Friday, February 27, 2009

LA CAUSA PRINCIPAL DEL PORQUE TANTOS DOMINICANOS TIENEN QUE VIVIR FUERA DE LA REPUBLICA DOMINICANA ES EL CAPITALISMO SALVAJE !!



LA CAUSA PRINCIPAL DEL PORQUE TANTOS DOMINICANOS TIENEN QUE VIVIR FUERA DE LA REPUBLICA DOMINICANA ES EL CAPITALISMO SALVAJE, QUE ES EL QUE HA CONVERTIDO A LA REPUBLICA DOMINICANA EN UN PROJECTO DE NACION FALLIDO !!
BREVE HISTORIA DE LA LARGA PESADILLA DEL CAPITALISMO EN LA REPUBLICA DOMINICANA

Las huelgas generales en los periodos de gobierno de Leonel Fernandez y el PLD han hecho temblar a Leonel Fernandez y a la burguesía.

Luis Enrique Barrios

Hace unos meses se desarrolló una huelga general que prácticamente paralizó a la Republica Dominicana, ello como protesta ante las duras medidas implementadas por el gobierno del socialdemócrata Leonel Fernandez. El acatamiento del paro, de acuerdo al Comité de Huelga, fue de un cien por cien en el interior del país y de un 97 por ciento en la capital de esta nación. Tal resultado fue corroborado por los medios informativos locales.

La causa que motivo a las 60 organizaciones obreras, populares y estudiantiles que integran la Coordinadora por la Unidad y Lucha (CUL) durante la asamblea del 15 de octubre a ir a la huelga fue la renovacion de finales de agosto de una cuerdo entre el gobierno dominicano y el FMI para obtener un préstamo de 1.200 millones de dólares (MUSD) Entre otras exigencias, a cambio del préstamo, el acuerdo establece nuevas cargas impositivas y más recortes al gasto publico. Pero dicho convenio sólo fue la gota que derramo el vaso, dado que esto sucede en medio de un contexto económico que se ha trasformado en una insoportable pesadilla para los trabajadores dominicanos y demás sectores oprimidos.
La larga pesadilla del capitalismo en la Republica Dominicana
Republica Dominicana, con una población actual aproximada de unos 9 millones, ha sido sometida a una serie de profundas transformaciones económicas con un alto costo para las mayorías. En los años 70 el principal sustento de la economía eran las exportaciones agrícolas, principalmente de azúcar, café, cacao y tabaco. Durante esos años el 70 por ciento de la población recibía sus ingresos de ese tipo de actividades. La caída de los precios internacionales de esos productos más la falta de apoyos gubernamentales provocaron una baja significativa en la actividad del sector, generándose flujos masivos de campesinos desesperados buscando alguna alternativa de vida en las ciudades. Actualmente del total de la población dominicana, sólo el 40 por cuento vive en el campo. Entre este ultimo sector, 750 mil familias son de campesinos sin tierras.Los efectos de la "Década Perdida" (años 80) que sacudió a toda América Latina, obligó a la burguesía dominicana a abandonar el modelo de sustitución de las importaciones y promover un desarrollo basado principalmente en las exportaciones y en el turismo. Este modelo sería apuntalado, para promover las inversiones foráneas, en el abaratamiento de los salarios, la cancelación de derechos laborales y en una rígida política de ajustes en el gasto del Estado. El gasto social en saludo, de 1980 a 1990, se redujo entre 60 y 70 por ciento, mientras que la educación durante el mismo periodo pasó del 2.1 al 1 por ciento del producto interno bruto (PIB)

De acuerdo a un informe de la dependencia dominicana Comisión Nacional de Seguimiento a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, a finales de los años 80 "... la mitad de la población tenía ingresos por debajo de la línea de la pobreza, el 25% de la misma se encontraba en situación de indigencia. Más del 60% de los dominicanos no tenían acceso a los servicios públicos, además de tener un nivel de desempleo que alcanzó al 25% de la PEA"

Los ajustes impuestos por la burguesía y dictados por el FMI arrojarían sus frutos. Un balance hecho par la misma fuente destaca que "En término de indicadores macro económicos, la economía dominicana ha experimentado una mejora sustancial. De 1991 a 1995 el PBI dominicano a precio de 1970 creció a una tasa de 1.22% y en términos Per Cápita Real tuvo un crecimiento de 1.13%. En junio de 1997 el PBI alcanzó un crecimiento de 6.9%, superando con 0.5 puntos la tasa de crecimiento registrada el año anterior. En este resultado incidió el dinamismo de sectores de comunicación, (16.6%), construcción (16.1%), electricidad y agua (11%), hoteles y restaurantes (9.5%), transporte (8.1%), comercio (7.9%) y manufacturas (5.8)".

Sin embargo, como sucedió en toda América Latina, los logros económicos no significaron prácticamente nada en beneficio de las mayorías dominicanas. Ninguno de sus problemas más importantes fue resuelto, por el contrario los rezagos sociales se profundizaron dada, entre otras cosas, la caída del gasto estatal. Por ejemplo, hoy en día aproximadamente el 60 por ciento de la población no dispone de agua potable, además de que existe un déficit en vivienda de cuando menos un millón de unidades.

Pero las cosas cambiarían a partir del estancamiento de la economía Norteamérica (principal cliente de las mercancías dominicanas y relevante fuente de turistas hacia la caribeña nación) La caída de las exportaciones y el menor dinamismo del sector turístico harían que, de acuerdo a datos de la Banco Central de la República Dominicana, el déficit de la balanza de la cuenta corriente, que en 1999 alcanzo un saldo negativo de 429 MUSD, se incrementara por encima del doble alcanzado los 1 097 MUSD.

Leonel Fernandez y la crisis económica
El Dr. Leonel Fernandez llegó al gobierno, al frente del socialdemócrata Partido de la Liberacion Dominicana (PLD) el 16 de agosto del 2004. Urgido por sacar a la economía de los aprietos optó por el endeudamiento; por medio de esta medida dedicaría cuantiosos recursos a la remodelación de puertos y aeropuertos, embellecer playas, etcétera con el objetivo de favorecer la infraestructura de la industria en las zonas francas y del sector turístico, ambos puntales de la economía dominicana. Tan sólo en el 2005 el 62 por ciento de los préstamos externos fue dedicado a ese tipo de iniciativas.

Sobre esa lógica se ha movido el gobierno del PLD dándose como resultado que, de acuerdo con un informe de septiembre del año en curso del Consejo Monetario Centroamericano, la deuda pasará de tener un peso del 20 al 49 por ciento del PIB. Tan sólo para mediados del 2005 ya se había empleado el 20 por ciento del gasto público en compromisos de pago de deuda.

Pero alguien tenía que pagar el costo de esa política, el FMI antes de prestar exige garantías de pago. Para tal efecto Leonel Fernandez impondría en febrero del 2005 otra reforma fiscal, la cual, entre otras medidas, significó que el IVA aumentará en un 50 por ciento y los combustibles entre 40 y 100 por ciento. Dichas medidas tendrían un efecto fulminante sobre los niveles de vida de las familias trabajadores pues acarrearon con ello una significativa alza de los precios de los productos de primera necesidad. Posteriormente otras tarifas también se incrementaron, entre ellas la del servicio telefónico y eléctrico.

Además, a pesar de que está registrado como obligación del Estado en la Ley de Hidrocarburos, el subsidio para el gas domestico fue eliminada pro la vía de los hechos. La combinación de todos estos elementos hizo que el costo de la vida se encareciera de forma alarmante: tan sólo durante los meses que van de enero a septiembre del 2007 la inflación registro un aumento del 42 por ciento.
Pero los salarios se han mantenido prácticamente estancados y por lo general sólo alcanzan para cubrir el 15 por ciento de las necesidades más elementales de las familias.

A la par de este mal, los dominicanos han tenido que enfrentar un proceso de despidos que se ha intensificado conforme pasan los días: con la intención de rescatar los benéficos los empresarios ya habían empujado al desempleo al 20 por ciento de la PEA. Pero las cosas no pararon ahí, a lo largo del 2006 y los primeros diez meses de 2007 se sumaron a las filas del desempleo otras 130 mil personas. Y se prevé, tal como están las cosas, que en el corto plazo serán despedidos otros 100 mil trabajadores.

El saqueo de República Dominicana por los capitalistas salvajes !!
La privatización de la Corporación Dominicana de Electricidad abrió un nuevo cause para la rapiña en contra del pueblo dominicano. Tras esa medida surgieron corporaciones como las trasnacionales Unión Fenosa, de capital español, y la norteamericana AES. Ambas sometieron durante un largo periodo a la especulación y el chantaje a la caribeña nación la cual, en sus distintas regiones, ha tenido que padecer repetidos cortes de suministro eléctrico de hasta 20 horas. El objetivo de estas maniobras era arrodillar al Estado para que acepten sus condiciones y lo lograron: Leonel Fernandez, producto de estas presiones, firmaría un convenio con las trasnacionales de la electricidad en el que acepta un incremento del 20 por ciento a las tarifas, al mismo tiempo que acuerda el pago definitivo del adeudo en suministro del Estado y elimina los subsidios que benefician a los barrios pobres. Ello representó un duro golpe para los trabajadores y demás sectores oprimidos.

Pero el robo en contra de la República nos es la excepción, sino la norma. Al respecto los datos hablan por sí mismo: en el periodo que va de 1995 al 2004 por concepto de Inversión Extranjera Directa entraron al país 3 mil 936.9 MUSD, mientras que durante el mismo tiempo salieron 6 mil 667.7 MUSD en utilidades de transnacionales, pagos de deuda externa, etcétera.

La diplomacia pro imperialista
Pero no sólo su política económica y sus traumáticos efectos sobre las masas oprimidas han hecho de Leonel Fernandez en el ser mas odiado de la nación, otro factor que también ha provocado la rabia entre el pueblo dominicano es el descarado y cínico apoyo que el mandatario ha otorgado a la política militarista e intervencionista del imperialismo yanqui sobre América Latina.

Al hecho de que actualmente se agrega un acuerdo conocido a principios del 2005 y que se firmo en noviembre del año anterior en el que el gobierno dominicano acepta el desplazamiento de 10 mil efectivos del ejército de los EEUU a su territorio con el objetivo de establecer una cabeza de playa que sirva de receptáculo para las tropas imperialistas acantonadas en Puerto Rico. Todo ello como parte de la estrategia de seguridad yanqui "Nuevos Horizontes".




La furia de las masas y el éxito de la huelga general
La combinación de todos estos elementos creó un ambiente explosivo entre las masas dominicanas. Conforme los acontecimientos fueron ensombreciendo más y más el panorama, las muestras de descontento se intensificaron, trasformándose cada vez más cruentas. La reacción del gobierno ante estos actos ha sido bastante similar a la del periodo más oscuro de la dictadura de Trujillo: tan sólo en los primero diez meses del gobierno de Leonel Fernandez el saldo de la represión en contra de los manifestantes ya superaba a los más de 150 muertos.

Pero más que desmoralizar e intimidar, la represión ha servido para fortalecer el odio hacia le mandatario y junto con ello el deseo de lucha de los trabajadores. Un ejemplo de ello fue la movilización que se dirigía al palacio del Congreso Nacional para protestar contra la privatización del seguro social y que fue disuelta a tiros por la policía; la reacción al otro día fue el paro iniciado en todo el sector salud y al que se integraron otros sectores en varias de las principales ciudades y que se extendió hasta que el gobierno cedió en sus planes. Tal acontecimiento representó un importante revés para Leonel Fernandez y una importante fuente de inspiración para las masas oprimidas pues dejo en claro que luchando de forma unificada se puede detener la ofensiva de la burguesía.

No obstante ese resultado, el gobierno mantuvo firmes sus intenciones y en los meses posteriores implemento más ataques y a cada acción de las masas siempre respondió con más represión la cual, además de disolver las manifestaciones con tiros de fúsil, optó por aplicar medidas "preventivas". Una ejemplo de esta política represiva fue la redada del pasado 6 de agosto en las oficinas del la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU) en el momento que los sindicalistas mantenían una asamblea para definir acciones para protestar contra los altos precios de los combustibles en este pobre pais. El resultado fue de cuando menos tres trabajadores heridos de bala y otros seis arrestados.

El cerco policiaco solamente atizó más el fuego y las cosas llegaron a su límite cuando el presidente firmo a finales de agosto un acuerdo con el FMI para un nuevo préstamo. Esta medida llevó al su máximo la irritación de los dominicanos no sólo porque sabían que ello representaba el que los ajustes económicos se recrudecieran, "el país necesita disciplina" declararía Leonel Fernandez tras la firma del acuerdo, sino por que además dicho préstamo resultó de la necesidad de cubrir el déficit del Banco Central producto de la escandalosa y fraudulenta quiebra de tres bancos privados en el 2003, entre ellos Baniter, la cual dejó un boquete económico de 3 MMUSD ¡El 80 por ciento del gasto público!

Así la cantidad se trasformó en calidad y Leonel Fernandez, tras enfrentar, entre movilizaciones y paros parciales, 350 actos de protestas a lo largo de su gobierno (según algunos estudiosos del tema), se vio enfrentado a una fenomenal huelga general que abarco todo el país. Aunque el presidente hizo todo para evitarla, por ejemplo un día antes de la huelga fueron detenidos 106 dirigentes en diferentes redadas a locales sindicales, sus medidas no fueron suficientes para frenar la furia desbordada del pueblo trabajador dominicano.
La convocatoria, como lo explicamos en un principio, fue todo un éxito. En ella los trabajadores enarbolaron reclamos en contra de la deuda externa, la política del FMI, contra los aumentos a la gasolina, a medicamentos y las tarifas eléctricas. Además de exigir la reestructuración de la industria eléctrica y aumentos de salarios.La reacción de gobierno ante las manifestaciones de descontento en el transcurso de la huelga general fue la de reprimir al movimiento dejando como resultado 20 muertos, un centenar de heridos y aproximadamente mil encarcelados. La despótica actitud del régimen se fue moderando conforme la jornada del 11 de noviembre transcurría dado la enorme fortaleza demostrado por los trabajadores quines ese día dejaron en claro que en la Republica Dominicana no pasa nada sin su autorización. De hecho bastó la simple amenaza de extender la huelga por otras doce horas más para que el gobierno reaccionara dejando en libertad de manera inmediata a prácticamente todos los detenidos. También otra muestra de temor hacia los trabajadores fue el anuncio del 12 de noviembre en el cual Leonel Fernandez ofreció 100 MUSD de inversión para obra social.

Ante el éxito, y que es una de las lecciones más destacables de esta heroica jornada de lucha del pueblo dominicano, un dirigente declararía que la huelga general "ha fortalecido la confianza del pueblo trabajador en un movimiento social que van en ascenso" Ahora ese es el principal problema que tendrá que enfrentar la burguesía dominicana y el imperialismo yanqui en su afán por seguir saqueando y oprimiendo a los trabajadores de esa nación. Ahora se levanta frente a ellos, la burguesía y el imperialismo, una clase trabajadora que ha comprobado que tan grande y poderosa es. Una clase trabajadora con una moral y confianza tan alta que ni los asesinatos ni las cárceles ha podido detener.

Tras la huelga general, es necesario ir más a fondo.
Menudo problema el que se ha echado a cuestas el arrogante y cínico Leonel Fernandez. Pobre hombre, el 11 de noviembre no sabía ni en donde ocultar la cabeza. El presidente ahora enfrenta un futuro incierto.La huelga general representa un verdadero cambio en la situación de la lucha de clases en la República Dominicana y al mismo tiempo es un anticipo de luchas más cruentas y de mayor intensidad de las cuales seremos testigos en los próximos meses. La confianza adquirida por los trabajadores por un lado y, por otro, las visibles muestras de enorme debilidad del régimen evidenciadas ese día tendrán un peso relevante en los episodios que están por venir.

La dirección del movimiento, tras la huelga, optó por darle un plazo de 30 días al presidente para que cumpla con sus demandas. Realmente ese es muy poco tiempo para solucionar los enormes problemas de los sectores oprimidos dominicanos, pero nuestra afirmación no es porque pensemos que es necesario ser condescendiente con el presidente y darle un poco más de tiempo, sino por que estamos convencidos de que un año, o dos, o tres, o todos lo que se quieran son insuficientes para que él u otro más brillante solucione los problemas de hambre, miseria y desempleo que padecen los dominicanos. Esto es imposible dentro de los marcos estrechos del capitalismo, máxime cuando se trata de un país atrasado económicamente, saqueado por las transnacionales y bajo el control de una burguesía nacional con fuertes intereses que la unen con el imperialismo.

Considerando esta realidad, y si nos detenemos a reflexionar un poco sobre lo que ello representa en un contexto de crisis de la económica mundial como la que hoy estamos padeciendo y para la cual no se avizora una salida en corto o mediano plazo, podremos llegar a la conclusión de que del gobierno de Leonel Fernandez, y el de cualquier otro régimen que se base en la propiedad privada sobre las palancas fundamentales de la economía, no se puede esperar otra cosa más que ataques a las condiciones de vida y trabajo de la inmensa mayoría del pueblo trabajador dominicano.

El futuro, de seguir la burguesía y el imperialismo imponiendo sus condiciones, es más que negro para las masas dominicanas. Las exportaciones, uno de los pilares de la economía, siguen bajando. Ya en el 2006 los rubros más importantes de este sector reportaron graves retrocesos: textiles, -11.6 por ciento; calzado, -15.6 por ciento y electrónica, -3.4 por ciento. El principal receptor de estas mercancías es el mercado norteamericano, el cual ya encierra importantes dificultades continuar jugando ese papel. Un ejemplo que ilustra claramente lo que estamos afirmando es la baja en el uso de las tarjetas de crédito, la cual para agosto ya había generado una caída en consumo del mercado norteamericano equivalente a 1,3 billones USD (BBC 110803) El desempleo y la incertidumbre están teniendo malos efectos sobre la capacidad de consumo de las masas de ese país.

Por ellos los pistones de la economía dominicana más que reactivarse se seguirán deteriorando, teniendo ello un costo grave para los trabajadores. Esta posibilidad resulta doble si recordamos que un requerimiento del FMI, como lo informo en Consejo Monetario Centroamericano en su reporte de septiembre pasado, consiste en incrementar las tarifas eléctricas en un 60 por ciento. Ellos por si mismo representará un golpe para la industria dado que los costes de producción se elevaran, pero no sólo ello: Leonel Fernandez, para llevar a la práctica con éxito esa exigencia ha dispuesto un recargo del 5 por ciento para las exportaciones. Con esta medida se pretende recaudar unos 3 mil millones de pesos dominicanos para depositarlos en el Banco Central los cuales estarían disponibles exclusivamente para, según dijo el secretario de Finanzas dominicano, Vicente Bengoa, "básicamente para cubrir lo que es el incremento de las tarifas eléctricas" Claro está, el incremento y ese impuesto los patrones trataran de cobrárselo a toda costa a los trabajadores.

Por un programa de clase para los trabajadores dominicanos.
El gobierno de Leonel Fernandez y la burguesía no cederán en sus intenciones, por el contrario la profundización de la crisis económica los forzará a profundizar los ataques. Ante ello es evidente, como ya ha quedado de manifiesto, que las masas reaccionarán y lucharán. Este fenómeno, más temprano que tarde, derivara en confrontaciones entre la burguesía y los trabajadores del campo y la ciudad con dimensiones descomunales en las cuales todo lo que hemos visto en los últimos años de la lucha de clases de la República Dominicana se quedará corto.

Por eso es necesario preparar al movimiento de los trabajadores para lo que se avecina, una primera cuestión es la represión. No se puede confiar en lo más mínimo en el gobierno y la burguesía, en un momento dado intentarán echar mano del terrorismo de Estado para imponer sus condiciones sobre los trabajadores a un nivel semejantes al de la dictadura de Trujillo. Por ello la CUL tiene que llamar a los trabajadores y a la población oprimida en general a formar comités de autodefensa para repeler cualquier tipo de agresión policíaca. Las mas de centena y media de muertos a manos de la policía y los siete compañeros masacrados durante la huelga general son una muestra de hasta donde está dispuesto a llegar el gobierno de Leonel Fernández y el PLD.
Pero otra forma de confrontar a la represión es lanzando una intensa campaña orientada hacia la tropa de la policía y de soldados, explicando pacientemente los nocivos efectos que la política del régimen también han tenido sobre ellos y haciendo llamados a que se unan a que desobedezcan cualquier de orden de los oficiales para disparar en contra de los trabajadores. También en la propaganda habrá que hacer énfasis sobre la necesidad de soldados y policías para luchar por sus derechos democráticos. Es totalmente posible ganar el apoyo de estos sectores de la sociedad para la lucha contra la opresión. Y en la historia reciente de América Latina existen varios ejemplos que lo demuestran: echemos una mirada a los acontecimientos revolucionarios de Ecuador de principios del 2000 y, mas recientemente, de Bolivia. En ambos casos, en los que las masas arrojaron del poder a su respectivo presidente, los soldados desobedecieron las órdenes de sus oficiales y se negaron a disparar contra el pueblo enardecido.
Los acontecimientos que están por venir en Republica Dominicana serán de una magnitud muy singular y amerita detenerse un poco a reflexionar sobre el camino a seguir de cara a armar a la clase trabajadora de una serie de herramientas que le dé certeza al movimiento y que a su vez impida que sea sangrientamente aplastado. Nos referimos al programa de lucha que en nuestra opinión debe ser enarbolado en contra de Leonel Fernandez, la burguesía y el imperialismo.

Como ya explicamos más arriba, todos ellos forma una camarilla de socios que se han enriquecido a costa de la sangre, el sudor y las lagrimas del pueblo trabajador dominicano; y la base sobre la que se sustenta su poder es la propiedad privada sobre los principales medios de vida: las fábricas, los trasportes, la tierra, los bancos, las cadenas comerciales, etcétera. Y el Estado tiene como principal función la de proteger ese régimen de propiedad. Por ello es necesario que la CUL enarbole un programa que llame a luchar por mejores salarios, contra los despidos, por la cancelación de la deuda externa, etcétera, pero que a la vez explique la necesidad de que los trabajadores tomen el poder derrocando al Estado burgués y eliminando la propiedad privada de las principales palancas de la economía para ponerlas bajo el control democrático de obreros y campesinos. Estas dos condiciones son las principales garantías para sacudirse de una vez por toda la opresión y la explotación de la burguesía y el imperialismo sobre el pueblo dominicano.