La lucha en el plano de las ideas permite batir las ideas extrañas, pequeño-burguesas, que frenan el accionar revolucionario. Permite erradicar prácticas contrarrevolucionarias que son consecuencia de la acción de la reacción y la burguesía. Es necesario señalar que los comunistas no están en una urna de cristal, protegidos de la acción ideológica del enemigo de clase.

La autocrítica es una herramienta que debe ser útil tanto para los organismos de dirección como para el militante; su aplicación franca y directa califica el trabajo revolucionario y permite fortalecer y consolidad la autoridad del comunista y del Partido, porque así como dentro de la organización el militante crece en su formación, hacia afuera las masas reconocen la autoridad del Partido, porque lo ven diferente a las organizaciones políticas de la derecha.


Monday, February 4, 2013

A TODOS LOS BUENOS DOMINICANOS: FAVOR DE COMPRAR ESTA LISTA DE LIBROS PARA SALVAR A LA REPUBLICA DOMINICANA DE LOS ENEMIGOS DE DUARTE Y NARCISO ISA CONDE QUE ESTAN ROBANDOSE TODO EL ORO DE TODOS LOS DOMINICANOS


A TODOS LOS BUENOS DOMINICANOS: FAVOR DE COMPRAR ESTA LISTA DE LIBROS PARA SALVAR A LA REPUBLICA DOMINICANA DE LOS ENEMIGOS DE DUARTE Y NARCISO ISA CONDE QUE ESTAN ROBANDOSE TODO EL ORO DE TODOS LOS DOMINICANOS


Aqui esta mi aportacion respecto al primer nivel con los clasicos del Caamañismo, el marxismo-leninismo, y otros libros mas que no tienen que ver con el marxismo, para aumentar de fuerza mental, fisica y espiritual y poder destruir a los enemigos de Juan Pablo Duarte, Don Freddy Beras Goico y de Narciso Isa Conde:

LIBROS PARA AUMENTAR DE FUERZA FISICA, MENTAL Y ESPIRITUAL PARA TUMBAR EL CAPITALISMO PELEDEISTA Y PERREDEISTA Y PODER LLEVAR A GUILLERMO MORENO Y A NARCISO ISA CONDE AL PODER
1- La Voluntad de Poderio de Federico Nietzsche
2- Mas alla del bien y del Mal de Federico Nietzsche
3- Humano Demasiado Humano de Federico Nietzsche
4- El Crepusculo de los Idolos de Federico Nietzsche
5- El Nacimiento de la Tragedia de Federico Nietzsche
6- Consideraciones Intempestivas de Federico Nietzsche
7- Asi Hablo Zaratustra de Federico Nietzsche
8- Ecce Homo de Federico Nietzsche
9- El Anticristo de Federico Nietzsche
10- El Viajero y Su Sombra de Federico Nietzsche
11- El Arte del Buen Vivir de Arthur Schopenhauer
12- El Arte de Insultar de Arthur Schopenhauer
13- Fausto de Goethe
14- Werther de Goethe
15- El Principe de Nicolas Maquiavelo 
16- Una Biografia de Che Guevara
17- Una Biografia de Rafael Leonidas Trujillo
18- Una Biografia de Francisco Alberto Caamaño
19- Una Biografia de Napoleon Bonaparte
20- Una Biografia de Alejandro el Grande
21- Una Biografia de Julio Cesar
22- Una Biografia del Rey Arturo
23- Una biografia de Simon Bolivar
24- Una biografia de Juan Pablo Duarte
25- Una Biografia de Hugo Chavez
26- Rojo y Negro de Stendhal
27- Una biografia de Anibal
28- Una Biblia Cristiana, Dios Habla Hoy o Reina Valera
29- Las 48 Leyes del Poder de Robert Greene

LIBROS DE FILOSOFIA MARXISTA-CAAMAñISTA-CHAVISTA PARA TUMBAR EL CAPITALISMO PELEDEISTA Y PERREDEISTA Y PODER LLEVAR A GUILLERMO MORENO Y A NARCISO ISA CONDE AL PODER
1-La Dictadura con Respaldo Popular de Juan Bosch
2- El Estado y La Revolucion de Vladimir Lenin
3- El Papel del Trabajo en La Transformacion del Mono en Hombre de Federico Engels
4- El Origen de la Familia de Federico Engels
5- Reforma o Revolucion - Rosa Luxemburgo-reforma o revolucion 
6- -El Capital de Karl Marx
7- El Manifiesto Comunista de Carlos Marx
8- Cual Democracia, Cual Socialismo en el Siglo XXI de Narciso Isa Conde
9- Jarabe para la Memoria de Marino Zapete
10- El Tinglado del Dr. Tomas Castro Monegro
11- Las Entrañas de un poder gangsterizado de Narciso Isa Conde

Con esta lista de libros creo que todo marxista-caamañista tendria una buena base sobre la que construir, para la formacion en verdaderos SUPERHOMBRES-DUARTIANOS. RECUERDEN QUE EL SUPERHOMBRE ES EL SENTIDO DE LA MADRE TIERRA DOMINICANA, EL HOMBRE QUE ESTABLECE LAS METAS, EL HOMBRE DEL FUTURO !!



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Tuesday, December 18, 2012

VEAN ESTE PROGRAMA DEL LIC. SALVADOR HOLGUIN Y DEL DR. GUILLERMO MORENO ACERCA DE LOS 600 MIL MILLONES QUE SE HA ROBADO EL PARTIDO DE LA LIBERACION DOMINICANA DESDE EL 1996, Y UN ARTICULO SOBRE LOS DESAFIOS PARA AMERICA LATINA

Uno de los ultimos programas del Lic. Salvador Holguin, entrevistando al Dr. Guillermo Moreno, del Partido Socialista Alianza Pais, sobre lo ladrones que son todos los peledeistas


El momento actual de la humanidad es de incertidumbre y desasosiego. Estamos en medio de la crisis y de la confusión, necesitamos con urgencia decidirnos por nuevos caminos. Nos encontramos instalados en la más absoluta desnudez de la existencia, arrojados hacia los límites del progreso al que apostamos durante unos pocos siglos, consumiendo con voracidad los recursos acumulados por el Planeta durante millones de años, en medio de una crisis climática y energética imprevisible. Hemos transformado nuestra vida y el campo de la existencia humana en un enorme patio de objetos. Quizá, se trate para nosotros, de hallar una nueva forma de reencontrarnos con lo absoluto, un absoluto que extraviamos debido a la mediación de esos objetos que nosotros mismos generamos. La cultura occidental consideró siempre a la naturaleza como objeto, y por ende, también, lo hizo con el sujeto humano. De esa manera, convirtió el planeta en un reservorio de cosas, despojó a la pertenencia de sentido, para ofrecernos la posesión y la propiedad como valores ponderables. La lógica de la transformación, de la producción y la tenencia, pretendió ser el nuevo camino, un camino que nos llevó al fracaso, a las fronteras del agotamiento productivo, a la insensatez del pensamiento único y al riesgo de los colapsos ambientales.

Pero no todo es devastación, en el horizonte aparecen nuevas y valiosas miradas que intentan reinstalar al hombre en su hogar planetario, las incertidumbres son sucedidas por las certezas, las propuestas de Decrecer refieren a los límites del paradigma contemporáneo y, también, a la esperanza de cambiar, para volver a estar en el mundo, para poder arraigar en la tierra y entonces sí, llegar a ser en plenitud. Vemos al Decrecimiento como una propuesta que vuelve a colocarnos frente a la totalidad de la vida, nos sume en la inmediata desnudez de la existencia, nos reinstala en la posibilidad de un nuevo arraigo, una nueva seminalidad para los hombres y para las comunidades.

Tenemos que precisar la diferencia que implica aceptar el decrecimiento para nuestros pueblos de la región americana, sometidos hoy en los procesos de la globalización, a devenir como nuevos enclaves coloniales, condenados a un extractivismo exacerbado, y a planes de Crecimiento arrolladores, en especial, de las exportaciones y de sus infraestructuras necesarias de caminos, puertos y sistemas de transporte. ¿Cómo debemos pararnos frente a estas propuestas de limitación y resignificación de los escasos bienes que conforman la vida cotidiana de nuestras sociedades? ¿Cómo plantearles decrecer a quienes no han podido salir nunca de la pobreza, a veces de la extrema indigencia? ¿Cómo proponerles decrecer, a los que podrían creer y de hecho creen tener el derecho tardío, no solo a disfrutar de un consumo que nunca tuvieron, sino también, tener el derecho a una modernidad de la que los países centrales los excluyeron, porque su propia modernidad central la apoyaron y sustentaron sobre la colonización de los países de la periferia? ¿Cómo proponerles decrecer a quienes llegan a los gobiernos de América Latina, con respaldo popular y con discursos socialistas, pero imbuidos de los optimismos y mesianismos tecnológicos que modelaron el mundo según los intereses del Capital? Esa es la complejidad a veces desgarradora, de estos nuevos dilemas contemporáneos con que nos enfrentamos en América latina.

Estamos proponiendo instalar esquemas de vida “más amigables” con nuestro entorno, cuando las deudas ecológicas pesan en la historia de los pueblos de tan diferente manera, cuando la violencia de la globalización ha impactado fuertemente sobre el pensamiento humano, remodelando sus sueños y sus expectativas para las fantasías de la modernidad y del consumo. Cuando las huellas ecológicas en relación a la bio capacidad de cada país resultan tan, pero tan distantes e injustas de toda posible armonía planetaria, que hacen doloroso el reconocimiento de que ciertas propuestas, más allá de su absoluta insensatez ecológica, cuentan con ciertos derechos, al menos a ser expuestas.

Nuevos interrogantes, al interior de nuestras culturas, nos obligan entonces, a pensar y actuar desde un decrecimiento que permita el desarrollo de las zonas sofocadas de la economía actualmente globalizada, un decrecimiento que transite caminos de nuevos arraigos, de reinstalaciones en los ecosistemas y relocalizaciones de la comunidad. Tenemos por delante el desafío de repoblar los territorios hoy vaciados de población por los monocultivos y por los intereses de las Corporaciones transnacionales, a la vez que, el desafío de despoblar las megalópolis, hoy al borde del colapso, megalópolis que han crecido como tumores monstruosos en la lógica despiadada de la Globalización. Se trataría en definitiva, de retornar al “estar siendo”, a la puesta en valor del hecho sagrado del simplemente vivir. Desde nuestra América mestiza podemos aportar al decrecimiento fundándolo en una ecosencillez que disuelva el fundamento económico del modelo en la anterioridad del horizonte simbólico de “estar siendo con el mundo” para recuperar la plenitud del vivir sin más. Europa alcanzó su ser, y desgraciadamente en ese camino extravió su estar, mientras nosotros en América latina, permanecemos en nuestro estar sin que se nos deje alcanzar el propio ser… Este es el origen de las actuales tensiones y la causa de los debates que llevamos con los pensamientos progresistas llegados ellos también desde Europa, junto con las tecnologías, con los modelos de desarrollo y con esa cosmovisión que generó en su momento tanto la ciudad moderna como el capitalismo.

Todo sistema de pensamiento generado por la conciencia occidental puede ser válido siempre que se nos permita reubicarlo a la luz de nuestro propio universo simbólico, que se fundamenta en una lógica de la negatividad como esencial al pensamiento mestizo. Todo arraigo de las teorías sólo puede ser auténtico, si logra germinar en este suelo y someterse a la preeminencia de una resignificación desde lo emocional, lo inconsciente, lo no visible, lo oculto a los abordajes de las categorías de la racionalidad. Con tanta o mayor precaución indagaremos cuando, como en este caso, se trata de un modelo de fuerte impronta económica. Porque es posible que una vez más, estemos haciendo ecología de los fines sin reparar en los medios con los que contamos para la nueva construcción del hábitat común.

Grandes sectores de nuestros pueblos practican desde siempre un decrecimiento natural, que vale para los muchos que no han sido ganados por las lógicas del consumismo y la acumulación capitalista. Ellos reemplazan todavía el poder adquisitivo por reciprocidades e intercambios, mantienen prácticas comunitarias de ayuda y esfuerzo compartido, le dan otro valor a las pocas cosas que poseen, pero, sobretodo, viven arraigos muy marcados al estar en el mundo “así sin más”. Esos decrecimientos implican hoy estar marginados de los mercados aunque participan de los intercambios locales. Nuestras poblaciones tienen una larga historia de crecimientos locales y uso de los bienes comunes que, a pesar de la mercantilización, no han logrado apagar el sentimiento de pertenencia y de identidad común por encima de las lógicas individualistas y acumulativas. Se trata de una ventaja sustancial: la de poder recomponer las redes locales recurriendo a los saberes profundos que respetaron desde siempre la biodiversidad y el uso común de los ciclos alimentarios no extractivos. Solamente los sectores condensados de los poderes locales y nacionales se han entregado plenamente al paradigma productivista. Ellos son una minoría enriquecida al modo y uso de las metrópolis mundiales, y han roto toda pertenencia y sentido comunitario; pero la misma crisis del paradigma cada vez más concentrado en unos pocos, dejará los espacios necesarios para que los sectores medios y urbanos vean en el decrecimiento la oportunidad de recomponer la vida y su armonía natural. Estas transiciones hacia un “mejor estar” y un “buen vivir”, ya han comenzado y el decrecimiento es un camino a seguir que seguramente será poco numeroso y desarticulado en sus comienzos, pero que puede constituirse en un poderoso imán ecológico en las zonas grises de la crisis en que vivimos. Tenemos en nuestras manos la capacidad de volver a la tierra y recomponer los ciclos agrarios que generaron la vida de los pueblos durante milenios, tenemos la necesidad de volver a armonizar la vida humana con los ciclos cósmicos. El decrecimiento es uno más de tantos caminos que se van abriendo, algunos desde los países ricos pero muchos, también, desde las periferias, buscando nuevas alternativas para tanta infelicidad.