Friday, June 1, 2007

Diario francés destaca la violencia, el narcotráfico y la corrupción en República Dominicana'LE MONDE' SE HACE ECO DE CASO BANINTER


Versión de Carol Croussett /Clave
TamaÑo del texto: Aumentar Disminuir Reestablecer
Clave Digital/Archivo.
Le Monde, el principal diario de Francia, publicó en su edición de este jueves un extenso reportaje sobre la crisis de violencia en la región del Caribe, en el cual se resalta el fuerte aumento de la criminalidad en la República Dominicana en los últimos años.
El reportaje, de la autoría de Jean-Michel Caroit, que reside en República Dominicana y es corresponsal del diario para la región, señala que "la tasa de homicidios del Caribe es la más alta del mundo, con 30 por cada 100 mil habitantes”. Caroit facilitó el texo a Clave Digital.
Según Caroit, que basa sus afirmaciones en el informe “Criminalidad, violencia y desarrollo en el Caribe”, publicado recientemente por el Banco Mundial, el aumento en estos índices “a veces se ha producido de manera espectacular”, como en el caso dominicano, en donde la tasa “se duplicó entre 2000 y 2005”.
El reportaje resalta el vínculo de la delincuencia con las drogas, y recuerda que el país es uno de cuatro de la región que forman parte de la lista de las principales naciones que producen o que sirven como puente para el trasiego de drogas.
El tema de la corrupción también es tratado, con un énfasis en el caso de la quiebra fraudulenta del Banco Intercontinental (Baninter), como un ejemplo de los “crímenes de cuello blanco”, en donde sus perpetradores “hacen alarde de sus helicópteros y de sus lujosas villas mientras un pobre dura años en prisión preventiva por robarse un pollo”.
A continuación una traducción libre del reportaje:
Análisis
Record de violencia en el Caribe
Playas paradisíacas bordeadas de cocotales, resorts todo incluido y cruceros en las aguas color turquesa: el Caribe evoca las vacaciones llenas de sol y de ociosidad a lo largo del año. Pero el reverso de estas imágenes de prospecto turístico, esa región es, con todo, la más violenta del mundo.
En un reporte reciente titulado “Criminalidad, violencia y desarrollo en el Caribe”, el Banco Mundial señala que “las tasas de homicidio son más elevadas que en cualquier otra región del mundo y las tasas de agresión se sitúan ampliamente por encima de la media mundial”. Atizada por el tráfico de drogas, esta violencia “compromete el crecimiento y la prosperidad”.
Con una tasa de homicidios de 30 por cada 100 mil habitantes, la cuenca del Caribe desplaza a África del Sur y del Oeste (29), a América del Sur (26) y a América Central (22). Los indicadores de violencia varían de una isla a otra en esa región, donde la pobreza extrema de Haití se codea con la opulencia de Las Bahamas.
En la mayoría de los países y territorios que conforman este arco insular, que se extiende desde las costas venezolanas hasta Florida, la criminalidad ha progresado en lo últimos años. Esto a veces de manera espectacular, como en las islas gemelas de Trinidad y Tobago y en República Dominicana, en donde la tasa de homicidios se ha triplicado y doblado, respectivamente, entre 2000 y 2005.
Las páginas de los diarios dominicanos están llenas de diversos hechos de sangre. El 24 de mayo, El Nacional publicó una nota sobre el asesinato a balazos de tres jóvenes mientras salían de una discoteca de una zona de clase alta de Santo Domingo, luego de una riña aparentemente banal.
Tres días después, un colombiano, acusado de traficar 442 kilogramos de cocaína y puesto en libertad provisional, fue abatido por numerosas balas delante de un lugar de expendio de bebidas. Doscientas mujeres fueron asesinadas por un esposo o concubino celoso. La violencia en contra de la mujer está ampliamente expandida.
La iniciación sexual del 48 por ciento de los adolescentes se produce de manera “forzada”, reveló una encuesta realizada en 2003 en nueve países de la región. Las Bahamas tiene el nada envidiable récord mundial en la tasa de violacione.
Diversas por sus herencias coloniales, sus tamaños, sus poblaciones, sus idiomas y sus niveles de vida, las islas tiene un punto en común: se han convertido en una de las principales placas giratorias del tráfico de estupefacientes.
Exceptuando el cannabis jamaiquino, la región no produce droga. Pero una parte importante de la cocaína colombiana transita por aquí en su ruta hacia América del Norte y Europa, una práctica que en expansión. En 2005, al menos 10 toneladas de cocaína pasaron por Jamaica, y 20 toneladas por la isla de La Hispaniola, que comparten Haití y República Dominicana.
El trasiego de heroína y de drogas sintéticas, de manera notoria de éxtasis, ha aumentado fuertemente en los últimos años. Entre los 20 países identificados por Estados Unidos como los centros de mayor producción o de tránsito de drogas, cuatro pertenecen al Caribe:
Las Bahamas, República Dominicana, Haití y Jamaica. Los servicios de los traficantes regionales son a menudo remunerados con mercancía, que son distribuidas localmente. En una veintena de años el consumo de cocaína y de crack se ha expandido a todas las esferas sociales de la población.
En República Dominicana las pandillas, llamadas “naciones”, reclutan a niños para distribuir las drogas. Según el Código Penal, los menores de menos de 13 años no pueden ser arrestados. Excluidos de un sistema educativo deficiente, sin perspectivas de empleo, los jóvenes pagan el tributo más alto por la violencia ligada al tráfico de drogas. Este es el motivo por el que la mayoría de las víctimas de homicidio en República Dominicana tienen entre 11 y 30 años.
Estrechamente ligado al negocio ilícito de estupefacientes, el tráfico de armas está en plena expansión. En la mayoría de los países de la región, como Jamaica y República Dominicana, la proliferación de las armas de fuego no es nueva. Los partidos políticos las distribuían en el pasado a sus simpatizantes y el porte de armas, legal o no, es común. Poco a poco los fusiles de asalto y las armas de guerra, a menudo compradas en Estados Unidos, son introducidos de contrabando.
Cultura de corrupción
Trinidad y Tobago es un país en donde los crímenes han aumentado fuertemente. Son dos islas gemelas, en donde la economía está “dopada” por los precios de los hidrocarburos, (y que atraviesa una) conocida explosión en el número de secuestros.
Un elemento nuevo en la región, los secuestros a cambio de una suma de rescate se han convertido en una verdadera industria en Trinidad y Tobago y en Haití. La corrupción le sirve de manto protector a la criminalidad. En Haití, las mafias han ocupado el vacío creado por el hundimiento del Estado.
Ilustrativo de la cultura de la corrupción y la impunidad que se ha granjeado República Dominicana es el reporte del Banco Mundial que recuerda el escándalo de Baninter, uno de los principales bancos comerciales.
Su quiebra fraudulenta, en 2003, costó el equivalente al 16% del producto interno bruto (PIB) y hundió en la pobreza a 1.5 millones de dominicanos, el 16% de la población. Al día de hoy, ninguno de los responsables de este desastre está en prisión o ha sido condenado. Los criminales de cuello blanco exhiben sin pudor sus helicópteros y sus villas suntuosas, mientras que pobres han pasado años en prisión preventiva por el robo de una gallina.
“La criminalidad y la violencia constituyen el problema del desarrollo”, señala Carolina Anstey, la responsable para el Caribe del Banco Mundial. Según el organismo internacional, una reducción de un tercio en las tasas de homicidio equivaldría a doblar la tasa de crecimiento per cápita de la región. Si Haití y Jamaica llegan a reducir sus tasas de homicidio al nivel de Costa Rica, sus ingresos por habitantes aumentarían en un 5.4% por año. Para República Dominicana, la ganancia sería de un 1.8%.
Pérdidas humanas y materiales, cuidados, justicia, policía, prisiones, aumento de los gastos privados de seguridad: en todos los países, los costos de la criminalidad no cesan de aumentar. La violencia aleja a los inversionistas y aumenta los costos de las empresas, que deben de financiar su seguridad o pagarles a los extorsionistas que, muchas veces, están uniformados.
El principal renglón de actividad regional, el turismo, hasta el momento, ha sufrido poco el aumento de la criminalidad. En Jamaica y en República Dominicana los hoteleros han construido enclaves en donde los turistas están aislados de las poblaciones locales.
Pero estos resorts son resguardados por guardianes armados y pertenecen generalmente a cadenas extranjeras que contribuyen con las economías locales y, en consecuencia, a la lucha contra la pobreza que, en definitiva, lo único que puede frenar la delincuencia.

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...en el caso de la quiebra fraudulenta del Banco Intercontinental (Baninter), como un ejemplo de los “crímenes de cuello blanco”, en donde sus perpetradores “hacen alarde de sus helicópteros y de sus lujosas villas mientras un pobre dura años en prisión preventiva por robarse un pollo”. Según Leonel, en vez de fraude lo que ocurrió fue "un mal manejo" de las pasadas autoridades. ¿Hasta cuándo seguirá nuestro presidentazo apoyando a estos ?
carlos r
El nivel de violencia que afecta a nuestro pais tendra tarde o temprano un efecto negativo sobre el desarrollo del sector turistico. La imagen del pais en Europa cambio totalmente en estos ultimos 4 a 5 anos y la Republica Dominicana es hoy frecuentemente mencionada en la prensa internacional en noticias relacionadas con actos de violencia de todo tipo. De seguir asi el turismo se limitara a operar en " zonas francas turisticas" tipo Casa de Campo o Cap Cana lo que afectara su crecimiento.
pablo

Bienvenidos al hogar de los dominicanos depresivos sobre la situacion actual dominicana


Estimados amigos: este es el primer post de mi blogspot. Espero que se sientan bien en este hogar y que aqui puedan criticar, insultar, ofender, y decir todo lo que ustedes crean y sientan sobre la situacion general dominicana. Espero que este humilde espacio les sirva como una herramientoa para desde este espacio cibernetico quejarnos, y sacar a flote todo lo que pasa en nuestra bella isla

Sunday, April 22, 2007

¿Cómo deben articularse las fuerzas revolucionarias para alcanzar el socialismo del siglo XXI?

¿Cómo deben articularse las fuerzas revolucionarias para alcanzar el socialismo del siglo XXI?
Jesús Sánchez
Rebelión
La Unidad Popular y la vía chilena al socialismo.
En septiembre de 1970 Salvador Allende fue el candidato más votado en las elecciones presidenciales, dos meses más tarde, y tras conseguir el apoyo de la Democracia Cristiana, era investido Presidente de Chile por el Congreso Pleno.
Su victoria se apoyaba en la Unidad Popular (UP), una alianza de sectores diversos basada en un núcleo formado por el PS y el PC. Se iniciaba así una experiencia insólita de intentar la transformación socialista de una sociedad mediante la utilización de métodos pacíficos y legales, de iniciar la transición al socialismo empleando los mecanismos de la institucionalidad burguesa tanto para cambiar el Estado, sin tener que destruirle previamente, como la sociedad. Mil días después el golpe militar de Pinochet puso un final sangriento a esta experiencia.
Ahora sólo nos vamos a referir a un aspecto de esta experiencia, el relacionado con el instrumento que hizo posible la victoria y sirvió de soporte al gobierno de Salvador Allende: la UP.
La UP respondía a una situación histórica concreta, la del Chile de la época, en la que existían dos organizaciones políticas de izquierda de larga tradición y sólido enraizamiento social, el PC y el PS, y otras organizaciones de izquierda más recientes fruto de un clima de ascenso de las movilizaciones sociales y el impacto producido por la revolución cubana. Clima que también propició el desplazamiento a la izquierda de otras organizaciones no socialistas como el viejo Partido Radical o sectores de la Democracia Cristiana.
En segundo lugar es necesario tener en cuenta una larga tradición de alianzas, salpicada con enfrentamientos, entre socialistas y comunistas como fueron el Frente Popular, el Frente de Acción Popular (FRAP) o el Frente del Pueblo. La UP sería la culminación exitosa de esa trayectoria.
En tercer lugar, la UP no cancelaba las diferencias estratégicas que existían entre las dos principales organizaciones que la componían, las líneas del PC y el PS, plasmadas en las políticas del Frente de Liberación Nacional el primero y el Frente de Trabajadores del segundo, que terminarían derivando en dos políticas que se enfrentarían durante el gobierno popular y que se terminarían conociendo con las consignas de “consolidar para avanzar” del polo gradualista y “avanzar sin transar” del polo rupturista.
Por último, es necesario recordar que no toda la izquierda formó parte de la UP, pues el MIR se mantuvo fuera, estableciendo una relación de apoyo crítico con el gobierno popular basada en la consigna que ellos definían como “marchar separados y golpear juntos”.
La UP fue, pues, primero fruto de la trayectoria aliancista de sus principales componentes; segundo, respondió a unas necesidades históricas concretas, ampliar la base de la alianza hacia las clases medias con objeto de alcanzar la victoria presidencial; tercero, fue la única solución posible a la situación organizacional de la clase obrera, fundamentalmente adherida a dos grandes organizaciones con tradiciones y estrategias muy diferentes.
Durante los tres años de gobierno popular la UP fue atravesada por graves enfrentamientos internos, no solamente en el seno de la coalición, sino incluso dentro de los partidos componentes, con escisiones en su seno.
Esta situación interna tuvo importancia en su derrota final pero, evidentemente, las causas fueron más complejas y no vamos a entrar ahora en su discusión. Las divisiones y enfrentamientos internos impidieron hacer realidad el proyecto de crear el Partido Federado de la UP y fueron más fuertes que los intentos del propio Salvador Allende por alcanzar un principio de acuerdo y dirección única.
La UP se articuló en torno a un programa aceptado por todos sus componentes con el que ganó las elecciones, pero después las dos líneas enfrentadas le interpretaron cada una a su manera. Hubo, además de las reuniones normales, dos grandes cónclaves entre sus componentes para alcanzar acuerdos, el de El Arrayán y el de Lo Curro. Pero terminó prevaleciendo la división entre las distintas concepciones estratégicas que sus componentes portaban sobre lo que influyó también la tensión a la que les sometía el desarrollo del proceso.
La existencia de organizaciones diferenciadas producía distorsiones inevitables y perjudiciales para la dirección exitosa de proceso, y dio lugar a lo que se conoció como el “cuoteo”, es decir, la repartición de los cargos públicos entre los partidos de la coalición; además, cada organización velaba celosamente por su autonomía; e incluso se producía competencia electoral entre los componentes de la UP. Pero el problema más grave, desde el punto de vista del funcionamiento de la coalición, de la eficacia de la dirección, era la existencia de estrategias diferentes en su seno y la falta de mecanismos para conciliar esas diferencias, para lograr acuerdos respetados por todos.
Cuando, como fue el caso en Chile, una parte tiene una concepción etapista de acumulación paciente de fuerzas y de voluntad de alcanzar acuerdos con la Democracia Cristiana, mientras la otra parte quiere quemar rápidamente etapas y solucionar definitiva e inmediatamente el problema del poder, ¿cómo es posible lograr acuerdos?. La dinámica tiende a buscar la imposición de una líneas sobre otra, y como no se trata de un debate académico, sino de adoptar decisiones en medio de una grave crisis social, los debates arguméntales no son los principales instrumentos de enfrentamiento.
Hay autores que sostienen que el final sangriento de la experiencia del gobierno de la UP fue consecuencia del “empate catastrófico” a nivel social y político entre las fuerzas enfrentadas, pero también se puede hablar de un “empate catastrófico” en el seno de la UP.
El partido bolchevique y la revolución rusa.
Tomemos ahora el ejemplo de la revolución soviética y el tipo de partido que la hizo posible. Ahora estamos en presencia de una experiencia exitosa en un principio, pero que degenera posteriormente dando lugar al estalinismo, y termina con su colapso a finales de los años 80 del siglo pasado.
Es conocida toda la discusión, iniciada ya con la existencia de estas sociedades y el rumbo que iban tomando, y continuada después del derrumbe, sobre si se puede calificar a las formaciones sociales que tienen su origen en la revolución soviética y expansión posterior como socialistas. Pero nosotros vamos a analizar al instrumento que hizo posible la victoria de octubre, el partido bolchevique. Ahora no nos encontramos con una coalición, sino con un partido unificado.
La teoría del partido revolucionario se encuentra recogida fundamentalmente en tres documentos de Lenin: ¿Qué hacer?, Un paso adelante, dos pasos atrás1 y Carta a un camarada, completados con otras intervenciones posteriores. Hay quienes han querido ver una línea evolutiva en su pensamiento relacionado con este tema, pero lo cierto es que a pesar de algunas matizaciones coyunturales, el esquema desarrollado en ¿Qué hacer? es el que prevalecerá definitivamente sin ninguna duda. No se pueden considerar representativas las inclinaciones de Lenin a raíz de la revolución de 1905. La creación espontánea de soviéts, las movilizaciones de masas, le llevan a inclinarse por un partido abierto, de masas, dotado de un carácter obrerista, espontaneísta y antiintelectualista. En esos momentos Lenin se refiere a la toma de conciencia de las masas a través de su propia práctica revolucionaria. Pero se trata de una intervención coyuntural que no invalida su concepción fundamental del partido.
A principios de siglo se inicia una etapa en la que tomando como base la redacción del periódico Iskra en el exilio londinense - que le va a servir a Lenin para elaborar su teoría e impulsar la creación del partido – se caracteriza por la lucha teórica contra el economismo. Lenin enfatiza la organización de revolucionarios profesionales obligado por el trabajo en la clandestinidad, su visión se vuelve vanguardista, concibiendo el partido como una organización separada del medio que la rodea, pero unida a las masas, atenta a sus formas de lucha y a sus innovaciones, en lo que se denomina “relaciones dialécticas con las masas dentro de una praxis revolucionaria”2. La fundamentación teórica de esta concepción del partido se encuentra en la distinción entre dos formas de conciencia de clase en el proletariado. Por un lado se encontraría un tipo de conciencia espontánea que nunca puede elevarse más allá del tradeunionismo, nacida de las propias experiencias del proletariado; se trata de una conciencia reformista que en consecuencia no se plantea la transformación comunista de la sociedad. Por otro lado, se encuentra la conciencia revolucionaria elaborada por los intelectuales socialistas e introducida en el movimiento obrero a través de un combate contra las tendencias espontaneístas y sindicalistas del proletariado.
Este esquema estaba presente en el primer Marx, aunque luego fue abandonado, y pasa a través de Kautsky a Lenin que lo aplica de manera práctica en la construcción del partido bolchevique. En consecuencia, el partido se afirma como la fracción consciente del proletariado, su vanguardia, que aporta la lucidez política frente al simple instinto de clase.
También existen unas bases sociales, más concretas, en la decisión de construir este tipo de partido. Por un lado, las duras condiciones en que debe desarrollarse la lucha contra la autocracia zarista que obliga a una clandestinidad rigurosa frente a la represión e impide un funcionamiento democrático de cualquier organización; por otro el estado desagregado en que se encuentra el movimiento socialdemócrata en Rusia, dividido en círculos marxistas dispersos, poco coordinados entre sí; además, la lucha contra la tendencia economicista por parte del núcleo formado alrededor de Iskra antes de 1903 para evitar la deriva del movimiento socialdemócrata hacia el sindicalismo; y por último, no puede olvidarse que las tradiciones conspirativas rusas provenientes del siglo XIX no dejan de tener su influencia. Partiendo de estas condiciones, Lenin plantea un partido de tipo conspirativo formado por revolucionarios profesionales a través de una estricta selección de sus miembros, donde las necesidades de la lucha clandestina llevan a una estructura jerarquizada y disciplinada con estricto control de la organización por los órganos de dirección. Precisamente y para oponerse a lo que denomina “falso democratismo” de los mencheviques, para combatir tanto el economismo, que identificaba la lucha económica y la política, como el terrorismo, que buscaba “excitar” la conciencia del pueblo con actos de terrorismo individual, Lenin propone su solución de un partido estructurado de arriba abajo.
La lucha en el plano ideológico y político contra el “oportunismo” es a la vez una lucha en el plano organizativo contra lo que Lenin denuncia como “culto a la espontaneidad” que para él supone el sometimiento de la conciencia a la espontaneidad, es decir, que la vanguardia vaya a la zaga del movimiento. Para Lenin el culto a la espontaneidad del movimiento obrero es una manera de dejar a éste desarmado frente a la influencia de la ideología burguesa.
Se trata, en definitiva, de una concepción ultracentralista de organización donde el máximo órgano, el Comité Central, concentra la dirección política e ideológica, se encarga de organizar a los órganos inferiores, de nombrar a los responsables y de “dar trabajo a todos”. Como en un “Estado Mayor” o como un “director de orquesta”, el Comité Central es el impulsor de la actividad revolucionaria. Construido el partido de arriba hacia abajo, son prescritos en su seno el democratismo y el autonomismo como patrimonio de las corrientes oportunistas. La vida interna del partido debe regirse por una disciplina de hierro para la que los obreros han sido preparados en la escuela de la fábrica. Es desde luego una de las posibles interpretaciones organizativas de la concepción de Marx, pero desde luego no la más fiel al pensamiento que este último tenía sobre la organización, en el que predominaba la idea del partido-clase, la organización de abajo hacia arriba y el papel esclarecedor por parte de los comunistas, no como partido dirigente.
El triunfo de la revolución de octubre y las condiciones en que se desarrollan sus primeros años van a llevar a la cristalización de un sistema de partido único confundido con el Estado y a un modelo de partido monolítico. El proceso primero llevó a la eliminación de los demás partidos y, una vez consolidado el dominio del partido bolchevique, a la supresión de toda discrepancia en su interior. La última discusión abierta en su interior tuvo lugar en 1921 entre tres fracciones, la de la “oposición obrera”; la de Trotsky y Bujarin, opuesta a la anterior, y la de Lenin. El modelo de partido definido en las 21 condiciones aprobadas por la Internacional Comunista en 1920 terminaría convirtiendo en monolítico al Partido Bolchevique, en su X Congreso de 1921, con la prohibición de las fracciones. La justificación utilizada en este golpe definitivo a cualquier libertad de discusión en el Partido Comunista de Rusia fue la reciente sublevación de Cronstand.
En la estela de la corriente interpretativa que diferencia las aportaciones de todo tipo que hizo Lenin a la teoría y práctica marxista de la manipulación degenerativa que conocieron bajo Stalin, Adam Schaff considera que Lenin formuló una serie de tesis, que son la interpretación auténtica del principio del centralismo democrático y que describe de la siguiente manera:
“para que el centralismo sea democrático, es preciso, entre otras cosas, garantizar a la minoría el derecho a defender sus puntos de vista y luchar por hacerlos admitir. El principio de que la minoría tiene que someterse obligatoriamente a las decisiones de la mayoría cuando hay que actuar, representa una de las caras de la cuestión (...) la otra es el derecho de la minoría a proseguir su lucha para defender sus puntos de vista (...) Las consecuencias prácticas son las siguientes: el derecho de las minorías a presentar sus puntos de vista en las asambleas del partido, el derecho a constituir grupos para preparar los documentos precisos e incluso el derecho a proceder a elecciones en el Congreso sobre la base de diferentes plataformas”3.
Sin embargo, el X Congreso del partido bolchevique dio un vuelco a la existencia y actividad de las diferentes corrientes, tendencias y fracciones existentes en su seno, condenándolas oficialmente y prohibiendo su constitución, lo que se insertó dentro del cambio oficial en la interpretación del centralismo democrático, que llevaría a la doctrina stalinista sobre el mismo. La justificación de esta decisiva transformación de la vida interna del partido vendría dada por la amenaza que la existencia de corrientes y fracciones suponía para la unidad del partido en una situación posrevolucionaria muy difícil. El papel jugado por Lenin en este cambio fue contradictorio, pues su intervención fue decisiva para suprimirlas a pesar de seguir manteniendo las mismas posiciones sobre le centralismo democrático. En definitiva, reconoce Schaff:
“Las condiciones concretas hicieron, tanto antes de la revolución como durante la guerra civil y, posteriormente, dadas sus consecuencias, que los postulados democráticos se viesen ‘suspendidos’. Sea como fuere, Lenin no los elaboró como hizo con el centralismo, lo cual es comprensible, pero desafortunadamente fue fatal en sus consecuencias. Esta realidad hizo posteriormente posible la codificación estaliniana de las normas de la organización de los partidos comunistas, transformando el centralismo democrático en centralismo, rechazando de hecho el elemento democrático”4.
Los rasgos definitivos de los partidos comunistas fueron establecidos por Lenin, y Stalin solo llevó estos rasgos a sus últimas consecuencias. Así, en Cuestiones de leninismo, y apoyándose profusamente en citas de Lenin, define al partido como el destacamento de vanguardia de la clase obrera, pertrechado con la teoría revolucionaria que conduce tras de sí al proletariado y no va a la zaga de la espontaneidad. Dirigido desde el centro, el partido reúne a los mejores elementos y se vincula a las masas, convirtiendo a cada organización de la clase obrera en correa de transmisión que une al Partido con la clase. El Partido es concebido el instrumento de la dictadura del proletariado para lo que se hace necesario una férrea disciplina y cohesión que suprima cualquier fracción en su seno, fraccionalismo que proviene de los elementos oportunistas que se introducen en su interior y a los que es preciso descubrir y eliminar. El Partido, en definitiva, se fortalece depurándose de sus elementos oportunistas5.
Fruto de unas circunstancias excepcionales - la lucha contra la autocracia zarista, la revolución de octubre y la posterior guerra civil - y pensado para unas circunstancias excepcionales - la extensión de la revolución a los países imperialistas - el tipo de partido cristalizado en 1920-1 devino finalmente modelo obligatorio para todos los partidos comunistas a partir de ese momento.
¿Qué articulación de fuerzas revolucionarias para la revolución bolivariana?
Finalmente nos encontramos con un tercer ejemplo histórico, cuyas características se asemejan en muchos aspectos clave a la experiencia chilena. La revolución bolivariana busca el camino para el “socialismo del siglo XXI” utilizando también la institucionalidad burguesa para su transformación.
Pero también son conocidas las diferencias entre ambas experiencias. En Chile existía un potente movimiento popular organizado fundamentalmente alrededor de dos grandes partidos marxistas y una central unitaria de trabajadores. Sus fuerzas armadas tenían en 1970 la imagen de ser respetuosas con el ordenamiento constitucional y poco proclives a la intervención en política, y el gobierno popular ni llegó a contar con un apoyo significativo a su proyecto dentro de las fuerzas armadas, ni articuló una política que evitase que se volviesen contra el proceso. Su principal riqueza económica, el cobre, estaba en manos de empresas norteamericanas y el gobierno procedió a su nacionalización utilizando la doctrina Allende para calcular las indemnizaciones, lo cual fue utilizado de pretexto por el gobierno norteamericano, decidido desde el principio a impedir la consolidación de la victoria popular. La experiencia tiene lugar en un mundo bipolar, donde el imperialismo encontraba un freno en el denominado campo socialista y, además, existía la convicción en la izquierda de estar viviendo un momento histórico caracterizado por el avance de las fuerzas socialistas a nivel mundial. Por último, la revolución chilena centró sus esfuerzos transformadores iniciales en el terreno de las estructuras económicas antes que en las institucionales.
En Venezuela, por el contrario, las fuerzas auténticamente socialistas estaban fragmentadas y Chávez tuvo que apoyarse desde el inicio en un conglomerado de organizaciones diversas. La revolución bolivariana ha contado con apoyos importantes en las fuerzas armadas, de donde ha salido el propio Presidente, jugando un papel fundamental para revertir el golpe de Estado de abril de 2002 . Venezuela también ha sufrido la agresión imperialista, pero en condiciones menos dramáticas que el gobierno Allende. Hoy no existe un campo socialista que haga de contrapeso al imperialismo, pero Chávez ha sabido encontrar aliados más o menos cercanos frente a aquél. Por último, aunque en ambos casos el acontecimiento que desencadena el proceso transformador es una victoria electoral en elecciones presidenciales, en Venezuela los cambios se iniciaron en el campo institucional para acabar con las prácticas de una democracia representativa corrupta, y aún no se ha procedido a transformar las estructuras económicas.
Esta nueva experiencia se encuentra ahora justamente en el momento de ensayar una respuesta al problema de construir el instrumento organizativo adecuado para alcanzar el “socialismo del siglo XXI”.
Dos datos parecen confluir en esta coyuntura, de un lado existe una opinión extendida que acusa a la mayoría de los partidos que apoyan a Chávez de prácticas burocráticas y clientelistícas, incluso de corrupción; de otro, parece abrirse una nueva etapa en la revolución bolivariana que debería llevar a un modelo de socialismo de perfiles aún por definir. La iniciativa, que es impulsada por el Presidente Chávez, va en el sentido de crear un partido unificado de toda la izquierda que le apoya. La forma y el fondo de la iniciativa ha levantado la polémica entre los partidos que le vienen apoyando y preocupación entre ciertos sectores. En tanto el MVR y otras organizaciones menores expresaron rápidamente su adhesión a la iniciativa, otros tres partidos (PPT, PCV y Podemos) expresaron reticencias ante ella.
Edgardo Lander6 se refería a la preocupación de fondo cuando apuntaba que no era posible plantearse ninguna idea sobre el socialismo del siglo XXI sin antes realizar una crítica profunda del modelo de socialismo real del siglo XX, y una de las críticas fundamentales a ese modelo de socialismo fracasado es la referida al papel del Estado y del partido.
El modelo bolchevique de partido fue exitoso para realizar la revolución y consolidarla. Como ocurrió otras veces en la historia este éxito le catapultó como modelo a seguir (antes ocurrió con el modelo socialdemócrata alemán en la época de la II Internacional) y se impuso a todos los PPCC del mundo.
El modelo político y económico soviético también se imitó, con variaciones, donde los PPCC accedieron al poder. El resultado final hoy está a la vista con el fracaso de esas experiencias. Es evidente que este modelo de partido no es el único responsable de la situación final, donde intervinieron un complejo de factores cuya discusión aun se prolongara en el tiempo, pero es uno de ellos.
En el caso chileno no se puede hablar de modelo porque al ser derrotada la experiencia nadie pretendió imitarla, pero también aquí las características de la articulación de las fuerzas revolucionarias fueron responsables en parte de su derrota.
Hemos hecho alusión a dos factores que están íntimamente relacionados con la forma histórica concreta que toma la articulación de las fuerzas revolucionarias, el primero es la tradición organizativa de las clases populares, el segundo son las características de la sociedad y el Estado donde opera. Pero hay un tercer factor importante a tener en cuenta, el modelo de sociedad socialista que se pretende construir. Ese factor no es un dato dado históricamente como los dos anteriores, primero porque se trata de proyectos que, como tales, están sometidos a la prueba de la realidad y deben optar entre diferentes alternativas en los momentos claves que les plantea un desarrollo no controlado de antemano; en segundo lugar porque no suele existir consenso entre todos los componentes de las fuerzas revolucionarias sobre el modelo de socialismo a construir.
El modelo de socialismo que originariamente servía de guía a los bolcheviques, aquél representado por la imagen de la Comuna de París, no se plasmó en la práctica, que, por el contrario, dio lugar a un resultado muy diferente.
En Chile, Cancino7 distingue dos modelos fundamentales entre los actores de la izquierda chilena, el que sostendría Salvador Allende y los sectores que le apoyaban dentro de la UP, cuyo objetivo sería en palabras del Presidente chileno construir “la primera sociedad socialista edificada según un modelo democrático, pluralista y libertario“; y otro diferente sostenido por los sectores mayoritarios de la UP, pues pese a las divergencias profundas existentes en las estrategias de estos actores, todos participan en una matriz teórica común, el marxismo de la III Internacional y los modelos de revolución, de Estado, partido y democracia que esta organización instituyó, codificando la experiencia de la revolución de octubre de 1917 en Rusia.
En Venezuela, el modelo de socialismo, el denominado “socialismo del siglo XXI” está aún por definir.
Si nos hemos fijado en estas dos experiencias anteriores es porque ni los revolucionarios rusos ni los chilenos tenían modelos exitosos de organizaciones y sociedades en los que fijarse, recorrían caminos nuevos (Allende denominó a la vía chilena como el segundo modelo de transición al socialismo8). Enfrentadas a coyunturas históricas muy diferentes también fueron muy distintas la articulación de las fuerzas revolucionarias que levantaron. Hoy Venezuela se encuentra en una situación similar, en una coyuntura histórica inédita tiene que encontrar su camino. No tiene modelos exitosos a los que imitar, pero sí experiencias históricas de las que extraer lecciones.
Referencias bibliográficas.
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Cancino Troncoso, Hugo, La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al socialismo. 1970-1973, Ed. Aurhus University Press, 1988
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Farías, Victor, (comp.), La izquierda chilena (1969-1973): documentos para el estudio de su línea estratégica, CEP, Berlín, 2000
Lander, Edgardo, Creación del partido único, ¿aborto del debate sobre el Socialismo del Siglo XXI?, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45975, (03-02-2007)
Lenin, V.I., ¿Qué hacer? y Un paso adelante, dos pasos atrás, en Obras escogidas Tomo II, Editorial Progreso, Moscú, 1975
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Sánchez Rodríguez, Jesús, Los partidos comunistas, Papeles de la FIM, Nº 23, 2004, 2ª semestre.
Schaff, Adam, “Burocracia del partido y democracia socialista”, en Varios, Vías democráticas al socialismo, Editorial Ayuso, Madrid, 1981.
Schaff, Adam, “Centralismo democrático, si, ¿pero como entenderlo? (y 2)”, en Problemas del partido. El centralismo democrático, Ed. Revista Ahora. Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista, Madrid, 1988
1 Lenin, V.I., ¿Qué hacer? y Un paso adelante, dos pasos atrás, en Obras escogidas Tomo II, Editorial Progreso, Moscú, 1975
2 Fages, J.B., Introducción a las diferentes interpretaciones del marxismo, Ed. Oikos-tau, Barcelona, 1976, pág. 28
3 Schaff, Adam, “Burocracia del partido y democracia socialista”, en Varios, Vías democráticas al socialismo, Editorial Ayuso, Madrid, 1981 ., págs. 280-1
4 Schaff, Adam, “Centralismo democrático, si, ¿pero como entenderlo? (y 2)”, en Problemas del partido. El centralismo democrático, Ed. Revista Ahora. Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista, Madrid, 1988 , págs. 78-9
5 En realidad esta consigna, recogida por Stalin y llevada a la práctica con métodos expeditivos, es original de Lasalle en una carta a Marx, y es recogida por Lenin en el prologo de ¿Qué hacer?
6 Lander, Edgardo, Creación del partido único, ¿aborto del debate sobre el Socialismo del Siglo XXI?, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45975, (03-02-2007)
7 Cancino Troncoso, Hugo, La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al socialismo. 1970-1973, Ed. Aurhus University Press, 1988, págs. 25-6
8 Allende, Salvador, La "vía chilena al socialismo". Discurso ante el Congreso de la República 21 de mayo de 1971, pág. 3, http://www.marxists.org/espanol/allende/21-5-71.htm, (27 Agosto 2003)
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Si no leo me aburro

La lectura no es una acción, es una actitud. La lectura es una manera de estar y de actuar en el mundo. Leer es un verbo que encierra tantos verbos como seamos capaces de vivenciar simultáneamente: traducir, interpretar, sentir, significar, crear, buscar, descubrir, crecer, alimentar, responder, preguntar, reflexionar, llorar, reír, admirar, rechazar, viajar, volar, aterrizar.
Leer es un gesto, un guiño a la vida. Leer es aceptar como posible la incertidumbre. El buen lector es quien lee de manera permanente lo que lo rodea, no quien toma un libro unas horas al día o la semana. Ahora bien, quien lee el lenguaje escrito, ejercita su capacidad lectora del mundo y quien es un lector del mundo, es un maravilloso receptor de la palabra escrita.
Hemos afirmado en muchos momentos, en muchos lugares, que la lectura es placer. ¡Y sí que lo es! Sea literaria, técnica, informativa o meditativa. Porque la buena lectura nos articula con otro u otros desde la piel de la vida, desde el corazón de la mente, desde aquellos imaginarios que parten del laberinto de los recuerdos. Leer es permitir que la vida se inserte íntimamente en nosotros y nos haga cómplices de su latir. Y esa intimidad, que puede ser una intimidad con un autor, con un personaje literario, con una circunstancia narrada o vivida, con un colectivo, con nuestro propio yo o directamente con Dios, es profundamente reconfortante y placentera, porque nos conecta no solo a la parte esencial de nosotros mismos, sino también a otras voces, a otros mundos. La lectura, en cualquiera de sus soportes, puede ser un instrumento de libertad. Pero la libertad no es hacer lo que se nos antoja cuando se nos antoja, eso es egoísmo. La libertad tiene sus cimientos: el primero es tener opciones para elegir; el segundo es tener insumos y herramientas para hacerlo adecuadamente. No es libre un ave porque vuela, un pájaro si no vuela se muere, no tiene opción. La libertad se aprende, se aprende a elegir y sin lugar a dudas, la lectura es un buen maestro. Leer es como navegar en un océano de conocimiento para no seguir navegando en el pantano de la ignorancia. La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta. La lectura es además un camino en búsqueda de la sabiduría, un arma contra la ignorancia y un recurso a favor de aquellos que pretenden alcanzar la madurez. “Hijo mío, si aceptas mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti, si prestas oído a la sabiduría e inclinas tu corazón al entendimiento, si invocas a la inteligencia y al entendimiento llamas a gritos, así como a la plata la buscas y la rebuscas como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor de Jehová y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca provienen el conocimiento y el entendimiento. El atesora eficiente sabiduría para los rectos; es el escudo de los que caminan en integridad. Preserva las sendas del juicio y guarda el camino de los piadosos. Entonces entenderás la justicia, el derecho y la equidad: todo buen camino.” Proverbios 2:1-9 Biblia de Estudio siglo XXI. R.V.A.
Jamás subestimemos el poder de la lectura, una buena lectura es una fuente de no solo de conocimiento, sino de sabiduría. Leer nos presenta los misterios que no conocemos y nos trasporta a lugares y vivencias que nunca experimentamos, pero que nos preparan para dar una buena defensa en tiempos de adversidad. No menospreciemos este maravilloso don y aprendamos a invertirlo en aquello que en verdad conviene y edifica el espíritu y alma humana. Que Dios te bendiga ricamente









Monday, February 26, 2007

SE ABRE UNA NUEVA ETAPA EN VENEZUELA




Salim Lamrani
Rebelión
Revisado por Caty R.

La brillante victoria de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de diciembre de 2006 reforzó la legitimidad del líder venezolano. Por primera vez en la historia del país, un presidente es elegido para un tercer mandato consecutivo con una aplastante mayoría. Después de una fase inicial de ocho años y resultados espectaculares en términos de lucha contra la pobreza, empieza una nueva etapa.


El 10 de enero de 2007, en el acto de su investidura para un nuevo mandato de seis años, Chávez anunció nuevas reformas económicas y sociales con el objetivo de distribuir las enormes riquezas de la nación y mejorar el nivel de vida de los habitantes. El presidente Chávez hizo partícipe de su voluntad de acelerar “la construcción de un nuevo sistema político [...], social [...], y económico” en Venezuela, denominado “el proyecto socialista bolivariano” [1].


El gobierno se lanzó a un proceso de nacionalización de algunas empresas eléctricas y de telecomunicaciones que se encuentran en una situación de monopolio. Las empresas privadas “Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela S.A.” (CANTV) y “Electricidad de Caracas”, dependientes en gran parte de capitales estadounidenses pasaron a ser controladas por el Estado que recobra así una parte de su soberanía económica [2].


“Cantv” controla actualmente el 83% del mercado Internet, el 70% del mercado de comunicaciones telefónicas nacionales y el 42% de las llamadas internacionales. Posee cerca de 3 millones de líneas y 100.000 teléfonos públicos. La empresa de telecomunicaciones, que se concentró en la parte centro-norte, abandonó algunas regiones del país poco rentables [3].
Los ciudadanos venezolanos deberían sacar beneficio de esta nacionalización, que pondrá término a la inflación de los precios. Además, “el Estado va a invertir en zonas que no son rentables desde el punto de vista del mercado. Eso va a traer como consecuencia que todos los venezolanos, en un corto período, tengamos acceso a los servicios telefónicos”, enfatizó Jesse Chacón, ministro de Telecomunicaciones e Informática. Ahora, la calidad del servicio primará sobre la rentabilidad [4].


El anuncio de la nacionalización de la empresa fue acogido de manera positiva por los empleados de Cantv. Hubo varias manifestaciones de antiguos asalariados a favor de la intervención del Estado. En efecto, numerosos conflictos enfrentan a la junta directiva, que se niega a pagar ciertas prestaciones sociales, y los trabajadores. Cerca de 1.500 jubilados de la empresa fallecieron sin recibir las pensiones que se les debían [5].


“La nación debe recuperar la propiedad social sobre los medios estratégicos de producción”, declaró el presidente Chávez aludiendo a los sectores eléctrico, del agua y de las comunicaciones. Todo aquello que fue privatizado, nacionalícese”, agregó [6].


Tomando ejemplo de la empresa petrolera PDVSA, el Estado desea combinar servicio público y buena gestión. “Tenemos que cambiar los falsos paradigmas que se tenían, en donde el hombre estaba al servicio de la economía. Hoy la economía debe estar al servicio del hombre y del colectivo”, subrayó Alfredo Riera, presidente del Fondo Nacional de Garantías Recíprocas para la Pequeña y Mediana Empresa (Fompyme) [7].


El mercado de telecomunicaciones se abrirá ahora a pequeños operadores privados y permitirá reducir el costo de las estructuras. “Conjuntamente con ellos se desarrollarán políticas para la prestación del servicio a lo largo y ancho del país”, anunció Chacón [8].


El ministro de Telecomunicaciones e Informática se congratuló por la compra de la compañía. “Logramos la recuperación de Cantv en un proceso transparente y de bajo costo para la nación”, señaló. Declaró que la ética socialista será predominante en el funcionamiento de la nueva empresa y como consigna el servicio al ciudadano. “Este Gobierno ha dado la importancia debida a los sectores estratégicos de la vida del país y la Cantv será de todos los venezolanos”, concluyó. La universalización del acceso a Internet, sin barreras geográficas ni sociales, es uno de los primeros objetivos de Cantv [9].


La empresa “Electricidad de Caracas”, la entidad privada más grande del sector valorada en 900 millones de dólares, también fue nacionalizada. La multinacional estadounidense AES firmó un acuerdo con el gobierno venezolano cediendo el 82,14% de sus acciones. El ministro de Energía, Rafael Ramírez, insistió en la importancia y en el “interés estratégico y nacional de tener el control de todo el sector eléctrico”. El ministro también afirmó que se respetarán los intereses de los 100.000 venezolanos que poseen una participación del 13% en la empresa [10].

El vicepresidente de la República, Jorge Rodríguez, recordó por su parte que las privatizaciones de los años 1990 y 2000 no beneficiaron a la población. “Venezuela no escapó a la voracidad” del neoliberalismo que es responsable de la pobreza y la exclusión. En efecto, las riquezas que generaron las privatizaciones sólo beneficiaron a una elite que transfirió rápidamente sus capitales al extranjero y no contribuyeron al desarrollo del país [11].


Rodríguez también denunció el enorme encarecimiento de las tarifas a finales de los años 90 “que fueron de las más caras del mundo”. La mitad de los municipios “donde se agrupa el 40% por ciento de la población, un 75% de centros poblados no cuentan con telefonía pública”, deploró, agregando que “no hubo un desarrollo de la telefonía hacia el sur del país” [12].


Washington no pudo dejar de inmiscuirse otra vez en los asuntos internos de Venezuela. La secretaria de Estado Condoleezza Rice estigmatizó “la transición negativa” que toma Venezuela. Reiteró su voluntad de subvertir el orden establecido financiando a la oposición de la cual Estados Unidos “ha sido uno de los apoyos más firmes”. También recordó la enorme ayuda económica que aportaron a la organización “Súmate” cuyos dirigentes fueron procesados por espionaje y conspiración con una potencia extranjera. Rice enfatizó que el Departamento de Estado estaba elaborando un nuevo programa de financiación de los sindicatos venezolanos con el objetivo evidente de desencadenar huelgas y desestabilizar la economía del país [13].

John D. Negroponte, director de la Agencia Nacional de Inteligencia, tuvo palabras muy agresivas contra el presidente Chávez. Acusó al gobierno venezolano de aprovechar “su popularidad para debilitar a la oposición y eliminar cualquier control sobre su autoridad”, olvidándose de que la oposición, barrida durante las elecciones de diciembre de 2006, se desacreditó ante el pueblo con el golpe de Estado de abril de 2002, el sabotaje petrolero de diciembre de 2002 y su incapacidad para proponer un programa creíble a los electores. Negroponte también afirmó que “el mayor riesgo para la democracia está en Venezuela y Bolivia”, estigmatizando así a las dos naciones latinoamericanas que rechazan firmemente las políticas neoliberales y desarrollan programas sociales. Negroponte incluso llegó a lamentar, en una declaración surrealista, que el presidente bolivariano intentara “socavar la influencia de Estados Unidos [...] en Venezuela” [14].


Nicolás Maduro, ministro de Relaciones Exteriores, no tardó en reaccionar a las palabras de Negroponte. Según él, Venezuela no tiene ninguna lección que recibir de un funcionario implicado en el tráfico de drogas y armas que permitió financiar la guerra sucia contra Nicaragua y El Salvador en los años 80 y 90, “Negroponte es un delincuente que no tiene ninguna autoridad moral para hablar de Venezuela”, declaró Maduro. “Estamos defendiendo el derecho de nuestros pueblos a vivir felizmente, en democracia y en paz. [Estados Unidos] debe acostumbrarse a esta nueva realidad” [15].
El presidente Chávez denunció los planes de Washington para derrocar a su gobierno. La ofensiva “viene con una fuerte carga económica”, advirtió en referencia a las palabras de George W. Bush, que desea dejar de depender de Venezuela en materia de energía petrolera. El líder bolivariano fue claro al respecto: “Si no quieren comprarle a Venezuela, que lo digan y no les vendemos más petróleo”. También criticó la gira de Bush por Latinoamérica, prevista entre el 8 y el 14 de marzo de 2007, cuyo objetivo es aislar a su país [16].
Venezuela encontró una manera original de responder a las declaraciones hostiles de Washington y a sus intentos probados de desestabilización. Desde 2005, Hugo Chávez ayuda a los pobres de Estados Unidos abandonados por la administración Bush, vendiéndoles combustible barato. Joseph Kennedy, ex congresista del Partido Republicano, agradeció a sus “buenos amigos de Venezuela” su solidaridad. Respondiendo a las críticas del republicano de la Florida, Connie Mack –que desea eliminar este programa que sume al gobierno estadounidense en un profundo compromiso–, Kennedy le propuso “promover una prohibición a todo el petróleo venezolano y no sólo a la pequeña cantidad [que se utiliza] para ayudar a los pobres a calentar su hogar” [17].

Agregó en su carta de respuesta: “Una vez que hayamos adoptado la Doctrina Mack y rehusado el petróleo proveniente de cada país que falle en satisfacer nuestros disciplinados estándares morales, estoy seguro de que usted disfrutará volviendo a pie a Washington, porque, ciertamente, no habrá combustible que le permita a usted volar hacia allá” [18].
Concluyó: “Me encantaría juntarme con usted para abordar la amenaza real para nuestro país, cuyo sistema es un tipo de socialismo para los ricos y el libre mercado para los pobres, un sistema que ha otorgado miles de millones de dólares a las empresas petroleras y sus ejecutivos” [19].
La población venezolana es la principal beneficiaria de estas nacionalizaciones. Ahora el servicio prevalece sobre la rentabilidad y las eventuales ganancias, en vez de ser expatriadas como se hacía antes, se reinvertirán y permitirán desarrollar el país. Contrariamente al resto de Latinoamérica, con algunas excepciones, los venezolanos tienen la suerte de contar con un presidente que sabe cumplir sus promesas.

Notas
[1] Casto Ocando, «Chávez proclama el ‘socialismo o muerte’», El Nuevo Herald, 11 de enero de 2007.
[2] Fabiola Sánchez, «Gobierno negociará nacionalizaciones en Venezuela», Associated Press, 10 de enero de 2007.
[3] Agencia Bolivariana de Noticias, «Queremos que Cantv sea una empresa tan eficiente como Pdvsa», 11 de enero de 2007; Agencia Bolivariana de Noticias, «gobierno nacional dio primer paso hacia nacionalización de la Cantv», 12 de febrero de 2007.
[4] Fabiola Sánchez, «Descartan nacionalizar telecomunicaciones en Venezuela», Associated Press, 11 de enero de 2007.
[5] Erika Hernández, «cantv: icono de la privatización a la venezolana vuelve a manos del Estado», Agencia Bolivariana de Noticias, 12 de enero de 2007.
[6] Ibid.
[7] Agencia Bolivariana de Noticias, «Nacionalización de Cantv demostrará eficiencia del Estado como gerente», 12 de enero de 2007.
[8] Agencia Bolivariana de Noticias, «Chacón se reunirá con Chávez para definir proceso de nacionalización de Cantv», 11 de enero de 2007.
[9] Agencia Bolivariana de Noticias, «Recuperación de Cantv fue proceso transparente y de bajo costo», 12 de febrero de 2007.
[10] Associated Press, «Chávez estataliza la Electricidad de Caracas», 9 de febrero de 2007.
[11] Agencia Bolivariana de Noticias, «Vicepresidente Rodríguez garantizó que habrá un mejor servicio telefónico», 12 de febrero de 2007.
[12] Ibid.
[13] El Nuevo Herald, «Rice dice que Chávez lleva a Venezuela hacia la destrucción», 8 de febrero de 2007.
[14] Néstor Ikeda, «Inteligencia de EEUU preocupada por Venezuela, Bolivia», Associated Press, 11 de enero de 2007.
[15] Agencia Bolivariana de Noticias, «Negroponte no tiene moral para hablar de Venezuela», 12 de enero de 2007.
[16] Agencia Bolivariana de Noticias, «Presidente denunció nuevo plan del imperialismo para atacar a Venezuela», 14 de febrero de 2007.
[17] Agencia Bolivariana de Noticias, «Ex congresista estadounidense defendió ayuda de Venezuela a pobres de EEUU», 13 de febrero de 2007.
[18] Ibid.
[19] David Brooks, «El envío de petróleo venezolano para los pobres en EEUU suscita un debate entre políticos», Rebelión, 15 de febrero de 2007.
El francés Salim Lamrani es investigador de la Universidad Denis-Diderot en París y está especializado en las relaciones de Cuba y Estados Unidos. Colabora habitualmente en Rebelión. Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Este artículo se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor y la fuente.

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Sunday, February 11, 2007

Sunday, August 6, 2006

LLEGUE A ESTADOS UNIDOS DE AMERICA A ESCAPAR DEL INFIERNO-DOMINICANO Y ME DI CUENTA KE LA VIDA AKI ES MAS DURA QUEN QUISQUEYA !!




Diablo: que dura es la vida aqui en los Estados Unidos de America, este gran pais, a mi me gusta mucho aqui. Me encanta los Estados Unidos, pero miren lo que pasa aqui el cuerpo se cansa mucho, porque uno tiene que hacerse todas las actividades-caseras y domesticas. Desde cocinar los alimentos, lavar la ropa, etc. Es demasiado dura la vida para mi que soy un dominicano que no esta acostumbrado a este capitalismo del norte !!